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Gees.org Opinión Israel no es Sudafrica
Israel no es Sudafrica

Israel no es Sudafrica

por Rafael L. Bardají, 11 de Marzo de 2010

(Publicado en Expansión, 11 de marzo de 2010)

La semana pasada ha tenido lugar una farsa política más en Barcelona, la reunión del el autodenominado Tribunal Russel, un organismo privado creado en su día por intelectuales marxistas para luchar contra la guerra de Vietnam y que últimamente anda buscando una razón de ser.

Con su reunión de Barcelona ha querido dar con su causa perdida, Palestina. Conviene recordar otra vez que este Tribunal, de tribunal no tiene nada. Su base es política y no jurídica, al igual que sus juicios, más de valor que legales. En esta ocasión, el objetivo de la reunión era pura y llanamente condenar –ni siquiera juzgar– a Israel por supuestamente establecer un régimen de appartheid, a lo sudafricano, sobre los palestinos.

Y digo supuestamente porque quienquiera que conozca algo de Israel sabe que no hay nada en Israel que discrimine a nadie por razón de su raza. Justo lo que se hacía en Sudáfrica. Cualquiera que pasee por las calles de Tel Aviv –o de cualquier otra ciudad israelí– puede comprobar por sí mismo que árabes y palestinos se mueven con toda libertad, para acudir a sus trabajos, vivir, o hacer sus compras. Es más, a diferencia de la Sudáfrica del appartheid, en Israel con algo más de seis millones de judíos, conviven millón y medio de árabes con derecho a voto y a organizarse políticamente.

De hecho, cuentan con partidos políticos que tienen representación en el parlamento, la Knesset. O un miembro en la Corte Suprema, entre otras muchas cosas. Algo difícilmente compatible con las acusaciones del mal llamado Tribunal Russel. No obstante los herederos de Russel querrán acusar a Israel de trato discriminatorio en los territorios en disputa, pero ni el más acérrimo antisionita logrará justificar que los controles en Cisjordania se deben a motivos raciales. Si existen es por razón estricta de seguridad y de las necesidades de la lucha antiterrorista.

Israel no puede dejar de defenderse frente a unos enemigos motivados y persistentes y que prefieren la causa de la destrucción del Estado de Israel a aliviar el sufrimiento de su propio pueblo.

A quien tenga dudas le recomiendo encarecidamente la biografía del hijo del fundador de Hamas, Mosab Hassan Yousef, calentita en las librerías, para que constate la imposibilidad israelí de bajar la guardia. Los miembros del autodenominado tribunal Russel se podrán engañar a si mismos, pero no podrán explicar cómo, por ejemplo, Benjamin Pogrum, un verdadero activista anti-appartheid, que sufrió la cárcel en sus carnes, no como los de Barcelona, decidiera instalarse en Israel.

¿Cómo explicar que cuando uno visita un hospital israelí no sólo se trate a judios y árabes por igual, sino que doctores y enfermeras también sean árabes y nadie se inquiete o pregunte por ello? Por mucho que ladren, la verdad es que Israel no es Sudáfrica , algo que no se puede decir con tanta rotundidad de los territorios palestinos. ¿Alguien puede imaginarse que los milicianos de Hamas acepten por vecino en Gaza a un comerciante judío? ¿A que no?

 



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