Inspecciones en Irak: ¿Por qué UNMOVIC no vale?

por GEES, 26 de septiembre de 2002

Sumario ejecutivo

 

Enfrentado a una creciente presión internacional y a una más que probable convergencia de criterios entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Saddam Hussein ha cambiado su postura y ha declarado estar dispuesto a aceptar que regresen los inspectores de la ONU a su país. Saddam permite que UNMOVIC, el régimen de la ONU que sustituyó en 1999 a UNSCOM, comience sus tareas en Irak sin condición previa alguna. El problema es que UNMOVIC, tal y como se ha venido definiendo desde su creación, plantea serias dudas acerca de su capacidad para garantizar el desarme iraquí en sistemas de destrucción masiva. Aunque sobre el papel UNMOVIC cuenta con todas las garantías, su naturaleza es poco apta para desenvolverse en un medio poco o nada cooperativo como es el caso del régimen de Saddam. De ahí que si la ONU aspira a resolver el problema de Irak, de una vez por todas, deba plantearse reforzar UNMOVIC, lo que exigiría una nueva resolución del Consejo de Seguridad que ampliara el mandato y fijara condiciones más específicas y concretas que lo que hace la resolución 1284, por la que se creó UNMOVIC. UNMOVIC, tal y como está concebida, no puede funcionar ni podrá descubrir los programas secretos de Saddam
 
1.- UNMOVIC sobre el papel
 
La Comisión de Naciones Unidas para la Monitorización, Verificación e Inspección en Irak (UNMOVIC) fue creada en diciembre de 1999, por la resolución 1284, un año después de que los últimos inspectores de UNSCOM, establecida en 1991, tuvieran que abandonar definitivamente Irak al negarse el régimen de Bagdad a aceptar su presencia.
 
En apariencia, UNMOVIC cuenta con las mismas prerrogativas y poderes que UNSCOM, particularmente en lo tocante al acceso “incondicional y sin restricciones” de las inspecciones. Sin embargo su filosofía y sus procedimientos rebajan sustancialmente su capacidad de trabajo. Para empezar, y a diferencia de UNSCOM que buscaba el desarme completo  y final de los programas nucleares, químicos y biológicos de Saddam y que tenía dicho desarme como condición sine qua non para levantar las sanciones sobre Irak, UNMOVIC nace con una vocación muchos más débil, producto, sin duda, de la fatiga experimentada en el Consejo de Seguridad por las sanciones y por la guerra de propaganda desatada desde Bagdad al respecto. Así, lo que se plantea realmente UNMOVIC ya no es verificar el proceso de desarme, sino el nivel de cooperación, esto es, la actitud de Bagdad, como elemento definitorio sobre la suspensión y el levantamiento final de las sanciones. Si UNMOVIC estima que las autoridades de Irak han cooperado con sus inspectores durante 120 días recomendarían la suspensión de las sanciones. En ese sentido el planteamiento es mucho menos ambicioso que UNSCOM y tiende a favorecer indudablemente a Saddam, a quien le bastaría aceptar la monitorización de los lugares e instalaciones declarados, mientras retiene sus programas secretos.
 
Aunque la resolución 1284 establece que el levantamiento final de todas las sanciones sólo se adoptará si se han resuelto “los asuntos de desarme pendiente”, distinguiendo sibilinamente entre “asuntos” y las “tareas” de los inspectores, resulta complicado de entender cómo tras las instalación de cientos de sistemas de monitorización in situ, los inspectores no concluirían que todos los asuntos que les competen están aclarados. Es posible que dicha conclusión tarde en alcanzarse unos 9 meses, a tenor de las tareas planteadas, pero si Saddam no obstruye la vigilancia de las instalaciones fijas planteadas, porque son irrelevantes para el desarrollo de sus programas clandestinos, dicha conclusión será inevitable y Saddam se encontrará con el levantamiento de las sanciones y con el acceso a los medios necesarios para acelerar su rearme.
 
Es más, UNMOVIC nació en el contexto de un creciente diálogo entre Bagdad y el propio Secretario General de Naciones Unidas, que ya restó credibilidad al apoyo político del Consejo de Seguridad hacia UNSCOM y que vuelve a plantear ese riesgo con UNMOVIC. De hecho, Saddam admite las inspecciones de UNMOVIC incorporando el Acuerdo de Principio firmado por su gobierno y Koffi Annan en febrero de 1998 y por el que la ONU admitía que ciertas instalaciones, llamadas falsamente “Palacios presidenciales”, no quedarían sujetas a inspecciones por sorpresa y que, además, todas las inspecciones irían acompañadas de unos representantes diplomáticos, testigos de las actividades de los miembros de UNSCOM. Es más, la composición de los equipos de inspecciones también sería acordada con Bagdad.
 
En este mismo sentido, el director de UNMOVIC, Hans Blix, antiguo director de la AIEA, ya declaró tras su designación a comienzos del 2000 que si Irak aceptaba el trabajo de UNMOVIC, ésta conduciría sus tareas teniendo en cuenta la sensibilidad y los legítimos intereses del gobierno iraquí. Lo que no puede entenderse más que como un rechazo a la confrontación con Bagdad y el final de las inspecciones intrusivas.
 
