La economía de la defensa en la OTAN

por Enrique Navarro, 2 de abril de 2009

Introducción
 
La OTAN reúne en su organización no sólo a la mayor maquinaria militar de la historia y también la más global, sino que sus países miembros representan casi el 70% de la riqueza mundial y la zona de desarrollo económico, social y cultural más importante del globo. Todos estos aspectos económicos no pueden quedar al margen del debate de la transformación, la ampliación de la organización, las nuevas misiones y los medios a emplear en el presente y en el futuro.
 
El estudio de los aspectos económicos constituye un elemento esencial en la comprensión de la organización y en la asignación de recursos para la seguridad colectiva. La economía de la Defensa, como cualquier otra ciencia de análisis del gasto público, se concentra obviamente en la asignación de recursos escasos, y cómo está asignación afecta a la distribución de la renta, el crecimiento económico y la seguridad propia y común.
 
Existen interesantes estudios sobre la evolución de la economía de la Defensa, que remonta sus orígenes a los estudios sobre economía de guerra desarrollados entre 1939 y 1950. Las transformaciones producidas en los últimos treinta años en la OTAN, con el recurso a medios convencionales para la seguridad, abandonando la disuasión nuclear como principal elemento de defensa común, la ampliación de la OTAN y la extensión de sus misiones, el final de la Guerra Fría con la caída del muro de Berlín, la aparición de nuevos poderes militares emergentes, algunos de ellos con incipientes capacidades nucleares y finalmente el desarrollo de la Política Europea de Seguridad y Defensa, han afectado lógicamente al contenido de los estudios de la economía de la Defensa.[1]
 
Los actuales análisis económicos se centran en los siguientes aspectos:
 
-          Teoría económica de las alianzas y su aplicación al proceso de ampliación de la comunidad de seguridad. Bajo este concepto se analizan aspectos como el modelo de financiamiento, el reparto de cargas, las consecuencias económicas del proceso de ampliación y el proceso de toma de decisiones.[2]
 
-          Modelos de eficiencia en la gestión de los recursos. Los análisis coste beneficio constituyen el principal elemento de investigación. La elaboración del presupuesto y su ejecución; modelo de repartos de cargas entre los miembros; gestión financiera de los recursos y maximización del beneficio; privatización, externalización, comunalidad de unidades y medios, distribución de mandos y unidades, constituyen algunos de los tópicos incluidos en este aspecto de la economía de la Defensa.
 
-          El mercado de bienes y servicios de la Defensa constituye un enfoque de análisis macroeconómico, que con el proceso de globalización ha adquirido mayor importancia en la dirección de encontrar modelos de adquisición más eficientes y de mantenimiento de una base industrial y tecnológica como un elemento esencial de la defensa común. No se trata de discutir, como en el pasado, el peso político de los lobbies militares en la toma de decisiones, sino de definir unas reglas de mercado funcionales y eficientes desde el punto de vista del proveedor de seguridad, en este caso la Alianza Atlántica.
 
Después de sesenta años de existencia, la Alianza Atlántica está hoy inmersa en un gran y disperso número de misiones como jamás lo había estado. Las Fuerzas de la NATO están desplegadas en misiones de combate, mantenimiento de la paz, entrenamiento, educación, apoyo logístico y asistencia humanitaria. Todas estas misiones se desarrollan fuera del ámbito geográfico de la propia Alianza, y en numerosos casos en zonas muy alejadas de los escenarios para los que fue creada la Alianza hace sesenta años. Estas nuevas misiones se desarrollan en coordinación o conjuntamente con otros países no miembros y con organizaciones internacionales como Naciones Unidas y la Unión Europea.
 
Desde 1999, el mayor énfasis de los jefes de gobierno de la Alianza ha sido dotarse de una capacidad de despliegue, lo que supone la mayor transformación de la Alianza en su historia y que implica para los países europeos, cambiar todas las estructuras sobre las que han basado su defensa en los últimos quinientos años. Dentro de ese esfuerzo de adaptación, la Alianza acordó en 2007 una iniciativa “Comprehensive Political Guidance” (CPG) que dibuja el escenario de transformación, centrándose en la capacidad de disponer de fuerzas expedicionarias conjuntas y de ser mantenidas durante un largo periodo de tiempo en zona hostil. A pesar de esta claridad de ideas, continúan subsistiendo numerosos déficits y gaps entre las naciones producto de las diferentes visiones que sobre la seguridad y defensa común existen dentro de la Alianza.
 
Aunque la medición del gap en términos presupuestarios no es suficiente para explicar las diferentes capacidades militares, cada vez es más palpable la imposibilidad de alcanzar un nivel de gasto del 2% del PIB, tal como ha sido acordado reiteradamente por los jefes de gobierno de los países de la Alianza. La situación ha llegado a tal extremo, que existen llamadas para no continuar reduciendo el gasto en Defensa, a pesar de los numerosos riesgos y misiones que actualmente afronta la Alianza Atlántica. En términos de diferencial presupuestario llama la atención que suponiendo el coste de personal el 70% del gasto total en defensa de los países de Europa frente al 35% de Estados Unidos y Reino Unido, y a pesar de un ejército conjunto europeo de casi dos millones de efectivos, apenas un 4% de dichas fuerzas son desplegables y sostenibles en misiones de combate fuera de las fronteras de la Alianza.[3]
 
La Alianza debe afrontar ante un nuevo escenario dos nuevos retos que tienen una clara naturaleza económica.
 
