Irán ya ha puesto precio

por David Ignatius, 20 de diciembre de 2006

(Publicado en The Washington Post, 6 de diciembre de 2006)

La víspera del informe Baker-Hamilton, un alto funcionario iraní fijaba un duro conjunto de condiciones para la ayuda de su país en la estabilización de Irak diciendo que Teherán no está interesado en tal cooperación a menos que la administración Bush acuerde fijar un calendario para retirar sus tropas.
 
Alí Larijani, consejero de seguridad nacional de Irán, decía en una entrevista que un plan norteamericano para retirar de Irak 'las fuerzas de ocupación' sería considerado 'una señal de cambio de estrategia'. En ése caso, decía, 'Irán extendería definitivamente la mano de asistencia y utilizaría su influencia para ayudar a solucionar el problema'.
 
El funcionario iraní hacía estas declaraciones en un discurso el martes ante una conferencia llamada en Dubai Arab Strategy Forum. Sus comentarios son la declaración más clara que he escuchado acerca de cómo Irán ve su papel en la región siguiendo lo que describió como el fracaso de la intervención americana en Irak, Afganistán y el Líbano. Su tono era triunfalista: en su opinión, América está atrapada en Irak y 'en necesidad acuciante de cambio', mientras un Irán lleno de confianza se posiciona como potencia dominante para la región.
 
'Cuando afrontamos un estancamiento estratégico, solamente podemos romperlo cambiando la propia estrategia', decía Larijani en su discurso. Explicaba que la elección de América era seguir con una estrategia fallida de unilateralismo, retocarla de manera chapucera 'para retardar el proceso' de derrota, o reemplazarla de golpe con una nueva estrategia de 'interdependencia' que reconozca la imprescindibilidad de Irán como potencia regional. Al apoyar una nueva estrategia, dijo, Estados Unidos 'llevaría calma psicológica a la región y ayudaría a América a comportarse de un modo más racional'.
 
Cuando pregunté a Larijani más tarde en una conferencia de prensa qué es lo que Irán clasificaría como prueba de que la administración Bush estaría cambiando verdaderamente su estrategia, respondió, 'La señal más clara sería la salida o evacuación de las fuerzas norteamericanas', añadiendo: 'Si hubiera un calendario planteado, eso serviría como señal positiva'.
 
En materia nuclear, Larijani decía que la resolución con sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU esbozada esta semana por Rusia y Francia no detendría los esfuerzos de enriquecimiento de uranio de Irán. 'Yo anuncio: esto no es eficaz', dijo.
 
Tras estos comentarios públicos, Larijani habló frente a frente acerca de los cambios que piensa que se han puesto en marcha por la derrota del Partido Republicano en las elecciones al Congreso del mes pasado. No se extendió en detalles acerca de las probables recomendaciones del Iraq Study Group, encabezado por el ex Secretario de Estado James A. Baker III y el ex Representante Lee Hamilton. Pero indicó que si la administración Bush apoyaba un llamamiento a la retirada gradual, Irán accedería a entrar en conversaciones sobre Irak y Afganistán. Aunque pidió repetidamente un plan de retirada norteamericana, Larijani no explicó cómo se llenaría el vacío dejado con el fin de evitar la guerra civil total.
 
El profesor de Harvard Graham Allison, que había tenido una conversación privada con Larijani después de la mía, dijo: 'Al discutir del Irak posterior a la retirada americana, no parecía tener una idea creíble de lo que viene a continuación'.
 
En cuanto a la idea de una conferencia regional de paz involucrando a los vecinos de Irak, Larijani me dijo preferir un grupo más reducido de países comprometidos con 'el nuevo paradigma' de Irak derivado de sus elecciones democráticas y constitución -- ambos libres de la mayoría chi'í de Irak. 'Estamos en contra de una democracia tribal', decía.
 
Larijani dijo que las declaraciones del Presidente Bush en una entrevista conmigo el pasado septiembre, en las que reconocía la posición de Irán como una nación importante en la región, fueron 'la primera señal de tener algún respeto a la larga historia y ascendencia cultural de Irán'. Pero Larijani decía que la administración necesitaba acompañar tal retórica de la detención en seco de 'sus maniobras aventuradas' contra Teherán. 'El pueblo iraní puede ser grande y privilegiado, pero no inocente', dijo.
 
Larijani no está proponiendo una enorme ganga, sino una oferta pragmática completamente falta de escrúpulos modelada según la opinión de Teherán de las realidades actuales: Irán está al alza, América está a la baja, y cualquier acuerdo post-Irak tiene que reflejar estos hechos. Ése es el disparatado precio de la ayuda de Teherán.


 

 
 
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