2.- Las graves carencias de UNMOVIC
 
Una de las constantes acusaciones de Bagdad sobre UNSCOM era que los servicios de inteligencia occidentales, especialmente los norteamericanos, manipulaban a los inspectores a su favor. A fin de difuminar dichas acusaciones y ganar la aceptación iraquí  de UNMOVIC, ésta Comisión aceptó unos procedimientos totalmente diferentes a UNSCOM. Estos procedimientos la vuelven ineficaz, de hecho, ante un régimen no cooperador como el de Saddam.
 
A diferencia de UNSCOM, cuyo personal era “prestado” por los gobiernos nacionales, quienes corrían incluso con sus gastos, UNMOVIC ha decidido establecer un cuerpo de inspectores en régimen de funcionariado al servicio de la ONU. Es más, mientras que UNSCOM reclutaba a su personal de manera flexible de acuerdo con las necesidades técnicas del momento, la composición de UNMOVIC se ha basado en el criterio de la representatividad geográfica y no necesariamente sobre el de la cualificación técnica. Por otro lado, el requisito de que el personal de UNMOVIC abandone su carrera profesional por un periodo indeterminado de tiempo, hace que su oferta de trabajo sea poco atractiva para los expertos que están trabajando para compañías o gobiernos nacionales. El resultado es la duda sobre la capacitación técnica para desarrollar sus tareas frente a un gobierno dispuesto a obstaculizar el conocimiento sobre sus programas de armas.
 
En segundo lugar, UNMOVIC ha impuesto como política oficial el estricto control de la información proveniente de los servicios de inteligencia. Mientras que con UNSCOM, los flujos de información estaban garantizados por procedimientos informales y contactos personales de los inspectores con las respectivas agencias de sus gobiernos, lo que facilitaba un flujo constante y de doble dirección, UNMOVIC ha establecido un único punto de entrada de la información de los servicios secretos y, sobre todo, que no habrá retorno informativo desde UNMOVIC hacia los gobiernos nacionales, sino únicamente hacia el Consejo de Seguridad.  Con este régimen, es difícil imaginar que los servicios de inteligencia confíen sus conocimientos a inspectores que desconocen o con los que no tienen confianza y mucho menos cuando saben que no habrá reciprocidad con sus favores. La experiencia de los inspectores de UNSCOM prueba que gran parte de sus descubrimientos fueron guiados por indicios proporcionados por los servicios secretos. Sin esa capacidad de contar con su apoyo, es enormemente dudoso que UNMOVIC pueda desenmascarar actividades no declaradas por Bagdad.
 
En tercer lugar, es altamente improbable que UNMOVIC descubra algo que Bagdad no quiera que sea descubierto si renuncia a las inspecciones sorpresa e intrusivas. Es más, incluso aunque llegara a cambiar su orientación y Blix autorizara dichas inspecciones, es poco probable que UNMOVIC tuviera la capacidad de conducirlas y ejecutarlas con éxito. Varias son las razones que llevan a pensar esto. Para empezar, los funcionarios de UNMOVIC no cuentan con los conocimientos ni con la experiencia de los inspectores de UNSCOM para hacer frente a un aparato estatal decidido y experimentado en la ocultación y el engaño. Más grave aún si se tiene en cuenta dos factores añadidos. El primero, el acuerdo de dejar fuera de las inspecciones sorpresa e intrusivas los llamados “palacios presidenciales”, extensas zonas que albergan instalaciones de todo tipo y no, como se quiere hacer pensar, edificios suntuosos para el disfrute de la familia de Saddam; el segundo, el desarrollo de laboratorios móviles por parte de Irak en los que desarrollar agentes biológicos.
 
La experiencia de UNSCOM pone de relieve la dificultad de coger por sorpresa a los iraquíes. De las 260 misiones ejecutadas por UNSCOM, los inspectores calculan que sólo media docena fueron realmente por sorpresa y que el resto fueron anticipadas de una manera u otra por Bagdad. Se sabe que los agentes secretos de Saddam no sólo interceptaban las llamadas de los inspectores con Nueva York y entre ellos, sino que llegaron a intervenir los teléfonos de Naciones Unidas. Es más, UNSCOM cuenta con fotos tomadas por su avión de reconocimiento en las que se ve una instalación siendo desocupada y evacuada justo antes de la llegada del convoy de inspectores. Secuencia que se repite en diversas ocasiones.
 
En ese sentido resulta poco creíble la capacidad y habilidad de UNMOVIC para vencer la política de ocultación y engaño deliberado y minucioso de las autoridades de Irak.
 