Por una parte la ampliación a los países del Este de Europa, con economías mucho más atrasadas, con unas fuerzas armadas desmotivadas y sin equipamiento, pero con una gran voluntad política de contribuir a la defensa común. Ante este reto deben buscarse soluciones dentro de la OTAN para que dichos países obtengan las capacidades necesarias, especialmente en países de tamaño pequeño que no pueden permitirse disponer de una flota de helicópteros o de transporte estratégico, y sin capacidad de sostenimiento.
 
El segundo gran reto hace referencia al mercado de la Defensa. Desde el punto de vista de la demanda, los mercados continúan siendo muy cerrados a nivel nacional. Todo son barreras, las normas sobre transferencias de tecnologías, las normas de contratación, las políticas industriales con un feroz intervencionismo gubernamental, la propiedad pública de numerosas empresas, la fragmentación del mercado europeo y un largo etc. Desde el punto de vista de la oferta debería promoverse una industria competitiva y más abierta, con unas relaciones más fluidas entre países y empresas, y promoviendo de forma decidida la consolidación transnacional.
 
En el actual contexto del mercado de la Defensa, Europa tiene mucho más que avanzar. Los pasos dados por la Comisión Europea tienden a una mayor apertura y transparencia del mercado, aunque con un claro mensaje de fortalecimiento de las capacidades europeas. Unas industrias grandes y competitivas en Europa son un excelente paso hacia la colaboración transatlántica.
 
Este informe se centrará en estos aspectos de la economía de la Defensa en el ámbito de la Alianza Atlántica, con el objetivo de proporcionar un soporte teórico y económico a la búsqueda de mejoras significativas en la gestión de la seguridad occidental y de los países que comparten los mismos ideales de seguridad y de valores democráticos.
 
El gap trasatlántico, burdensharing y tendencias presupuestarias
 
En relación con la contribución a la Defensa común de los países miembros de la Alianza Atlántica, y en particular entre las dos orillas del Oceáno, se han escrito miles de páginas. Las aproximaciones han venido desde el campo de la macroeconomía, analizando el diferente impacto sobre el crecimiento económico de los gastos militares, explicando la diferente tasa de crecimiento entre Estados Unidos y Europa por la menor dedicación al gasto militar de Europa, amparada en el esfuerzo bélico de Estados Unidos; desde el campo de la microeconomía, analizando los esfuerzos relativos de cada país, cuantificando los gastos y justificando la asignación nacional a la defensa común, y obviamente desde aproximaciones de geoestrategia, historia, capacidad militar etc.
 
La tesis tradicional ha sido que Estados Unidos ha dedicado a la defensa un porcentaje muy superior que Europa, ejerciendo ésta un comportamiento de free rider en la defensa común. Sin embargo, sesenta años de historia permiten disponer de una serie homogénea de los esfuerzos de ambas orillas del Atlántico y extraer consecuencias sobre las causas y los efectos.
 
En esta serie se identifican determinados periodos con tendencias bien diferentes desde 1949.
 
-                      El periodo entre 1949 y 1954 viene marcado por el comienzo de la guerra fría y la Guerra de Corea.
-                      El periodo 1955 - 1963 de expansión de la Guerra fría y el proceso descolonizador.
-                      El periodo 1964 1973 que viene marcado por la Guerra de Vietnam y el desarrollo económico europeo.
-                      El periodo de distensión que abarca desde el final de la Guerra de Vietnam a la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos. (1974-1980)
-                      La culminación de la victoria aliada en la Guerra Fría entre 1981-1990.
-                      El mundo unipolar entre 1991 y 2000.
-                      Y finamente la guerra contra el terrorismo entre 2001 y 2008.[4]
 
Entre 1949 y 1954, el gasto militar norteamericano llegó a ser cuatro veces superior al europeo, por dos razones básicamente, la posguerra europea y la guerra de Corea. La presencia norteamericana en Europa se consolidó con una fuerza superior a los 300.000 efectivos. El noventa por ciento de la industria de Defensa se localizaba en Estados Unidos que financiaba más de 75% de los gastos de la Alianza.
 
Entre 1955 y 1964, un periodo relativamente pacífico, marcado por el proceso descolonizador y el desarrollo económico principalmente en Estados Unidos, conllevó un acercamiento entre las dos orillas del Atlántico; sin embargo en 1963 Estados Unidos gastaba casi el triple que Europa en su defensa, a pesar de que los países europeos tuvieron que afrontar diversos conflictos militares vinculados al proceso de descolonización.
 
Durante los años sesenta, a pesar del esfuerzo bélico en Vietnam de Estados Unidos, el crecimiento económico europeo permitió un fuerte incremento de los gastos de Defensa, de forma que en 1973, al finalizar la guerra de Vietnam Estados Unidos gastaba sólo un 92% más que Europa en Defensa. Durante los años sesenta se produjo un desarrollo espectacular de la industria europea de Defensa que alcanzó una cifra de 700.000 empleados a finales de los años sesenta, cuatro veces más que en 1958. Sólo Francia tenía 280.000 personas dependientes directamente del sector industrial de Defensa en 1970.
 
