Ira Papal en Estambul

por Robert Spencer, 7 de diciembre de 2006

(Publicado en FrontPageMagazine, 28 de noviembre de 2006)

El Papa Benedicto XVI llegó a Turquía el martes 28 de noviembre, y las tensiones andan disparadas. Mehmet Ali Agca, el turco que disparó al Papa Juan Pablo II en 1981, escribía a Benedicto: 'Tu vida está en peligro. Bajo ningún concepto debes venir a Turquía'. Y hace varias semanas, el turco llamado Ibrahim Ak estuvo rondando los exteriores del consulado de Italia en Estambul y disparó un arma de fuego al tiempo que proclamaba su deseo de estrangular el Papa. Fue detenido; Ak gritaba: '¡Estoy contento de ser musulmán!' Dijo que esperaba que el Papa decidiese no ir a Turquía, y que sus acciones incitarían a otros turcos a la violencia: 'Con la voluntad de Alá, esto será una chispa, el inicio para los musulmanes... Con la voluntad de Alá, él no vendrá. Si viene, verá lo que le ocurre'.
 
Funcionarios turcos intentan garantizar que no ocurra nada. Según Associated Press, 'han movilizado un ejército de francotiradores, expertos en explosivos y policía antidisturbios, así como comandos de la marina, con el fin de patrullar el Estrecho del Bósforo, cuyas aguas discurren por Estambul'. No obstante, Meliha Benli Altunisik, un profesor del Politécnico de Oriente Medio en Ankara, cuestionaba si tales precauciones eran necesarias en absoluto: '¿Habrá manifestantes? Sí, por supuesto. Pero no puedo tomar en serio la noción de que vaya a correr un riesgo físico. Más bien será ignorado'.
 
Ciertamente, el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogán planeaba ignorarle originalmente. Erdogán asiste a la cumbre de la OTAN en Latvia los dos primeros días de la visita del Papa, y anunció al principio que no se reuniría con él tampoco los dos últimos días. 'No se puede esperar que yo organice mi agenda de acuerdo con el Papa', se quejaba Erdogán, y por supuesto está en lo cierto: ¿Cómo puede alguien esperar que él organice su complicada agenda para reunirse con alguien tan poco importante como el Papa? (Sin embargo, el lunes alteraba por fin sus planes y acordaba reunirse con Benedicto).
 
El verdadero motivo por el que Erdogán no quiere reunirse con el Papa, por supuesto, es el mismo motivo por el que la seguridad es tan estrecha: los turcos están enfurecidos por el discurso del Papa en la Universidad de Regensburg el 12 de septiembre en el que citaba al emperador bizantino del siglo XIV Manuel II Paleologos: 'Muéstreme lo que hiciera Mahoma que fuera nuevo, y ahí solamente encontrará cosas perversas e inhumanas, como su mandamiento de extender el credo que practicaba mediante la espada'. Hubo disturbios por todo el mundo islámico a causa de esta cita en septiembre, y varios cristianos fueron asesinados en Irak y Somalia. En Turquía, los ánimos no se han enfriado. El político turco Salih Kapusuz decía: 'El autor de esos comentarios desafortunados y arrogantes, Benedicto XVI, ha pasado a la historia, pero en la misma categoría que Hitler y Mussolini... Parece un esfuerzo por reavivar la mentalidad de las Cruzadas'. Las Cruzadas también estaban en la mente del líder de Al-Qaeda Aymán Al-Zawahri: él equiparó a Benedicto con el Papa Urbano II, que organizó la Primera Cruzada en 1095.
 
Desafortunadamente, el peligro y la rabia a causa de la visita del Papa a Turquía se han impuesto tanto al centro de atención real de la visita como a lo que debería ser su principal preocupación. El principal propósito del viaje del Papa es reunirse con el Patriarca Ecuménico Bartolomeo, líder espiritual de la Iglesia Ortodoxa. Sería de esperar también que el Papa aproveche la oportunidad para arrojar algo de luz a la complicada condición de las minorías religiosas, cristianos principalmente, en lo que es un estado secular de manera nominal que permite la libertad religiosa. Dos conversos del Islam al cristianismo, Hakán Tastán y Turán Topal, están siendo juzgados actualmente bajo cargos de 'insultar lo turco' e 'incitación al odio al Islam'. Lo que parece estar detrás de las acusaciones es que Tastán y Topal estaban haciendo proselitismo - lo que, aunque no es oficialmente ilegal, está mal visto y en ocasiones ha acabado en palizas a cristianos que intentan difundir literatura religiosa. El 4 de noviembre una iglesia Protestante al oeste de Turquía era incendiada, después de meses de hostigamiento que fue ignorado por las autoridades turcas. El asesino de un sacerdote católico el pasado febrero en la ciudad turca de Trbzón, el Padre Andrea Santoro, era recientemente condenado a apenas ocho años de prisión. (El asesino gritaba '¡Alá ajbar!' mientras tiroteaba al sacerdote).
 
Todo esto ilustra un estamento oficial turco que - por decirlo suavemente - es hostil a las formas no musulmanas de expresión religiosa, siendo ignoradas las garantías de libertad religiosa de Turquía. La subyugación institucionalizada y la posición de segunda clase de las minorías religiosas bajo el Imperio Otomano ya fueron bastante malas, pero el secularismo turco ha sido, en el mejor de los casos, aún peor. Constantinopla era cristiana en un 50% tan recientemente como en 1914 (su nombre se cambió a Estambul en 1930); hoy es cristiana en menos de un 1%. La Iglesia Católica carece de reconocimiento legal; las iglesias católicas, al igual que las restantes iglesias, permanecen en un segundo plano con el fin de evitar llamar la atención de los muyahedínes a cualquier precio. Ni siquiera las iglesias reconocidas tienen permiso para llevar a cabo seminarios o construir casas de oración nuevas - en cumplimiento de las restricciones de la antigua sharia islámica impuestas a los no musulmanes en un estado islámico, restricciones que paradójicamente parecen tener cierta fuerza al menos en la secular Turquía.
 
La furia abierta con la que probablemente el Papa esté siendo tratado en Turquía desviará la atención de la vergüenza que las autoridades turcas deberían sentir a causa del maltrato a los cristianos en su país, que permite la libertad religiosa de manera nominal. Los medios importantes se centran en las manifestaciones contra el Papa, y prestan escasa atención a cualquier cosa que diga, si es que dice algo, acerca de la opresión de los cristianos en Turquía. Y eso, en el análisis final, podría llevar al gobierno turco - con todas sus precauciones en materia de seguridad - a desear que los manifestantes recurran a la fuerza.


 

 
 
Robert Spencer es director de Jihad Watch y autor de 5 libros, 7 monografías y numerosos artículos acerca del terrorismo islamista. Licenciado con honores en Estudios Religiosos por la Universidad de Carolina en Chapel Hill, lleva desde 1980 estudiando teología, derecho e historia islámicos en profundidad. Es adjunto de la Free Congress Foundation, y sus artículos acerca del islam aparecen en el New York Post, Washington Times, Dallas Morning News, el National Post de Canadá, FrontPage Magazine, WorldNet Daily, Insight in the News, Human Events o National Review Online entre otros. Entre sus textos se encuentran algunos de los libros más conocidos acerca del terrorismo islámico, como “El mito de la tolerancia islámica” (Prometheus Books, 2005. ISBN 1591022495), “La guía políticamente incorrecta del islam” (Regnery Publishing, 2005. ISBN 0895260131), o “El islam al descubierto: cuestiones preocupantes sobre la religión de mayor crecimiento del mundo.”