Por último está la cuestión de la actitud de la dirección de UNMOVIC de evitar enfrentarse con Saddam y lo que eso puede significar a la hora de emitir un juicio negativo sobre el grado de cooperación manifestado por Irak. Por un lado, Hans Blix ha dado reiteradas pruebas a lo largo de su carrera de ser extremadamente complaciente con investigaciones de la AIEA claramente incompletas o erróneas. Así, por ejemplo, optó por no denunciar en 1998 a Corea del Norte tras el incumplimiento de ese país con el régimen de inspecciones de la AIEA, acomodo de graves consecuencias como luego quedó patente; igualmente, actuando al dictado de los intereses de las plantas de reprocesado del plutonio, la AIEA ha aceptado un sistema muy incompleto de inspecciones, “visitas”a las mismas, que hace imposible controlar y asegurar que parte de ese plutonio acabe en manos indeseables; sin olvidar que en 1994 ya quiso poner fin al dossier nuclear sobre Irak, aceptando por buenas las declaraciones de Bagdad y concluyendo que la comunidad internacional podía levantar las sanciones en lo relativo al programa nuclear de Saddam. Sólo las revelaciones del yerno de Saddam, Hussein Kamel, en 1995, pudieron desenmascarar los avances secretos iraquíes, pasados por alto por los equipos de Hans Blix. Habida cuenta del gran margen de maniobra que tiene el director de UNMOVIC para definir el tipo y la naturaleza de las inspecciones y trabajos de sus equipos, la actitud que tome será decisiva.
 
Por otro lado, los funcionarios de UNMOVIC llevan dos años preparándose para entrar en Irak y poder, así, desarrollar su trabajo. Si concluyen prematuramente que Bagdad no está cooperando suficientemente estarían, de hecho, poniendo fin a sus carreras, habida cuenta de que esa falta de colaboración seria interpretada por la actual administración americana como el casus belli que públicamente necesita. UNMOVIC sería superada por la opción de cambio de régimen.
 
En suma, UNMOVIC en su filosofía actual parece inclinada a monitorizar lo que ya es conocido, no a descubrir lo que se desarrolla de manera oculta y clandestina. Y habida cuenta de que en el terreno de lo clandestino las evidencias, salvo un golpe de suerte, suelen ser ambiguas y circunstanciales, la tentación de UNMOVIC de concluir que su trabajo se ha culminado con éxito va a ser muy fuerte. Con la trayectoria de sus miembros y responsables, incluido el Secretario General de la ONU, la posibilidad de que elijan acertadamente entre la indeterminación y la guerra, es muy baja. Ya ocurrió en 1998 y puede muy bien repetirse en el 2003.
 
3.- Modificar la 1284 para reforzar UNMOVIC
 
Si Saddam acepta el régimen de inspectores de Naciones Unidas hay que tomarle la palabra. Pero no con el sistema actual, que tan bien le viene a tenor de las limitaciones para cumplir con éxito su tarea. Es necesario adoptar una nueva resolución en el Consejo de Seguridad con dos objetivos estratégicos clave: En primer lugar, volver más intrusivo el sistema de inspecciones y más generalizado el régimen de monitorización; y, en segundo lugar,  explicitar la opción de recurrir al uso de la fuerza en el caso de descontento del Consejo de Seguridad, tras oír a los inspectores, sobre el desarme iraquí.
 
Reforzar UNMOVIC significa poner en marcha un régimen de inspecciones y vigilancia que repose sobre los siguientes principios:
  1. Acceso sin restricciones ni limitaciones de ningún tipo de los inspectores a instalaciones sospechosas de prestar un servicio a los programas de armas de destrucción masiva iraquíes, incluido los llamados “palacios presidenciales”.
  2. Aceptación de inspecciones por sorpresa, sin notificación previa.
  3. Aceptación de los equipos de Naciones Unidas sin cuestionamiento sobre su composición.
  4. Acceso sin restricciones al personal iraquí que los inspectores consideren necesario entrevistar para el buen desarrollo de sus funciones. Las entrevistas se desarrollarán sin presencia de oficiales iraquíes.
  5. Posibilidad de garantizar el derecho de asilo a aquellos oficiales y científicos -así como a sus familias- que cooperen con Naciones Unidas para desenmascarar los esfuerzos secretos en armas de destrucción masiva y se sientan amenazados por ello.
  6. Aceptación de un sistema de monitorización de instalaciones y componentes sin fecha de terminación.
  7. Suspensión de las sanciones tras un año de pleno funcionamiento de los sistemas de control y vigilancia.
  8. Mantenimiento de la supervisión por parte de Naciones Unidas del gasto y la inversión iraquí proporcionada por los beneficios de la exportación de petróleo.
  9. Establecimiento de sanciones a la exportación ilegal de petróleo.
  10. Control permanente de los sistemas de doble uso adquiridos por Irak.

Modificar el espíritu de la 1284 supone pasar de un texto que premia la colaboración de Bagdad y que hace de las inspecciones un fin en sí mismo, a retomar los supuestos de 1991 y volver a demandar el desarme efectivo y completo iraquí en materia de armas de destrucción masiva.

Es más, implica también dejar sentado un plazo fijo para que Irak acepte las nuevas condiciones y en caso negativo, autorizar el uso de la fuerza para imponer un cambio de régimen.
 
No modificar la ruta tomada por el Consejo de Seguridad en 1999 con UNMOVIC sólo sirve para que Saddam Hussein diluya sus maquinaciones, divida a la comunidad internacional, engañe a Naciones Unidas una vez más y todo mientras se hace más fuerte y resistente.