Los años setenta marcan un descenso continuado de los gastos militares en Estados Unidos, lo que permite llegar al mayor acercamiento entre las dos orillas en 1980, cuando Estados Unidos gastó un 38% más que Europa en Defensa. En este momento se lanzaron diversas iniciativas cooperativas en Europa de enorme trascendencia como el programa Tornado y se iniciaron importantes desarrollo en el campo de misiles, electrónica y espacio.
 
La llegada de Reagan marca un fuerte crecimiento de los gastos militares de forma que en 1986 Estados Unidos gastó casi el triple que Europa. Entre 1980 y 1988, el gasto militar en Estados Unidos pasó de 116.342 millones de dólares en 1979, un 4,6% del Producto Interior Bruto a 303.559 millones de dólares 10 años más tarde con un esfuerzo del 5,6% del PIB.
 
Desde este momento, se produce un continuado descenso de los gastos militares, mucho más acentuado en Estados Unidos. En la década de los noventa, Estados Unidos gastaba en su Defensa una media de un 50% más que Europa, muy lejos del diferencial de comienzos de los años ochenta. El presupuesto de Defensa norteamericano de 273.292 millones de dólares en 1991, (4,6% del PIB) a 294.495 millones de dólares en 2000 (3% del PIB).
 
El comienzo de la guerra contra el terrorismo después de los atentados del once de septiembre, implicó un crecimiento muy notable de los gastos en Estados Unidos, acentuándose la diferencia entre las dos orillas. En el año 2000 el presupuesto de Defensa de Estados Unidos no superaba los 300.000 millones de dólares, y en la actualidad excluyendo los gastos de las operaciones militares el presupuesto ascenderá en 2009 a 515.000 millones de dólares, un 4% del PIB. En la actualidad, Estados Unidos gasta en Defensa más del doble que Europa. Este nuevo diferencial ha traído de nuevo la discusión sobre la distribución de la carga de Defensa dentro de la Alianza Atlántica y la contribución financiera a la Defensa común. En el mismo periodo, los gastos en Defensa en Europa han crecido por debajo del crecimiento del PIB, disminuyendo progresivamente el peso de la defensa sobre el producto interior bruto.
 
El análisis de los gastos a nivel global acentúa, si cabe, la preocupación por el gap trasatlántico y en especial por el papel que Europa puede jugar en el contexto internacional en función de su nivel de gasto.
 
En 1971, el gasto militar de la OTAN, según el Balance Militar suponía más del 60% del gasto militar mundial; y sólo Estados Unidos el 42% del gasto global. Los países europeos de la OTAN gastaron 27.000 millones de dólares, equivalente al 15% del gasto mundial y un 35% del gasto militar de Estados Unidos. Los países del pacto de Varsovia suponían el 32% del gasto mundial.
 
En 1988, el gasto militar de los países OTAN suponía el 56% del gasto mundial; y el gasto de los países europeos de la OTAN ascendía al 23% del gasto mundial. El gasto militar del Pacto de Varsovia equivalía a un 20% del gasto global, muy por debajo de las cifras de 1971. En dicho año, el gasto militar en Extremo Oriente era de 102.000 millones de dólares, un 8% del total mundial, y el gasto en Medio Oriente era de 41.000 millones de dólares, el 3,4% del gasto militar global
 
El año 2000, último del periodo de distensión, la situación había cambiado de forma significativa. El gasto militar de los países de la Alianza suponía el 70% del gasto mundial, y el gasto de los países europeos suponía el 30% del gasto global. Los países que formaban parte del Pacto de Varsovia apenas suponían un 5% del gasto mundial en Defensa, mientras que Extremo Oriente alcanzaba un porcentaje del 12% del gasto total, y Medio Oriente un 6%. En dicho año, el gasto militar de los países europeos de la Alianza equivalía a un 70% del presupuesto de Defensa de Estados Unidos.
 
En 2007, y como consecuencia  de la situación generada a partir de los atentados terroristas masivos en países occidentales, el panorama ha cambiado de forma muy significativa. El gasto militar de Estados Unidos suponía un 46% del gasto global, porcentaje muy cercanos a los de 30 años antes. Sin embargo el gasto de los países europeos ahora supone un 21,5% del gasto global, una situación muy parecida a la de la Guerra Fría pero muy inferior a la situación del año 2000. Extremo Oriente ha alcanzado un porcentaje del 17%, aunque China concentra un 50% del gasto militar de la región mientras que hace 20 años apenas suponía un 25%. Oriente Medio supone un 6,5% del total.
 
Otro dato interesante de análisis es el de los 15 países que más gastan en Defensa analizando la situación de dicho ranking en momentos diferentes de los últimos cuarenta años.

