Italia bloqueada

por Manuel Coma, 29 de marzo de 2013

(Publicado en La Razón, 30 de marzo de 2013)

 Lo que ha pasado en Italia es que no ha pasado nada, pero eso ya es mucho, porque significa el punto final. El partido mejor posicionado, el centroizquierdista Partido Demócrata (Pd) de Bersani, no consigue la mayoría para formar gobierno. Con una muy pequeña ventaja en votos la tiene muy grande en la cámara baja, por el premio en escaños que le proporciona la denostada ley electoral. Pero no en el Senado, donde la prima se concede región a región, y el resultado global es que ningún partido es mayoritario.

La política italiana está bloqueada por tres noes. El Pd dice no al “governissimo”, la gran coalición con Berlusconi (Pdl: Popolo de la libertà). El tercer partido, el M5S (Movimento Cinque Stelle, del cómico Beppe Grillo) dice no al Pd, que se presenta como abanderado de grandes reformas redentoras de todos los vicios políticos italianos, de los que también son responsables. A ellos, como a los demás partidos, Grillo escupe, de forma cada vez más violenta y soez, su desprecio, contribuyendo activamente a la viciosa parálisis que aqueja la política tradicional que tan duramente denuncia. Se opone por igual a un gobierno de políticos que a uno de técnicos. Finalmente, Berlusconi dice no al “gobierno del presidente”, como el tecnocrático de Monti, que gobernó trece meses con aceptable éxito y gran apoyo parlamentario hasta que il cavaliere, asustado por lo que estaba perdiendo, lo hizo caer en Diciembre.
 
Ante esto, el jefe del estado, cuyo mandato termina el 15 de Junio y a estas alturas ya no cuenta con su principal poder, el de disolver el parlamento, dice en conversaciones privadas de transcendencia pública que no le queda más salida que dimitir, pero cuando convoca a la prensa para hacer lo que se esperaba que fuera el anuncio, es todo lo contrario: Agotará su mandato. El que venga detrás que disuelva.
 
Por supuesto le preocupa gravemente el desprestigio de Italia, el peligro de que la situación vuelva a poner por las nubes el costo de la deuda y llegue a darle una sacudida mortal al euro, pero recuerda que ahí sigue Monti con su gobierno, Europa sigue teniendo un interlocutor responsable y se puede suponer que abrigue la esperanza de que el parlamento no pueda negarse a alguna reforma más. Mientras, se saca de la manga dos comisiones que elaboren un programa mínimo sobre el que puedan acordarse los partidos. Acuerdo indispensable para elegir nuevo presidente. ¿Por qué no nuevo jefe de Gobierno? Berlusconi, por su parte, sueña con repetir presidente.