Ideas de Adam Smith para los Republicanos

por George F. Will, 16 de octubre de 2007

(Publicado en The Washington Post, 7 de octubre de 2007)

“Si el costo de la guerra se sufragase siempre mediante un montante recaudado durante el año... las guerras en general se concluirían más rápidamente, y se emprenderían de manera menos gratuita”.
 
-- Adam Smith, “La riqueza de las naciones”
 
La noticia de que un Demócrata ha leído el gran tratado de Smith contra la intervención gubernamental es tan gratificante como alarmante. Pero quizá la evidencia se presentara la semana pasada, cuando el Demócrata por Wisconsin David Obey proponía un impuesto de guerra suplementario a los ingresos de 150.000 millones de dólares, oscilando entre el 2 y el 15%.
 
Los líderes Demócratas, recelosos de hacer su contribución a elevar los impuestos de manera aún más visible, reaccionaron a la idea de Obey como reaccionan los vampiros al ajo. Pero están considerando su propuesta -- que en calidad de presidente del Comité de Apropiaciones puede ejecutar -- de retrasar hasta el año que viene la acción en materia de la solicitud del presidente de un suplemento de financiación a la guerra de 190.000 millones de dólares. Los Demócratas del Congreso han oído gruñidos de su base.
 
Esos sonidos amenazadores estaban provocados por las respuestas de Hillary Clinton y Barack Obama, en el debate del 26 de septiembre, a esta pregunta: '¿Promete usted que para enero del 2013, el final de su primer mandato, dentro de más de cinco años, no habrá tropas norteamericanas en Irak?' Sus esquivas respuestas fueron lo bastante claras: no y no.
 
Dado que esas respuestas fueron más o menos sensatas, enfurecieron a los activistas pacifistas incandescentes del partido. Esos activistas pensaban que en las elecciones del 2006, ellos habían ganado a cuenta de su partido el poder de poner fin a la guerra, pero habrían tenido que conformarse con incrementar el salario mínimo.
 
Ciertamente no es gratuito imaginar que en los encendidos recovecos de las mentes de estos activistas, hay pensamientos de crear, o amenazar con crear al menos, un candidato pacifista independiente a las elecciones generales. La mayor parte de los profesionales políticos descartan esta posibilidad, diciendo que los intranquilos Demócratas aprendieron su lección en el 2000, cuando los 97.488 votos de Ralph Nader en Florida costaron la presidencia Al Gore. Pero otra lección de ese episodio es que un reducido grupo de 'progresistas' intensamente decepcionados puede tener consecuencias trascendentales. De ahí que puedan tener considerable poder amenazando con una insurrección.
 
Hablando de insurrecciones, la semana pasada hubo rumores amenazadores que venían de los social conservadores sobre presentar un candidato independiente anti-aborto si Rudy Giuliani es el candidato Republicano. Quizá si Hillary Clinton es el candidato Demócrata, los social conservadores vuelvan al redil por miedo, aplacando su furia vía las repetidas genuflexiones de Giuliani en forma de promesas con respecto a lo que más importa a los conservadores -- los nombramientos judiciales.
 
Pero no subestimemos la tentación, a la que son susceptibles nutridas cohortes en la izquierda Demócrata y la derecha Republicana, de tirar piedras contra su propio tejado por diversión. Los placeres de la pureza moral están disponibles para aquellos que se desean una pequeña iglesia militante en un mundo sin convertir.
 
La multiplicación de medios políticos ha infundido a la política una extraordinaria volatilidad. Por ejemplo, en el 2006, cuando el Representante Republicano por Florida Mark Foley era volatilizado en el escándalo de los becarios de la Cámara, su fama nacional pasaba de esencialmente nula a 80 y tantos en 6 días.
 
Además, la creciente volatilidad queda garantizada por el hecho de que los Republicanos están defendiendo 22 de los 34 escaños del Senado a disputarse en el 2008. Al menos 7 de los 22 son vulnerables -- Virginia, Maine, Minnesota, Nebraska, Colorado, Oregón y ahora Nuevo México, a causa del anuncio la semana pasada de que Pete Domenici se retira tras 6 mandatos. Ninguno de los 12 escaños Demócratas es tan vulnerable.
 
Si las elecciones tuvieran lugar hoy, los Demócratas obtendrían probablemente al menos una docena de escaños del Senado. Después, en el 2012, estará el censo seguido de la redistribución en los distritos electorales. De modo que si la debilidad de la marca de fábrica Republicana nacional no funciona en las urnas a la hora de declarar candidatos legislativos, el viaje de vuelta de los Republicanos a la posición de la mayoría será complicado.
 
No obstante, los líderes Republicanos, observando que éste sigue siendo un país de centroderecha y que el suyo es un partido de centroderecha, celebran que algunos de los novatos Demócratas que no están seguros en sus escaños hayan tenido que depositar votos embarazosos. Por ejemplo, de los 61 Demócratas que representan distritos de la Cámara que se llevó George W. Bush en el 2004, 21 son novatos, todos los cuales hicieron el papel corporativo votando a favor del proceso de 'tarjetas sindicales de votación' de compañías, el cual elimina el derecho del trabajador al voto secreto. Eso complace a los sindicatos pero horroriza, y moviliza, a los propietarios de pequeños negocios.
 
La labor de los Republicanos es recordar diplomáticamente a los votantes que la multiplicación de tal legislación se deriva de... Bueno, como escribía Adam Smith: 'No es la multiplicidad de cervecerías… lo que ocasiona la disposición generalizada a la embriaguez entre el pueblo; sino que esa disposición que se deriva de otras causas que necesariamente dan trabajo a una multitud de cervecerías”.


 

 
 
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