 

 
 
1972
 
 
1987
 
 
2000
 
 
2007
 
 
Países
Gasto
%
Países
Gasto
%
Países
Gasto
%
Países
Gasto
%
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EEUU
75.507
40,8
EEUU
288.433
35,2
EEUU
281.000
32,7
EEUU
547.000
37,7
URSS
53.900
29,1
URSS
198.000
24,1
CHINA
88.900
10,3
CHINA
140.000
9,7
CHINA
7.600
4,1
CHINA
34.678
4,2
JAPON
43.200
5,0
RUSIA
79.000
5,4
FRANCIA
5.982
3,2
FRANCIA
34.530
4,2
FRANCIA
38.900
4,5
INDIA
63.000
4,3
R.UNIDO
5.950
3,2
ALEMANIA
34.244
4,2
R. UNIDO
36.500
4,2
R. UNIDO
54.700
3,8
ALEMANIA
5.900
3,2
R. UNIDO
31.774
3,9
RUSIA
35.000
4,1
FRANCIA
47.400
3,3
ITALIA
2.599
1,4
JAPON
29.630
3,6
ALEMANIA
32.600
3,8
JAPON
37.000
2,6
RDA
1.990
1,1
ARABIA
16.235
2,0
ITALIA
23.700
2,8
ALEMANIA
33.000
2,3
CANADA
1.931
1,0
ITALIA
16.817
2,1
ARABIA
21.200
2,5
ITALIA
29.600
2,0
CHECOSL.
1.765
1,0
ISRAEL
14.678
1,8
TAIWAN
15.500
1,8
ARABIA
29.400
2,0
JAPON
1.640
0,9
IRAK
13.996
1,7
COREA
11.600
1,3
COREA
29.200
2,0
INDIA
1.535
0,8
RDA
11.626
1,4
INDIA
11.300
1,3
BRASIL
26.700
1,8
ISRAEL
1.429
0,8
INDIA
9.890
1,2
TURQUIA
9.950
1,2
IRAN
22.100
1,5
AUSTRALIA
1.261
0,7
IRAN
8.956
1,1
ISRAEL
8.700
1,0
TURQUIA
16.500
1,1
EGIPTO
1.260
0,7
CANADA
8.830
1,1
CANADA
8.320
1,0
TAIWAN
15.800
1,1
MUNDIAL
185.000
92,0
 
820.000
91,7
 
860.000
77,5
 
1.450.000
80,7
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Dólares corrientes. Datos 1972 y 1987 en dólares corrientes.
 
 
 
 
 
 
Dólares: poder adquisitivo de compra 2000 y 2007
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fuente: SIPRI y otras fuentes específicas para los casos de China, Rusia, Arabia, India, Iran, Corea y Taiwán.

Tendencias presupuestarias y contribución a la defensa común
 
El presupuesto de Defensa de Estados Unidos para 2009, será el mayor desde la Segunda Guerra mundial, suponiendo un 4% del Producto Interior bruto. El total aprobado asciende a 515.000 millones de dólares y 67.200 millones de dólares adicionales que cubrirán los gastos de las operaciones en Irak y Afganistán para los primeros siete meses, de forma que la nueva administración americana tenga capacidad de decisión sobre dichas operaciones y su financiación.
 
Sin embargo, la tendencia prevista por la administración saliente y que seguramente será mantenida, prevé una reducción en términos reales del presupuesto de Defensa de Estados Unidos, motivado especialmente por la retirada prevista de efectivos de Irak.
 
Se han previsto dos escenarios de reducción de efectivos a partir de los 205.000 efectivos que están desplegados este año. El primero que pretende llegar a una cifra de 30.000 efectivos en 2010, lo que implicaría una reducción del presupuesto extraordinario desde los 188.000 millones de dólares de 2008, a 118.000 en 2009, llegando a un coste anual a partir de 2012 de 35.000 millones de dólares. Un  segundo escenario prevé una reducción gradual hasta 75.000 efectivos en estas misiones a partir de 2013, lo que implicaría una reducción paulatina hasta llegar en 2014 a unos 77.000 millones de dólares  anuales. En consecuencia de un presupuesto total para 2009 de 675.000 millones aproximadamente, se llegaría a una cifra de gasto para 2013 de 572.000 millones de dólares.[5]
 
Sin embargo, el esfuerzo presupuestario general se mantendrá en la medida que la actual coyuntura económica lo permita, aunque un escenario de reducción en términos reales del gasto en Estados Unidos aparece como la opción más previsible, a corto y medio plazo, que afectará de mayor manera a los gastos de operaciones, permanencia en el exterior y a los programas de equipamiento.
 
El presupuesto de inversiones asciende a 183.800 millones de dólares, con un incremento del 4,7%. Esta cifra incluye el gasto en investigación y desarrollo
 
En cuanto a los aliados europeos, los presupuestos para 2009 muestran un ligero crecimiento, aunque es muy previsible que ya en el mismo año 2009, se produzcan recortes, que serán más acusados en los años siguientes. Los países de la Europa continental prevén continuos recortes del gasto en defensa para los próximos años. Según algunas estimaciones los países de la Unión Europea gastarán en 2009, 220 billones de Euros, lo que supondrá un 1,62% del Producto Interior bruto de la Unión. Las inversiones en equipamiento ascenderán a 56, 4 billones de Euros, de los cuales 9,5 billones serán destinados a actividades de Investigación y Desarrollo.
 
