La defensa según Hagel

por GEES, 11 de abril de 2013

 Le llegó el turno al reciente secretario de Defensa de Estados Unidos. Después de los discursos de Obama y de John Kerry sobre su plan de trabajo para los próximos cuatro años, Chuck Hagel debía hacer lo propio.

 
Escogió la prestigiosa National Defense University (NDU) para desentrañar al público los retos - aquellos que plantea un escenario estratégico cambiante y las restricciones presupuestarias - , las opciones para responder a tales retos, y las oportunidades que existen para remodelar las maquinaria de defensa para que refleje, de la mejor manera posible, la realidad del siglo XXI. “Oportunidades” que precisamente no vieron sus predecesores en el cargo -  Bob Gates y Leon Panetta – en las restricciones presupuestarias que ellos tuvieron que afrontar. Es más, ambos advirtieron de forma constante e incansable que los recortes en defensa podría ser más bien una catástrofe para la seguridad del país, que es de lo que se trata.
 
Y ésta es una de las principales características de Chuck Hagel, que no cree que el “tajo” que se le va caer a las fuerzas armadas norteamericanas gracias al denominado “secuestro” vaya a ser tan determinante para el Pentágono. Si no, no se explica cómo se va a presentar en el Congreso, en los próximos días, para defender un presupuesto de 526.600 millones de dólares para el 2014, cifra que ignora por completo los recortes que por ley se deberían aplicar. Parece que Obama le ha convencido de que el Congreso y la Casa Blanca van a llegar  - por fin  - a un acuerdo para poner fin al bajón presupuestario. Sin embargo, son muy pocos los que auguran que tal cosa vaya a suceder, al menos antes del 1 de octubre, fecha en la que empieza el próximo año fiscal. Y mientras tanto, según el Budget Control Act, los “secuestros” anuales en el Pentágono continuarán hasta 2021, con una reducción prevista para el 2014 de 51.000 millones.
 
Pero, pase lo que pase, el departamento de Defensa necesita un plan, y de inmediato. Pero en la NDU, Hagel no habló de ninguna proposición concreta y, sin embargo, sí dejó muchas preguntas en el aire: cómo adecuar misiones y recursos; cómo alcanzar el equilibrio entre el personal activo y en la reserva, entre capacidades convencionales y no convencionales, entre las unidades operativas especiales y generales; saber hasta dónde puede depender Estados Unidos de sus aliados y socios; replantear los costes de personal, adquisiciones, y gastos generales; ver qué reorganización del Departamento y de las estructuras de mando se necesita.
 
¿Y todo esto para qué? Según Hagel, la amenaza está representada por la “violencia extrema” que emana de estados débiles y espacios sin gobierno en Oriente Medio y Norte de África, a lo que hay que sumar la ciberguerra y otras amenazas como “las implicaciones de la degradación medioambiental”. Nada de Irán, de Siria, ni del “pivote” a Asia. Buen intento Hagel, pero hay que concretar mucho más.