Hollywood; mentiras convincentes

por Phyllis Chesler, 16 de agosto de 2007

(Publicado en Jewish Press, 11 de julio de 2007)

Hollywood ha fabricado una serie de películas propagandísticas, todas preparadas como historias de entretenimiento aventurero repletas de grandes presupuestos, grandes estrellas, brillantes colores y sorprendentes efectos técnicos. Por ejemplo, la película de George Clooney en el 2005 “Syriana” presenta un complot de la CIA por eliminar a un príncipe saudí altamente simpático de tono comprensivo que, ¡vaya por Dios!, estaba a punto de liberar a todas las mujeres de su país e iniciar una era moderna. Obviamente, solamente la sucia política del petróleo americana está impidiendo el progreso en el por lo demás libre de tiranos y amante de la paz Oriente Medio árabe.
 
En el 2006, Brad Pitt (compañero en la vida real de Angelina Jolie) y Cate Blanchett protagonizaban “Babel”, una pretenciosa pero 'de noble concepto' historia de aventuras interpretada en cuatro ubicaciones geográficas, incluyendo Marruecos, donde los terroristas musulmanes son retratados como conmovedores y comprensivos - quizá porque son los homólogos del Príncipe saudí asesinado en Syriana.
 
El Hollywood progresista, eternamente culpable, ha descubierto a sus nuevos nativos americanos: los musulmanes, sobre todo los terroristas musulmanes, pero también la gran mayoría silenciosa de musulmanes que son muy fotogénicos, y que simplemente odian a los infieles. Si los terroristas musulmanes son brutales, lo sobrellevaremos, por Dios. Nosotros exterminamos a nuestros propios indios nativos de color y después metimos a los supervivientes en reservas donde, deshonrados y desmoralizados, golpean a sus mujeres y beben hasta morir. El hecho de que los musulmanes no son indios americanos nativos no cambia la mentalidad del pesebre: la gente de color son las víctimas. Los caucasianos son sus atormentadores. ¡Hollywood llega al rescate!
 
“Un corazón valiente', protagonizada por Angelina Jolie, es otra película propagandística más que se enmascara como drama de acción. La película trata supuestamente de Daniel Pearl, el reportero del Wall Street Journal al que al-Qaeda, encabezada por el británico de nacimiento Ahmed Omar Sheikh, secuestra, tortura y decapita grotescamente en video, una copia del cual es proporcionado posteriormente a los medios. Jalid Sheikh Mohammed ha confesado la decapitación. Recuerdo ese video de infarto en el cual Pearl admite que es judío (como si fuera un crimen) y que sus padres son judíos -- en la práctica, nos dice, quizá gratuita e inesperadamente, que los israelíes bautizaron una calle en Israel en honor a su abuelo. Y a continuación, horror de horrores, Daniel Pearl es decapitado por hombres armados y enmascarados. Este video fue visto en todo el mundo, una y otra vez. El propio video sirvió como una forma de terror psicológico.
 
Muchos occidentales recibieron el mensaje. Se han comportado de maneras apaciguadoras de corte casi dhimmi desde entonces. Solamente vemos un fragmento de este video en 'Un corazón valiente'. El video brilla por su ausencia -- como el propio Daniel Pearl. Lo que vemos, en su lugar, son 'los buenos indios' de Hollywood. Esta vez son policías musulmanes paquistaníes que solamente quieren ayudar a encontrar a los secuestradores de Pearl. (El jefe de policía es interpretado por el apreciado actor hindú Irfan Jan, que interpretó al padre en la versión cinematográfica de “Namesake”, de Jhumpa Lahiri). En Cannes, la película recibió una aclamación en pie. El reportero del Variety's, Justin Chang, felicitó al director británico, Michael Winterbottom (“El camino a Guantánamo') por encontrar la manera de interesar a la gente en lo que, después de todo, es una historia bastante 'sobrecogedora'.
 
Así, la película se centra astutamente en la estrella Angelina Jolie -- no en Daniel Pearl, que fue cortado en diez trozos tras ser degollado. Elogia 'la imagen (que) hace equilibrios de una potencial mina en otra' (el vídeo de Daniel Pearl). Chang elogia 'la extrema contención' de la película -- lo cual es en mi opinión el comportamiento dhimmi definitivo.
En la práctica, la película no condena en absoluto el terrorismo islámico y solamente musita una vez el nombre de “Al-Qaeda“. Como era de esperar, la crítico cinematográfico del New York Times, Manohla Dargis, elogia la película. Maldice a las películas proamericanas o pro-civiles “United 93” o “World Trade Center” porque 'carecían de contexto, historia, sin propósito' y elogia 'Un corazón valiente' precisamente por su visión (políticamente correcta) política.
 
Mientras que ella observa que “Pearl fue una baja del odio del islamista de la civilización occidental”, también escribe: “Lo que distingue a ‘Un corazón valiente’ es su aserción de que las políticas y la ideología forman parte de la pobreza y el terrorismo, al estilo de la miseria humana y la hazaña de algunos hombres en nombre de Dios y la rectitud”. Así, los terroristas son gente simplemente religiosa que está intentando oponerse a “pobreza” la mejor manera que puede. Dargis tiene cuidado de protestar las escenas breves mostradas de la tortura -- no la tortura de Danny Pearl - sino la de los exóticos que formaban parte del complot para secuestrarlo y decapitarlo. Escribe que: “Probablemente a Pearl le habría aterrado que este ultraje se hubiera cometido en su nombre; la idea es que nosotros también deberíamos estarlo“.
 