Los presupuestos de Defensa para 2009 en los principales países aliados no presentan una tendencia uniforme, manifestándose su obediencia a intereses nacionales, más que a compromisos internacionales. La situación en dichos países es la siguiente:
 
Francia. El presupuesto presentado por el gobierno francés para 2009 asciende a 32.000 millones de euros, con un incremento del 5,4% respecto del ejercicio anterior. No parece que la crisis económica afecte en principio a los planes en materia de Defensa del gobierno francés que incrementará los presupuestos de modernización desde 15.400 millones de Euros a 17.000 millones, con un claro efecto sobre la industria francesa que abastece más de 80% de las necesidades de las Fuerzas Armadas francesas. [6]
 
El presupuesto incluye la entrega de 14 aviones Rafale y 8 helicópteros Tigre HAP, la segunda fragata de la serie Horizon y 96 vehículos blindados VBCI. Asimismo se incluyen dotaciones para la continuación de la adquisición de 60 aviones Rafale, 22 NH-90 y 332 vehículos VBCI; tres fragatas y el segundo submarino de ataque clase Barracuda. Otros programas incluidos en el presupuesto presentado son la modernización de media vida de la flota Awacs y de cinco helicópteros Cougar así como la adquisición de bombas de precisión.
 
Alemania. El presupuesto de Defensa de Alemania tendrá un importante incremento para el año 2009, alcanzando la cifra de 31.100 millones de euros frente a los 29.599 de 2008. El presupuesto de equipamiento crece asimismo para pasar de 4.610 a 5.140 millones de Euros. [7]
 
La principal asignación es para el programa Eurofighter que recibe casi mil millones de euros, seguido de los programas espaciales con 219 millones frente a los 49 gastados en este campo en el año 2008. Los programas de helicópteros sufren ligeros recortes. Así para el programa Tigre la cifra pasa de 298,5 millones a 240, y para el NH-90 de 440 millones a 330.
 
Italia. El gobierno de Silvio Berlusconi ha presentado una propuesta de presupuesto de Defensa para 2009, que supone un recorte del 6,9% respecto de 2008, siguiendo una senda de continua reducción del gasto en defensa iniciada a finales de la década anterior. El presupuesto para Defensa ascenderá a 14.340 millones de euros frente a los 15.410 millones de Euros de este ejercicio. El gasto en Defensa supone un 0,87% del Producto Interior Bruto.[8]
 
A la situación económica internacional se une la delicada coyuntura económica italiana con una deuda pública que es la tercera mayor del mundo y la mayor de Europa. Entre los principales recortes figura una reducción del 44% para entrenamiento, que se incluyen dentro de un presupuesto de operaciones y mantenimiento de apenas 1.890 millones de euros. La inversión cae un 20,6% pasando de 3.640 millones a 2.890.
 
Como consecuencia de los recortes anteriores y del incremento de los gastos de personal en un 5%, se produce una situación en la que éstos suponen un 67% del total del gasto en Defensa. De ahí que algunas voces dentro del ejecutivo estén planeando un recorte del número de efectivos que actualmente por Ley está fijado en 190.000, sugiriendo que para el año 2011 debería alcanzarse una cifra de 141.000 militares.
 
A pesar del tremendo recorte a los gastos de equipamiento, el Ministerio de Defensa italiano se ha resistido a cancelar programas completos, estableciendo ajustes o retrasos en los programas en curso. Los fondos desde el Ministerio de Industria son los que realmente permiten la continuidad de programas como Fragatas FREMM, vehículos blindados Freccia y Eurofighter. La financiación adicional ascenderá en 2009 a 1.300 millones de euros.
 
Reino Unido. El gobierno de su Majestad ha presentado un presupuesto para el ejercicio 2009-2010, que asciende a 35.165 millones de libras esterlinas, (44.967 millones de euros) frente a los 33.602 millones de 2008/09, (42.968 millones de Euros) con un incremento del 4,65%. Las inversiones ascenderán a 8.187 millones de libras (10.469 en euros), frente a los 7.187 del ejercicio anterior (9.190 millones) con un incremento del 14%.[9]
 
Los recursos extras obtenidos del presupuesto, permitirán iniciar la construcción de los dos nuevos portaviones de la Armada británica (el Queen Elisabeth y el Prince of Wales), y se adquirirán nuevos vehículos blindados y aviones C-17 Globemaster, recientemente contratados y a entregar en 2010.
 
Otros programas esenciales en el Ministerio de Defensa británico son Eurofighter, nuevas capacidades en submarinos y buques de superficie y sistemas de defensa aérea.
 
El Departamento de Defensa británico espera obtener unos ahorros de 2.700 millones de libras esterlinas en los próximos cuatro años para reinvertirlos en nuevas capacidades. Entre las medidas de ahorro se reducirá el personal administrativo en el ministerio en un 25%.
 
En relación con el importante gasto en operaciones, dado el alto porcentaje de tropas desplegadas en teatros de conflicto, estos costes no son sufragados por el Ministerio de Defensa, sino que existe una aportación adicional del Tesoro, que se viene produciendo desde 2001 y que desde dicha fecha ha asignado casi 10.000 millones libras (unos 13.000 millones de euros) para ocho años de operaciones en el exterior.
 
