¿Hay alguna política de adquisiciones de material para el Ejército de Tierra?

por Hernando Cortés Monroy, 22 de mayo de 2009

“Uno de los hitos principales en nuestros programas de adquisición es llegar a ser tan transparentes como  sea posible”
Contraalmirante  Gary T. Blore, US Naval Coast Guard
 
“El programa MRAP debe considerarse como la principal prioridad en las adquisiciones del Departamento de Defensa y  se debe hacer todo lo que sea posible y  factible para acelerar su producción y despliegue en las zonas de operaciones donde lo necesitan nuestras fuerzas”
Robert Gates, Secretario de Defensa de los Estados Unidos
 
A vueltas con los MRAP
 
Ya quisiera la organización que dirige la Ministra Chacón poder responder a los criterios citados. No solo no es transparente el Ministerio de Defensa, como ha denunciado GEES en repetidas ocasiones, ni el Ejército de Tierra, sino que tampoco han asignado ninguna prioridad a nada. Su antecesor, el ministro Alonso, llegó a establecer algo así como 187 prioridades  -en aquella broma llamada POCAM, en la que nada era prioritario-,  ya que cuando se dice tal cosa y se hace todo prioritario, se está haciendo solamente un ejercicio de cara a la galería, y para engañar a cualquier posible interesado en la defensa. Alonso, en aquel sainete de septiembre de 2007, dos meses después de que seis soldados españoles hubieran muerto por utilizar un vehículo infra-protegido con más de 30 años de servicio -el ya tristemente famoso BMR-, ni siquiera mencionaba la necesidad de dotar a las fuerzas terrestres con un nuevo vehículo MRAP. Naturalmente hubo más bajas con posterioridad, y finalmente ya con Chacón a bordo, tuvo que ser Rubalcaba el que anunció que finalmente se tomaba la decisión de adquirir ese tipo de material. ¡Un año después se tomaba la decisión!
 
Cuando ya va para dos años, el Ejército de Tierra sigue sin vehículos MRAP.
Aproximadamente en las mismas fechas de la broma de Alonso, Robert Gates establecía la prioridad citada en el encabezamiento. Desde entonces, el US Army ha desplegado en Irak y en Afganistán un número de vehículos MRAP cercano a los 10.000: España ninguno. Seguro que los afectos a Chacón dirán que no se puede comparar…y efectivamente no se puede comparar, y la relación USA- España no está en 10.000 a 1, como sucede con los MRAP. No, el problema es otro. El problema se llama incompetencia, incapacidad, y favoritismo. Y también desinterés.
 
Como estarán las cosas para que desde algún sector afín a Chacón y al PSOE se califique la situación de incompetencia integral y sabotaje. Podríamos decir que efectivamente se trata de las dos cosas, pero no rectificamos para llevar a cabo una política de sabotajes bien organizada, hay que ser inteligente y capaz, y esas cualidades brillan por su ausencia en los despachos situados en la Castellana y aledaños. Es solo incapacidad, incompetencia, favoritismo y desinterés, una vez más.
 
La incapacidad e incompetencia son cualidades que destacan en cualquiera de los despachos afectados, desde la Castellana, hasta Cibeles, pasando por Vitrubio, y sin olvidar las sedes de Santa Bárbara Sistemas en Madrid, Sevilla, y allá donde se desarrolle la “gestión” del contrato. No es fácil entender que hace, una vez más, SBS metida a ensamblar, integrar, o gestionar el contrato de un producto que no es suyo, del que no sabe nada, y que, además, no va a fabricar. Nos comentan que en una ocasión, en Sevilla, cuando se iniciaba la fabricación del VCI Pizarro, un alto directivo de la empresa respondía así a un oficial del Ejército que se quejaba de ciertas disfunciones: “¡desde cuando se habían hecho las cosas en esa fábrica conforme a los planos!”. Puede parecer un chiste, pero no lo es. En 1997, el entonces Director General de Armamento del Ministerio de Defensa, Sr. Pery, en una visita a Sevilla, calificó la fábrica como una “cacharrería”. Hoy no han cambiado mucho las cosas, aparte de los llamativos letreros “General Dynamics sbs”, y los resultados ahí están: más de tres años de retraso en el carro de combate Leopard 2, ni se sabe ya cuánto en el Pizarro segunda fase, y de momento no sabemos cuánto en el nuevo -por ver-, MRAP RG-31.
 
Y sin que el Ministerio de Defensa ni el llamado órgano de contratación del Ejército de Tierra, dependiente del Mando de Apoyo Logístico del Ejército -dirigido por un flamante teniente general-, haya impuesto jamás ninguna penalización por incumplimientos o retrasos en el contrato, conforme establece la Ley de Contratos del Estado. ¿Nos sorprende a alguno? Seguramente se debe al buen hacer del nuevo vicepresidente para Estrategia de Negocio de la empresa. Y sin que tampoco desde el Ministerio de Industria, que financia los programas -aún tratándose de una empresa extranjera-, se haya levantado la más mínima pregunta. Aquí, sin duda, la labor es del Ministerio de Defensa y del ahora nuevo vicepresidente tercero del Gobierno, que no quieren perjudicar los puestos de trabajo en Alcalá de Guadaira ni los votos cautivos del PSOE en Andalucía.
 
