¿Jihadistas universitarios?

por Robert Spencer, 26 de septiembre de 2007

(Publicado en FrontPageMagazine, 17 de septiembre de 2007)

Houssein Zorkot era detenido el 8 de septiembre en el parque Hemlock de Detroit. Llevaba pintura de camuflaje, ropa de color negro, y portaba un rifle de asalto AK-47; según se informa tuvo que ser reducido por la policía al ser detenido. Su página web presenta fotografías del ayatolá Jomeini y gran cantidad de materiales pro-Hezbolá. Más siniestramente, el día que era detenido había colocado en su página una imagen que incluía una fotografía de un soldado sujetando un arma, con el pie de foto 'El inicio de mi jihad personal (en Estados Unidos)'. Debajo aparecía en árabe la cita Corán 9:20: 'Aquellos que creen y que han abandonado sus casas y renunciado a su riqueza y su vida en el camino de Alá tienen mucho más valor a los ojos de Alá. Son estos los que saldrán triunfantes'. El árabe para 'renunciado... en el camino de Alá' es yahadí fi sábil Alá, lo que en teología islámica alude en particular a la jihad como conflicto bélico.
 
El inicio de la jihad personal de Zorkot tendrá que esperar; está detenido bajo fianza de un millón de dólares. Pero su caso conlleva ciertas implicaciones problemáticas. Según la fiscalía de Michigan, la policía explica que en su página web Zorkot afirma ser miembro de Hezbolá. Si esa afirmación se confirma, ¿su jihad personal abortada en el parque Hemlock fue ordenada por la directiva de Hezbolá? Si es así, y si Zorkot hubiera tenido éxito asesinando a alguien en el parque, su ataque habría sido el primer ataque conocido de Hezbolá en suelo americano. Aunque infructuoso, el ataque de Zorkot, en caso de ser un proyecto de Hezbolá, señala el final de la política del grupo terrorista de no perpetrar ataques en América dado que la reacción a tal ataque sería obstaculizar la libertad de acción del grupo aquí. El pasado abril, Tomás Fuentes, agente especial a cargo de Operaciones Internacionales del FBI, explicaba que Hezbolá pretende 'seguir operando discretamente implicándose en actividades criminales [pero] no en ataques directos...
Viene mostrando entusiasmo en hacerlo en suelo americano a causa de la atención y la reacción que podrían tener lugar”. Pero si Zorkot acudió al parque Hemlock con órdenes de Hezbolá, esos días han terminado -- y los americanos pueden irse preparando para más operaciones de Hezbolá aquí.
 
Podría ser, por supuesto, que incluso si Zorkot es realmente un peón de Hezbolá, no estuviera actuando siguiendo órdenes de la organización, sino que actuase por su cuenta al llevar su AK-47 hasta Hemlock. Funcionarios de la policía y el FBI no han dado ninguna indicación en cuanto a si Zorkot estaba siendo seguido antes del incidente de la semana pasada, o si tienen conocimiento o no de que esté afiliado a Hezbolá -- si realmente es miembro. Una tercera posibilidad es que, contrariamente a sus declaraciones, Zorkot no sea en absoluto miembro de Hezbolá.
 
Estas posibilidades no son menos siniestras que la primera, puesto que ubican a Zorkot entre la creciente lista de musulmanes que sin vinculación a ningún grupo terrorista, se lanzan de pronto a una campaña criminal. Algunos de los incidentes más recientes incluyen el tiroteo del 28 de julio de 2006 de Naveed Afzal Haq en la federación judía de Seattle. Tras abrirse camino hasta el edificio, Haq anunciaba, 'Soy un americano musulmán; estoy furioso con Israel', y después comenzaba a disparar matando a una mujer e hiriendo a cinco más. Dos meses antes, un estudiante iraní de 22 años de edad llamado Mohammed Reza Taheri-azar metía un todoterreno en el campus de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, intentando atropellar deliberadamente a la gente y logrando herir a nueve estudiantes. Tras los incidentes, parecía singularmente encantado consigo mismo, sonriendo y haciendo aspavientos al público tras una comparecencia ante el tribunal este lunes, en la cual explicaba que 'agradecía la oportunidad de extender la voluntad de Alá'. Los funcionarios desechaban una vez más la posibilidad del terrorismo, incluso después de que Taheri-azar enviase una serie de cartas al periódico universitario del campus detallando las justificaciones coránicas de la guerra contra los infieles y explicando el motivo de creer que sus ataques estaban justificados desde la perspectiva islámica.
 