Otros países presentan reducciones menores como es el caso de Holanda cuyo presupuesto de defensa ascenderá a 9.472 millones de euros, con una reducción de 50 millones. Holanda continuará con su política de disminución de activos con la venta de aviones F-16, recientemente confirmada a Chile, y blindados y unidades navales. [10]
 
Finlandia se encuentra en el extremo opuesto. El presupuesto para Defensa crece un 14,9%, con un incremento absoluto de 359,5 millones de euros, alcanzando los 2.744 millones. Sin embargo este incremento debe matizarse en el sentido de que se ha incluido una nueva partida de seguridad de las redes informáticas con un presupuesto de 197 millones de euros. Finlandia dedicará a su defensa un 1,37% del Producto Interior Bruto.[11]
 
España reducirá su presupuesto de Defensa para 2009 un 4%,  con una disminución de los créditos para modernización del 16%, alcanzando el nivel de gasto sobre el PIB más bajo de la Alianza.[12]
 
Ante este panorama de incremento del gap trasatlántico y con una reducción generalizada de los gastos de Defensa en los países de la OTAN, el panorama a nivel internacional es bien diferente y sirvan algunos ejemplos.
 
Si nos atenemos a la evolución en otros países, podemos observar que se producen incrementos significativos de los presupuestos de defensa en China, que aumentó en 2008 un 17,8% y que en 2009 tendrá un crecimiento inferior del 12,5%, alcanzando una cifra según la tasa actual de cambio de 64.382 millones de dólares, unos 48.000 millones de euros. Según el SIPRI, dicha cantidad en términos de poder adquisitivo supone 204.674 millones de dólares, unos 150.000 millones de Euros. Esto supone una cifra superior al gasto en Defensa de toda la Unión Europea.[13]
 
Rusia incrementará su presupuesto de Defensa en un 25%, el mayor crecimiento de los últimos treinta años, alcanzando la cifra de 50.000 millones de dólares, unos 37.000 millones de euros; en términos de paridad de compra, su presupuesto crecería hasta los 62.000 millones de euros, el tercer presupuesto de defensa a nivel mundial después de Estados Unidos y China. Las previsiones son que para el año 2010 el presupuesto de Defensa alcanzará los 65.000 millones de dólares, de los cuales 10.000 millones se destinarán a modernización.[14]
 
Japón incrementará su presupuesto de Defensa un 2,2, % alcanzando los 4,844.9 billones de yenes, equivalente a unos 40.000 millones de Euros. Para modernización se dotarán recursos por importe de 13.800 millones de Euros. Entre las principales inversiones destacan la modernización de los aviones F-15; blindaje de helicópteros Chinook, sistemas de defensa antiaérea y antimisiles y nuevos buques de superficie.
 
Para finalizar este análisis del contexto internacional, señalar el fuerte incremento que experimentará el presupuesto de defensa de India, que alcanzara los 40.000 millones de dólares, con un 50% de incremento respecto de 2008, lo que significaría un 3% del Producto Interior Bruto. Casi la mitad del presupuesto, unos 18.000 millones de dólares se dedicarán a nuevas adquisiciones, siendo el segundo presupuesto inversor en defensa a nivel mundial, por encima de Rusia, China y Reino Unido. De acuerdo con los planes de modernización, el presupuesto de adquisiciones alcanzará en 2012 los 30.000 millones de dólares para financiar la compra de 126 aviones de combate, helicópteros, nuevos submarinos, obuses y aviones de patrulla marítima.
 
Los países de Oriente Medio, sin embargo y especialmente Arabia Saudita, reducirán sus presupuestos de defensa en torno a un 10% debido a la baja cotización del petróleo que está mermando sus ingresos de forma muy significativa. Israel mantendrá sus actuales niveles de gasto, aunque está pendiente de verificar la actitud de la nueva administración americana respecto de la ayuda militar a Israel, que constituye un elemento fundamental de las inversiones militares del estado de  Israel.
 
Pakistán, asimismo tiene previsto incrementar sustancialmente sus gastos militares, tanto para atender a los numerosos conflictos internos y fronterizos, especialmente en Afganistán como para compensar el esfuerzo bélico de India, su gran rival en el contexto regional con los que alcanzaría unos gastos de 8.500 millones de dólares.
 
Otros países aliados como Corea del Sur, Taiwán, Australia, Nueva Zelanda, Singapur y Canadá mantendrán su actual nivel de esfuerzo en 2009.
 
Otros países como Irán y Venezuela cuyos gastos de Defensa han crecido de forma muy significativa en los últimos años, apenas crecerán en 2009, muy afectadas sus economías y recursos por la caída de los precios del petróleo. Así, Irán mantendrá unos gastos de defensa en 2009 cercanos a los 10.000 millones de dólares; unos 19.000 millones en términos de paridad de compra. Irán, que tendrá elecciones presidenciales el año que viene, arrastra diversos escándalos recientes que podrían afectar a la continuidad del actual presidente. En cualquier caso, los gastos militares de Irán sólo serán superados en la zona por Arabia Saudita.
 
Venezuela, gastará en Defensa en 2009 unos 4.500 millones de dólares, aunque resulta imposible conocer el valor de las recientes compras efectuadas y su impacto en el presupuesto. Venezuela ha realizado en los últimos dos cuatro años compras por importe superior a los 10.000 millones de dólares, especialmente en España, Francia y Rusia.
 
