Inadecuaciones ibéricas

por Joseph Stove, 3 de noviembre de 2009

La velocidad con que se suceden los acontecimientos en la parte de la Península Ibérica que no incluye a Portugal, Gibraltar y Andorra, impide captar la profunda inadecuación de la organización política adoptada por nuestra sociedad para gestionar los retos de la época que les ha tocado vivir.
 
Cualquier circunstancia que se produzca, sea de orden interno o externo, produce efectos que distraen la atención de la sociedad hacia ámbitos que nada tienen que ver con la naturaleza del problema que crea la circunstancia, que por lo tanto queda sin resolver. Como se trata de un fenómeno de desarrollo poco previsible, intentaré explicarlo con un ejemplo.
 
Unos piratas en la costa africana del Índico apresan un buque que se dedicaba a faenas de pesca. El buque pertenece a unos armadores que viven en parte de la organización estatal de la de la Península Ibérica. La piratería, sea dicho de paso, es una actividad criminal con ánimo de lucro tan antigua como la actividad del hombre en la mar. En aquella zona del mundo esa actividad es habitual, y por ello están destacados buques de guerra de diferentes estados para intentar contrarrestarla. Además, con anterioridad un buque perteneciente a esa misma organización estatal ya fue apresado por los piratas en la misma zona. No se extrañen: el suceso que nos ocupa era altamente previsible y es muy probable que se vuelva a repetir en el futuro, siempre y cuando los atunes sigan alojados en aquellas aguas y, además, coincidan, en tiempo y espacio, los intereses de piratas y pescadores.
 
La primera extravagancia surge cuando la organización estatal en cuestión envía buques de guerra a la zona, por solidaridad con aquellos otros países que también los han enviado. Y ahí queda todo. En el incidente que nos ocupa, no se conoce el pabellón nacional que enarbolaba el buque cuando fue apresado, dicen que era el de un partido político del norte de Iberia. Por lo tanto tampoco se sabe muy bien si, técnicamente, el buque apresado iba dentro de las normas internacionales de navegación marítima.
 
El hecho es que un acto de piratería en el Índico Oriental pone de manifiesto la inadecuación de toda una organización estatal. Inadecuación caracterizada por:
 
-                     Carencia de conciencia de entidad política. Ausencia de noción de interés nacional. Se argumenta que la actividad pesquera es una actividad comercial. Evidente. Constituye la obtención de riqueza mediante la explotación de recursos naturales en aguas internacionales. Pero constituye un interés nacional. Pero claro, si al final el buque enarbola la bandera de un partido político. Seguro que aquel defenderá mejor sus intereses que el “estao”.
-                     Evanescencia del sistema jurídico. Antes que para normar la realidad, el sistema jurídico aplicable en esa parte de Iberia, está orientado a sostener la apariencia de valores utópicos de pretendida vigencia universal. La reclamación por correo urgente del pirata capturado, su puesta a disposición de la justicia y la incapacidad de ésta para encausarlo, constituyen la prueba evidente de una desaforada actividad jurídica sin finalidad alguna. En este caso el derecho no protege a los ciudadanos. A lo mejor, en este caso, el empleo de la capacidad militar del estado está más que justificada, tal y como recogen nuestras leyes.
-                     Uso fraudulento de los instrumentos del estado. El envío de la Armada al Índico sin la intención de utilizar la fuerza, o la amenaza de su empleo, en la defensa de los intereses nacionales, es un acto de empleo injustificado de bienes de titularidad estatal. Un fraude, una estafa usando los instrumentos del estado.
-                     La dejación del ejercicio del poder del estado lleva al fraccionamiento del poder político y a la cosoberanía. Cuando los armadores del barco y las familias de los marineros constatan que la acción gubernamental es inane, recurren a instancias locales y regionales para buscar soluciones. El estado renuncia al monopolio del ejercicio de la violencia y ayuda a que el papel de las Fuerzas Armadas en la defensa de los intereses nacionales en el Índico sea suplantado por mercenarios en forma de “empresa de seguridad privada”. Además la entidad regional, mediante el aporte de fondos propios, se corresponsabiliza en el ejercicio de las competencias de exteriores y de defensa, hasta ahora exclusiva de la entidad estatal.
-                     No existe propósito de enmienda ni nada que se le parezca. Cada hecho internacional relacionado con los conflictos armados se gestionará como el atentado de la T-4, o sea, como si de un accidente se tratase. No hay que tener planes pues predeterminarían la reacción con un talante poco solidario. Aunque los acontecimientos sean parecidos siempre se partirá de cero. Si existiesen evidencias de que el pago del rescate retroalimenta la espiral de los hechos, se argumentará que estos son aislados, que la naturaleza humana es bondadosa y que debe evitarse la violencia, aunque sea legítima, a toda costa.
 
Esta inadecuación, y otras parecidas, puede identificarse en todos y cada uno de los acontecimientos que, de forma pertinaz, afectan a la entidad política establecida en Iberia (no confundir con IBERIA, que es un negocio de los que entiende nuestra clase política), que no incluye a Portugal, Gibraltar o Andorra.
 
Permanezcan atentos a la pantalla, no se sorprendan. Es muy posible que, mediante una enmienda a los presupuestos, los Reyes Magos en 2010 sean cinco.