La Década Dayton: 10 años después de los Acuerdos de Paz de Dayton, quedan lecciones por aprender

por Stephen Schwartz, 20 de diciembre de 2005

Hace diez años, el 21 de noviembre de 1995, el inicio de los Acuerdos de Paz de Dayton ponía fin a la guerra de Bosnia-Herzegovina. El documento fue firmado formalmente en París tres semanas después, pero la cumbre de Dayton fue el acto principal del drama, y ha proporcionado la excusa para su conmemoración esta semana, con considerable parafernalia.
 
El resultado de Dayton no fue feliz para la pluralidad musulmana de Bosnia, que suponía el 45% de su población pre-guerra, seguida de un 35% de serbios, 15% de croatas, y judíos, gitanos y 'yugoslavos' el resto - una nacionalidad artificial impulsada por la dictadura comunista del Mariscal Tito en una tentativa de suprimir rivalidades religiosas y culturales condenado al fracaso. Con la destrucción de una comunidad étnicamente variada que había existido durante medio siglo, la Bosnia musulmana se redujo al 28% del territorio de la república. El conflicto incluyó masacres, campos de concentración, el desplazamiento de cientos de miles, oleadas de violaciones y la destrucción de muchas mezquitas y templos históricos.
 
Es irónico que la foto oficial muestre al Presidente Clinton en compañía de dos de los hombres más responsables de bloquear cada intervención previa para detener la guerra -- John Major, de Gran Bretaña, y Jacques Chirac, de Francia, cuyos gobierno y personal militar de ambos sobre el terreno simpatizaban abiertamente con los agresores serbios. Había otros extranjeros presentes: Felipe González, de España, Helmut Kohl, de Alemania, y el ruso Viktor Chernomyrdin. Comparecieron y aplaudieron mientras los acuerdos eran firmados por Slobodan Milosevic, presidente de una Yugoslavia reducida, el presidente croata Franjo Tudjman, y el presidente bosnio Alija Izetbegovic. Tudjman y Milosevic habían conspirado para cortar Bosnia a rebanadas; Izetbegovic era el único que no había
conspirado para capturar territorio de sus vecinos.
 
Tanto Tudjman como Izetbegovic están muertos hoy. Milosevic, que inició el baño de sangre, está siendo juzgado en el Tribunal Penal Internacional de la Antigua Yugoslavia en La Haya. Lo de Dayton resultó ser inútil a la hora de evitar que el demagogo serbio cometiera más atrocidades en Kosovo en 1998. Richard Holbrooke, que ha emprendido una larga campaña por reclamar la total autoría de poner fin a la guerra bosnia, se echaba flores hace unos días mientras recibía 25.000 dólares del 'Premio Dayton de Paz' y comentaba que 'Es difícil pensar en cualquier otro proceso de paz de la última década - en cualquier parte del mundo - que haya funcionado igual de bien que este”.
 
Los propios bosnios son mucho menos entusiastas con respecto a los diez últimos años, en los que han sido gobernados desde Bruselas por 'la comunidad internacional'.
Pero el destino del reducido espacio balcánico vuelve a las noticias estos días - como paralelo de Irak.
 
Roger Cohe, del New York Times, que en el pasado era más sensato ante tales cosas, advertía esta semana que como Bosnia, Irak podía romperse según fronteras étnicas. Argumentaba además que lo de Dayton demuestra que la cooperación americana con 'nuestros aliados' supera con creces 'improvisar alianzas ad hoc con sucedáneos de Mongolia'. No importa que la verdad sea que Dayton siguió a varios años de engaños de 'nuestros aliados' - los británicos, franceses y los rusos (aún más pro-serbios).
 
Cohen cambia entonces de disco para argumentar que Bosnia es comparable a Irak porque el ejemplo de Bosnia 'aconsejaría perseverancia'. Pero la trágica y obvia realidad es que los musulmanes bosnios, al contrario que los sunníes fundamentalistas iraquíes, se decantaban por la paz en vez de la guerra - ningún soldado americano ha fallecido por fuego hostil en los Balcanes. Esto, incluso aunque los bosnios también sean sunníes, y de que hayan creado un ejército real que ganaba su terreno allá por entonces, cuando se impuso Dayton.
 
Existe una paradoja en esto, porque los europeos occidentales también preferían la paz… pero no como alternativa a la guerra, sino a la libertad. Franceses y británicos sentaron precedente en esto, hace tiempo olvidado hoy, cuando propusieron una tregua en la Guerra Civil Americana que habría dejado a las fuerzas de la Unión y de la Confederación en el aire y la esclavitud perpetuada. Dayton reflejaba la misma mentalidad: la paz entre los contrincantes estaba más valorada que la liberación de los bosnios del terror étnico. Y así, el país continúa dividido hoy, entre una 'Confederación Musulmano-Croata' y una 'República de Serbios'.
 
Las lecciones reales de Dayton para Irak tienen muy poco que ver con rupturas étnicas, y todo que ver con las posiciones de los europeos y demás entidades en las que se encontraban 'nuestros aliados' y que, a excepción de unos cuantos, aún se encuentran. Que dios ayude a Irak y al mundo si, tras diez años de administración exterior, el país no muestra mejores resultados que los visibles en la Bosnia-Herzegovina actual: débil privatización, elevada tasa de paro, medios endebles y continua concentración de la autoridad real en manos de burócratas extranjeros. Esa es la herencia de Dayton. Un viaje en tren desde Zagreb, la capital croata, hasta Sarajevo desvela la diferencia entre un país desgarrado por la guerra que mantiene a los mediadores internacionales lejos y uno que es forzado a dejar que los mediadores lleven sus asuntos. Croacia parece renacida por el espíritu emprendedor, y bulle de nuevas construcciones y nuevo consumo. Bosnia se queda atrás, con gran parte de los daños de la guerra aún visibles y refugiados que vuelven lentamente a reunir los pedazos de sus hogares originales.
 
El paralelo más importante, y el más cierto, entre Bosnia e Irak compararía a los serbios con los sunníes iraquíes. Ambos tienen una historia como minorías que disfrutan de la dominación sobre, y la explotación de, comunidades más grandes cuyo comportamiento continúa siendo incomprensible para el mundo exterior.
 
Pero a la guerra bosnia se le puso punto y final porque los Estados Unidos bombardearon a los serbios bosnios y cortaron las líneas de suministro a su respaldo dentro de Serbia. La insurgencia en Irak puede ser estrangulada si Estados Unidos utilizase la fuerza consecuente contra los terroristas sunníes iraquíes y forzase a sus patrocinadores en Arabia Saudí y demás países colindantes a dejar de reclutar y financiar asesinos

 
 
Stephen Schwartz Stephen Schwartz (Suleiman Ahmed Schwartz) es musulmán sufí y director y fundador del Centro para el Pluralismo Islámico de Washington, la principal institución islámica moderada del mundo. Formado como periodista y escritor, es autor de “Las dos caras del islam“ y columnista regular de la revista The Weekly Standard, el Globe & Mail canadiense y el diario mexicano La Reforma.