La competición sanitaria beneficia a los pacientes

por John Stossel, 19 de octubre de 2007

Los costes de la atención médica vienen creciendo más rápido que la inflación, pero no todos los costes médicos se están disparando. En unas cuantas bolsas de la medicina, los costes están bajando al tiempo que la calidad se eleva.
 
El Dr. Brian Bonanni realiza una práctica médica poco frecuente. Su consulta está abierta los sábados. Envía correos electrónicos a sus pacientes y les da su número de teléfono móvil.
 
“Necesito estar disponible 24 horas al día”, dice. “Quiero estar allí cuando un paciente tiene preguntas, y quiero estar accesible”.
 
Apuesto a que su médico no dice eso. Bonanni sabe que tiene que satisfacer a sus clientes, no a alguna aseguradora o al gobierno, porque a él le pagan sus pacientes. Es oftalmólogo especializado en cirugía láser. El seguro médico raramente cubre lo que él hace: retocar los ojos para que la gente pueda ver sin gafas.
           
Sus pacientes preguntan precios antes de llegar a él. Hacen una pregunta que la gente que depende de los seguros no plantea: '¿cuánto costará eso?'
           
'No puedo seguir adelante sin decir al paciente cuánto va a costar exactamente', dice Bonanni. 'Nadie lo toleraría. Y una diferencia de 100 dólares en ocasiones toma la decisión por ellos'.
           
Tiene que competir por sus casos. Un resultado son los precios más bajos. Y mientras que el procedimiento se abarata, también mejora. Los láseres de hoy en día son más rápidos y más precisos.
           
Los precios se han desplomado y la calidad se ha elevado en otros campos médicos en los que la mayor parte de la gente paga la atención de su bolsillo, como la cirugía plástica. El poder del consumidor funciona -- hasta en medicina.
           
Cuando gobierno y aseguradoras son mantenidos al margen de la transacción, suceden cosas nuevas positivas.
           
Un médico de Tennessee con el que hablé publicita sus bajos precios, como 40 dólares por una consulta.
           
La mayor parte de los médicos dirá que no puedes ganar dinero de esta manera. Pero el Dr. Robert Berry me informó de que se puede. 'El año pasado, gané de promedio lo que gana en este país un médico de atención primaria ', dijo.
           
Berry no acepta seguros. Eso le ahorra dinero porque no tiene que contratar personal para dar salida a los talones del seguro, y nunca tiene que vérselas con compañías para que le paguen.
           
Sus pacientes, sin seguro en su mayoría, también ahorran dinero. Al contrario que los médicos atrapados en el laberinto del seguro, Berry trabaja con sus pacientes para encontrar maneras de ahorrarles dinero.
           
'Sale de sus bolsillos. Y tienen miedo. No saben cuánto va a costar. De modo que les digo, 'Vale, tiene usted ardor de estómago. Empecemos con el genérico Zantac, que cuesta alrededor de cinco dólares al mes''. Cuando sus pacientes preguntan por caras medicinas de receta que ven anunciadas en televisión, les dice 'Son medicaciones geniales, pero ¿por qué no prueba esta y vemos si le funciona?”.
           
En ocasiones las pastillas de cuatro dólares del Wal-Mart son igual de buenas que las de 100 dólares.
           
Hablando de Wal-Mart, clínicas médicas están apareciendo de la noche a la mañana en centros Wal-Mart y en otros comercios similares. Las clínicas ofrecen a personas con problemas simples tales como inflamaciones o infecciones auditivas atención relativamente libre de molestias... barata. Casi todo cuesta 59 dólares o menos. Y las clínicas abren normalmente 7 días a la semana.
           
Grace-Marie Turner, presidenta del Galen Institute [ http://tinyurl.com/28plct ], una organización de investigación de política sanitaria, explica cómo proliferan estas clínicas: 'Se imaginan cómo hacer algo más rápido, mejor y más barato. Están respondiendo a la demanda del consumidor porque ven que pueden ganar dinero con esto”.
           
Cuando los consumidores pagan el gasto médico por su cuenta, reservando el seguro para cosas importantes, y los médicos tratan directamente con el consumidor, los médicos que empiezan a competir. Empiezan a publicar los precios y trabajan para mantenerlos bajos.
           
Y los consumidores se hacen con más control de su cuidado médico. En lugar de que los gobiernos y las aseguradoras decidan por los pacientes, los pacientes deciden.
           
La competición da más opciones al consumidor. Y la elección les da poder. Recuerde eso cuando escuche a un político prometer hacer accesible y barata la sanidad a través de la fuerza del gobierno.

 
 
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