Ni Haq ni Taheri-azar eran miembros de ningún grupo terrorista. No habían hecho nada que llamase la atención de las fuerzas del orden antes. La atención de las fuerzas del orden, mientras tanto, ha estado centrada casi en exclusiva en los miembros conocidos de grupos terroristas, prestando escasa atención a la ideología de la supremacía islámica y la jihad que mueve a cualquier individuo a emprender la jihad por su cuenta. Los dolorosamente detallados argumentos de Taheri-azar demuestran que las exhortaciones del Corán a la guerra santa pueden seguir siendo letales en cuanto son tomadas textualmente por los musulmanes. Los musulmanes que profesan rechazar la violencia de la jihad no deberían tener ningún problema en combatir la ideología que alimenta el fenómeno en cooperación con las autoridades no musulmanas. Pero el director del FBI, Robert Mueller, revelaba recientemente al periodista Bill Gertz que “el FBI carece de cualquier respuesta contra-ideología aparte de su 'cooperación' con las comunidades americanas musulmanas para que puedan 'comprender al FBI' y tratar 'el problema de la radicalización''. Gertz observaba que 'el secretario de Interior Michael Chertoff tampoco mencionaba nada que se esté haciendo nacionalmente para combatir las ideas islamistas radicales”.
 
Esta es una batalla que tiene que ser librada. Tantos si Houssein Zorkot resulta encontrarse entre sus filas como si no, es muy probable que haya más jihadistas independientes. El estamento de la defensa política de los musulmanes americanos, con todas sus protestas anti-terror, no ha instituido seis años después del 11 de Septiembre ningún programa exhaustivo y transparente en las mezquitas americanas encaminado a predicar en contra de la ideología de la jihad. Tales programas no ponen fin a la posibilidad de jihadistas independientes, pero al menos sería en un principio y una muestra bastante bien recibida de buena fe por parte de algunas organizaciones cuyo compromiso con los esfuerzos antiterroristas es cada vez objeto de mayor recelo.
El hecho de que este primer paso no haya sido dado por parte de los colectivos musulmanes en Estados Unidos, o solicitado por las fuerzas del orden o el gobierno, constituye otra manifestación más de la trampa que supone ignorar la dimensión ideológica del terrorismo islámico jihadista. Conforme los incidentes de independientes crezcan en número, los funcionarios americanos descubrirán que el lujo de ignorar la ideología de la jihad es aún más caro.


 

 
 
Robert Spencer es director de Jihad Watch y autor de 5 libros, 7 monografías y numerosos artículos acerca del terrorismo islamista. Licenciado con honores en Estudios Religiosos por la Universidad de Carolina en Chapel Hill, lleva desde 1980 estudiando teología, derecho e historia islámicos en profundidad. Es adjunto de la Free Congress Foundation, y sus artículos acerca del islam aparecen en el New York Post, Washington Times, Dallas Morning News, el National Post de Canadá, FrontPage Magazine, WorldNet Daily, Insight in the News, Human Events o National Review Online entre otros. Entre sus textos se encuentran algunos de los libros más conocidos acerca del terrorismo islámico, como “El mito de la tolerancia islámica” (Prometheus Books, 2005. ISBN 1591022495), “La guía políticamente incorrecta del islam” (Regnery Publishing, 2005. ISBN 0895260131), o “El islam al descubierto: cuestiones preocupantes sobre la religión de mayor crecimiento del mundo.”