No es de extrañar por tanto que el Consejo de Relaciones Americano Islámicas (CAIR) hiciera de anfitrión para el estreno de la película en Los Ángeles. El argumento político es bastante de su gusto. La película sugiere también que Pearl trabajaba para el Wall Street Journal de manera que, para algunos pakistaníes erróneamente quizá, trabajaba como agente encubierto de la CIA que, como todo el mundo sabe, ha provocado tanta 'miseria' y pobreza. Y, dondequiera que exista la 'miseria' -- también el terrorismo. Por tanto, instantáneamente: los fanáticos y tiranos musulmanes no provocan el terrorismo. La 'miseria' que provoca América lo hace todo por su cuenta.
 
Como la critico cinematográfica Debbie Schussel me recuerda, la película también repite 'el mito musulmán tan repetido de que 4000 judíos no fueron a trabajar el 11 de Septiembre al World Trade Center porque los judíos planearon los ataques. La película no proporciona ningún tipo de refutación a este mito, y ningún tipo de indicación de que sea inválido'. En opinión de Schussel, esto se podría deber a 'las actividades antiisraelíes y pro palestinas de la propia Jolie”.
 
 Lo que es peor: según la película, el propio Pearl tiene la culpa en cierto sentido de su decapitación. Fue advertido en varias ocasiones de no reunirse con un tal Sheikh Giladi excepto en público, pero en lugar de cambiar de postura y no reunirse con él en absoluto, Pearl todavía persiguió 'la noticia'. Pearl, sugiere la película, era obviamente ingenuo o estaba lleno de arrogancia. No quiso comprender que los judeo-americanos en Pakistán son especie en peligro. Despreocupadamente persiguió su noticia como si al-Qaeda no hubiera declarado la Jihad contra los infieles, como si fuera inmune a las consecuencias de tal declaración. En su crítica, Dargis sugiere que ambos Pearl 'eran un poco imprudente. Pero eran estimulados por la creencia compartida de que el periodismo podría ayudar a hacer un mundo mejor, una idea impactante en el que conmovedora en estos tiempos impactantemente cínicos”.
 
Salman Rushdie supo que tenía que esconderse. Ayaan Hirsi Ali viaja con muchos escoltas. Taslima Nasrin vivió escondida durante muchos años y ahora reside en el exilio.
Muchos musulmanes e intelectuales antes musulmanes solamente publican bajo seudónimo ¿pensaron realmente Daniel Pearl (y el empresario judeo-americano Nicholas Berg después, también decapitado en video) que las reglas de la guerra de la Jihad no se aplicaban a ellos? ¿Se están atreviendo los judíos dhimmi a reclamar un privilegio que intelectuales musulmanes y ex musulmanes no reclaman?
 
¿Cómo de 'especiales' creen que deben ser realmente americanos y judíos? Si los musulmanes chiítas y sunitas se matan entre sí, organizar matanzas de honor de sus propias mujeres con impunidad, y vuelan por los aires las mezquitas del otro, ¿creen americanos y judíos que ese trato especial se les reserva a ellos porque valoran la vida más y estiman sus propias vidas?
 
Recuerdo cuando hubo protestas por la interpretación de Vanesa Redgrave de Fania Fenelon, víctima del Holocausto y superviviente, en la película Playing for time. Por supuesto, Redgrave estuvo brillante en su papel, pero lo que la gente temía eran sus opiniones virulentamente pro palestinas que de alguna manera obtendrían credibilidad moral en el mundo real teniendo en cuenta que la gente la confunde con la víctima del Holocausto cuyo personaje retrató tan bien.
 
También recuerdo el contundente y conmovedor argumento de Cynthia Ozick acerca de la naturaleza antisemita de la novela de William Styron, puesto que eligió a un católico polaco para representar el Holocausto en su novela La elección de Sophie, que también fue llevada al cine. Por supuesto, en calidad de novelista, Styron tiene todo el derecho a hacer esto. Y aún así, su fracaso a la hora de ser fiel a la verdad en la materia, en la práctica, termina de-judaizando el Holocausto. Millones de cineastas son persuadidos de que el Holocausto no es algo que sucediera principalmente a los judíos y no es algo que diezmara a la población judía mundial hasta casi la mitad. Otras personas que lo sufren también -- vaya por Dios, los judíos se quejan demasiado (escribí acerca de esto en estas páginas en un artículo titulado Los derechos de la historia).
 
Al igual que la Fania de Redgrave o la Sophie de Styron, la fuerza de estrella de Angelina Jolie literalmente rebaja delante de nuestros ojos la realidad política de al-Qaeda y la tragedia de Daniel Pearl.
 
Esta película da un convincente dolor de cabeza. Pero más serio es el hecho de que las grandes fortunas de Hollywood y los estudios de cine de toda Europa y Oriente Próximo continúen financiando tantas grandes mentiras visuales, que sólo sirven para confundir y debilitar a los mismos occidentales que deberíamos estar descubriendo la verdad de la Jihad antes de que sea demasiado tarde.


 

 
 
La Dr. Phyllis Chesler es profesor emérito de Psicología y Estudios de la Mujer y psicoterapeuta. Ha dado conferencias y organizado campañas de derechos humanos, política, religiosas y legales en Estados Unidos, Canadá, Europa, Oriente Medio y Extremo Oriente. Es co-fundadora de la Association for Women in Psychology (1969), la Red de Saludo de la The National Women (1974) y es miembro del Women's Forum (197 -74). Ha escrito literalmente miles de artículos y escrito trece libros entre los que destacan La muerte del feminismo, Madres a juicio, Acerca de los hombres y El nuevo antisemitismo.