Finalmente señalar el comportamiento regional, en el caso de España. Marruecos, con un esfuerzo sin precedentes duplicará su gasto en Defensa para 2009, llegando a los 3.206 millones de Euros (5.141 millones de Euros en términos de paridad de compra). Las principales partidas irán destinadas a financiar la compra de 24 aviones de combate F-16, la adquisición de una fragata francesa y la construcción de la nueva base naval a unos 40 kilómetros de la costa española. Argelia, por su parte incrementará su gesto en defensa en 2009 en torno al 10% alcanzando los 4.000 millones de Euros (6.222 millones de Euros en términos de paridad de compra)[15]
 
Ante este panorama cabe señalar que el gap entre las dos orillas de la Alianza tenderá a mantenerse, ya que los importantes recortes de gastos en el Departamento de Defensa de Estados Unidos afectarán especialmente al gasto de las operaciones militares, mientras que Europa tendrá dificultades para continuar con el esfuerzo actual dada la situación económica.
 
La financiación de la Alianza Atlántica
 
Los miembros de la Alianza Atlántica contribuyen a la financiación de la OTAN a través de los tres presupuestos que gestionan los gastos operativos y de infraestructura de la Alianza: el presupuesto civil, el presupuesto militar y el programa de inversiones e infraestructura de seguridad. Cada uno de estos presupuestos es financiado por los países miembros en base a unos ratios previamente establecidos en relación con la renta per cápita, el tamaño de la economía nacional y otros factores. El presupuesto militar es con diferencia el más dotado y cubre los gastos del Estado Mayor internacional de Mons  y los diversos mandos en Europa y Norte América. También cubre los gastos de mantenimiento y despliegue de la flota Awacs, el sistema de oleoductos de la OTAN y la agencia de mantenimiento y suministro.[16]
 
El presupuesto civil de la OTAN cubre los costes de la Secretaría General en Bruselas, incluyendo todo el staff y los costes administrativos. También financia la contribución de la OTAN a iniciativas como “Partnership for Peace” “Euro-Atlantic Partnership Council” “Diálogo Mediterráneo” y otros programas de menos entidad.
 
El presupuesto de inversiones en infraestructuras de seguridad (NSIP)  soporta los costes de determinados proyectos de infraestructuras. En los últimos años este presupuesto ha adquirido mayor relevancia al financiar los proyectos de transformación, y en particular la evolución de las viejas estructuras de defensa hacia iniciativas como control de crisis, anti-terrorismo, estructuras militares desplegables etc. En términos generales, este presupuesto financia determinadas funciones OTAN como mando, control y comunicaciones, determinados paquetes de software, logística, instalaciones de entrenamiento y transporte. Estos proyectos se contratan a través de procedimientos abiertos estando sujetos al control financiero de los organismos propios de la Alianza.
 
En relación con la financiación de las actividades y misiones de la Alianza Atlántica, se plantean tres tipos de problemas:
 
-           Adquirir las capacidades necesarias, especialmente en términos de equipamiento, y conseguir un alto grado de interoperabilidad entre los sistemas.
-           Establecer mecanismos de financiación racionales de las misiones de la Alianza Atlántica.
-           Financiar la movilización de recursos disponibles para las misiones.
 
a)                 Adquisición de las capacidades necesarias, especialmente en términos de equipamiento
 
Tanto la Iniciativa de Capacidades en 1999, como el Compromiso de Capacidades de Praga en 2004, no han podido ser alcanzados por los países miembros de la Alianza. Un reciente informe ante la Casa de los Comunes recordaba que en 2008, se habían alcanzado el 72% de los compromisos, pero que el 28% restante es con diferencia el más costoso y el más complejo desde el punto de vista económico, tecnológico y político. La cumbre de Praga también vio la creación de la Nato Response Force como un mecanismo supuestamente operativo para el desarrollo de misiones con escasa anticipación.[17]
 
Dos años más tarde los aliados en la Cumbre de Riga decidieron reenfocar los compromisos de Praga por las denominadas “high priority capability development areas”, buscando unos resultados más inmediatos y no tan sujetos a 26 presupuestos de Defensa.
 
Posteriormente, en la Cumbre de Bucarest, el Secretario de Defensa Gates recomendó nuevas prioridades basadas en cubrir en primer lugar los déficits de las misiones en curso; promover acuerdos internacionales para cubrir carencias como transporte estratégico y sistemas no tripulados; promover trust funds para el despliegue de helicópteros a Afganistán e incrementar el gasto en Defensa.
 
En los últimos años, la Alianza ha desarrollado diversas iniciativas para cubrir los déficits de equipamiento; entre ellos señalar:
 
-                                 The Strategic Airlift Capability Initiative. Diez países miembros y dos países asociados son miembros de esta iniciativa que ha permitido alquilar cuatro aviones de transporte C-17, estableciéndose una agencia “Nato Airlift Management Agency” para la gestión del programa, y que permitirá a países pequeños tener una capacidad de transporte a la que individualmente nunca hubieran accedido. Esta iniciativa es completada con otra denominada SALIS (Strategic Airlift Interim Solution) para el alquiler de seis aviones AN-124-100 para misiones Nato, Unión Europea y nacionales. Esta solución será transitoria hasta que exista un número de A-400 M suficiente para cubrir este gap. El establecimiento de una Flota Europea de Transporte Aéreo acordada entre 12 países de la Unión Europea, constituye una excelente iniciativa para una gestión integrada de flota y alquilar horas de vuelo a terceros países.[18]
-                                 Una iniciativa en curso para disponer de un paquete de capacidad de transporte naval está también en desarrollo.
-                                 El lanzamiento definitivo del programa AGS (Allied Ground Surveillance) que estará operacional en 2012, bajo propiedad y control OTAN permitirá tener a los comandantes de la Alianza un control sobre amplias zonas de territorio. El programa AGS será la segunda gran iniciativa de equipamiento OTAN, después de la exitosa del AWAC.[19]
 
La Alianza Atlántica está persiguiendo distintos esfuerzos en el campo de la defensa de misiles, como el programa ALTBMD, para la defensa de Teatro contra amenazas de misiles que amenacen a tropas nacionales o de la Alianza Atlántica desplegadas. Esta iniciativa OTAN bien podría trasladarse a la Defensa contra misiles balísticos en Europa.
 
Las alianzas regionales, especialmente entre los dos grandes países de la Alianza, Francia y Reino Unido, generando programas comunes o promoviendo proyectos en común especialmente en el campo de apoyo al combate, o a otros niveles como la cooperación de los países nórdicos, permitirá reducir determinados déficits, generando economías de escala y promoviendo la interoperabilidad.
 
Si bien existen carencias muy importantes, especialmente en los países recién incorporados a la Alianza, con equipos obsoletos y presupuestos escasos ante las graves situaciones económicas por las que atraviesan, se trata más bien de problemas de entidad menor a nivel macroeconómico.
 
Mayor problema plantea la escasa interoperabilidad entre los sistemas en inventario en los distintos países. Si bien algunos de los problemas que aparecieron en el conflicto de Kosovo han sido resueltos, sigue existiendo en este campo un tremendo déficit, que redunda en una menor operatividad y en un mayor coste. Como recientemente destacaba un Comandante en Jefe de ISAF, no tiene sentido que los UAVs holandeses operando en el sur de Afganistán no puedan enviar datos a las tropas británicas que operan en la zona, de tal forma que cada país debe duplicar el esfuerzo sin obtener ninguna ventaja añadida.[20]
 
En este sentido, el déficit va más allá de los esfuerzos de estandarización, es necesario introducir y supeditar los ciclos de planeamiento y en especial los de adquisiciones de cada país a un proceso colectivo. Asimismo resulta esencial que los comandantes de operaciones pueden seleccionar de cada país aquellos medios que le sean más útiles a su misión y no depender de la caridad o la predisposición de cada país. Actualmente operan en Afganistán más de 15 tipo de aviones no tripulados de reconocimiento, convirtiéndose más en un laboratorio industrial que en un campo de batalla.
 
b)        Establecimiento de mecanismos racionales de financiación de las misiones
 
La Financiación de las misiones ha sido motivo de crecientes discusiones dentro de la Alianza, especialmente a partir del inicio de la misión ISAF. En 2005, la Alianza revisó su aproximación a la financiación de misiones no amparadas por el artículo V del Tratado. Aunque se mantiene el principio “costs lie where costs fall”, aplicable a los países participantes en cada misión, no se excluye la posibilidad de ayuda bilateral o multilateral a estos países que despliegan tropas. Los costes no atribuibles a fuerzas militares nacionales pueden ser financiadas por el presupuesto común, incluso se posibilita la financiación por el uso de capacidades ya adquiridas, a través del programa de inversiones e infraestructura (NSIP).
 
Sin embargo el mayor coste de la Alianza reside en los presupuestos nacionales que soportan los programas de adquisiciones y el coste total de sus despliegues en sus misiones.
 
La constitución de la Nato Response Force ha abierto un nuevo frente sobre la financiación, como recientemente señaló el Secretario General de la Alianza:[21]
 
“If the NFR is deployed, only those nations who are in the force at the time of its deployment have to pay… if you are not in the NRF at that time, you are lucky. To me this is a lottery, not a funding arrangement for an alliance built on Solidarity”.
 
Sin duda este problema se resolvería con una fuerza equilibrada en cuanto a su formación entre los países miembros en función de sus capacidades, o bien asumiendo la Alianza el coste de esta fuerza.
 
En este sentido, el Consejo Europeo lanzó en febrero de 2004 un mecanismo llamado ATHENA, para administrar y financiar los costes comunes de las operaciones militares de la Unión Europea. La definición de costes comunes es bastante amplia y precisa, aunque obviamente está sujeta a discusión.[22]
 
La financiación comunitaria bajo Athena abarca costes de despliegue antes de iniciar una misión, incluyendo MEDEVAC para las tropas iniciales. Durante la fase activa de la operación, se incluyen costes de infraestructura y Medevac, y puede incluir transporte y alojamiento de fuerzas multinacionales. Otros costes comunes a ser financiados por Athena serían adquisición de información, desminado, almacenaje y suministro de combustible, etc.
 
ATHENA permite además prefinanciar a los países que deben participar en una misión y gestiona asimismo, si procede, el reembolso de fondos de otra organización como por ejemplo Naciones Unidas.
 
La misión en Chad y República Centro Africana ha sido sin duda la mayor hasta la fecha financiada por ATHENA, con unas apropiaciones de 119,6 millones de Euros, mientras que los costes soportados por las naciones participantes han ascendido a 160 millones de Euros. Toda la infraestructura para las fuerzas y la mejora de aeropuertos, han sido los dos grandes capítulos de esta misión.
 
En la actualidad está en discusión la financiación del transporte táctico en zona de operaciones.
 
Para la OTAN, cuyas