Es muy difícil entender como se le ha dado a SBS la llamada “gestión” del contrato MRAP, a no ser por las circunstancias que hemos citado anteriormente. Pero aún así, resulta indescifrable, ya que la carga de trabajo que aporta el nuevo RG-31 a SBS es mínima. Posiblemente, aporta más márgenes de beneficio que se quedan en los despachos de Manuel Cortina, en Madrid, y en lo que, ineludiblemente, hay que presentar a los amos norteamericanos. Lo lógico, aún con todas las críticas que se puedan hacer, hubiera sido otorgar la citada gestión a ISDEFE, organismo peculiar nunca muy bien identificado, que ya tiene firmado con los tres ejércitos, y con el Ministerio, contratos plurianuales, precisamente para gestionar lo que se necesite. ¿Qué ha pasado aquí, en consecuencia? Falta de transparencia absoluta y favoritismo declarado.
 
Éstas, y algunas otras, son las preguntas que el Partido Popular debería plantear a la Ministra Chacón en el Congreso.
 
Transparencia tampoco hubo en la decisión sobre el modelo ya que el Ministerio tardó meses, desde que se anunció en octubre de 2007 y aparentemente finalizó el proceso de selección, hasta que se anunció públicamente la decisión final tomada en relación con el MRAP. La decisión de escoger el RG-31 nunca se explicó, simplemente se dijo que era el mejor y más conveniente. Y todo el mundo, el primero el Ejército de Tierra dijeron amén. Aún así, desde la Dirección de Sistemas del Ejército surgieron voces autorizadas que indicaban que el RG-31 no era el vehículo que el Ejército de Tierra hubiese elegido -incluso consta que hay un informe crítico sobre las deficiencias del RG-31 Mk5E presentado al Ministerio de Defensa, considerando a este vehículo como una solución insuficiente para la seguridad de las tropas españolas en misiones de paz, y alertando de los peligros de una decisión que sería insuficiente para la protección, cuando existían alternativas más seguras y avanzadas que las propuestas-, pero fue el Ministerio quien decidió. La decisión vino impuesta desde el Ministerio, y la cúpula militar era la que era, solamente hay que consultar las hemerotecas.
 
Las promesas de Carmen Chacón
 
Hoy, la realidad anunciada es que Carmen Chacón no podrá cumplir su promesa de enviar los vehículos anti-minas MRAP de pelotón, a Afganistán antes de que finalice 2009. Y las tropas allí desplegadas no contarán con estos vehículos antes de ese plazo, y así se ha expuesto en el Estado Mayor del Ejército de Tierra. Al final los MRAP se han comprado sin participación real de la industria española, porque, evidentemente, en los plazos acometidos es imposible, y hay serias dudas sobre si estos vehículos van a ahorrar finalmente vidas. Es posible que, después de todo, en definitiva, no sean más que una forma, por parte del Gobierno, de poder decir cuando asistan al siguiente funeral, que han hecho todo lo posible para que las tropas tengan el mejor material. Se agradece la intención, pero lo único que verdaderamente ahorra vidas es la instrucción, el entrenamiento, y aquí con la Iglesia hemos topado. La instrucción, en sus diferentes fases, requiere medios, y presupuesto, y tiempo, para que las tropas se familiaricen con los medios a utilizar, y consigo mismas, nada de eso está teniendo lugar.
 
Los conductores todavía no han sido formados porque SBS no está lista para llevar a cabo esta tarea. Y aunque el Ejército ha convocado un primer curso para instructores en la conducción de estos vehículos -al estilo de lo que se hizo, en su día, con el carro Leopard 2-, este primer curso no se iniciará hasta junio. Eso quiere decir que como muy pronto los primeros cursos para conductores, en las unidades operativas, tendrán lugar en septiembre. Es decir, que en el mejor de los casos, no será hasta el siguiente contingente que irá en noviembre a Afganistán, cuando comenzarán a utilizarse los vehículos.
 
El proceder a entregar vehículos en noviembre es una trampa habitual de SBS para ganar tiempo, ya que noviembre “30 de noviembre”, y en esos días, tienen lugar en cadena una serie de festejos militares -4 de diciembre, Santa Bárbara, patrona de la artillería; 8 de diciembre, la Inmaculada, patrona de la Infantería; 10 de diciembre, la Virgen de Loreto, patrona de la Aviación-, y naturalmente no se trabaja. Enseguida llegan las Navidades, y los turnos de permiso; al final cuando los vehículos llegan a las unidades es ya enero, mediados, o incluso principios de febrero. Y así ha venido ocurriendo en otros programas anteriores, de forma invariable. 
 
Ni que decir tiene que la actividad talibán ha aumentado desde el año pasado, y se  apunta que, en un año -de noviembre de 2007 a noviembre de 2008-, los talibanes han llegado a controlar el 72% del territorio. Pero eso no preocupa a nadie ni en el Ministerio ni en el Ejército de Tierra. Como se viene diciendo ya, desde diversos medios, un nuevo Annual podría estar próximo.
 
SBS tiene gran parte de culpa de todo, pero no toda. Y la situación real en el Ejército es preocupante. En el Estado Mayor del Ejército se está gestionando únicamente el día a día, ya que el Mando de Apoyo Logístico recibe las órdenes en el último momento y no como debiera recibirlas. Son frecuentes los enfrentamientos internos, y hasta con el Estado Mayor de la Defensa, que acusa al Ejército de Tierra de tener una superestructura burocrática antigua que ralentiza toda orden. Y no le falta razón, ya que en el Cuartel General del Ejército coexisten hasta cuatro o cinco organismos que se interfieren unos a otros: la División de Logística del Estado Mayor, el Mando de Apoyo Logístico del Ejército, la Dirección de Sistemas, la Dirección de Mantenimiento, y la Subdirección de Programas, a los que habría que añadir la Fuerza Logística Operativa, ubicada en La Coruña, y finalmente la Dirección General de Armamento y Material (DGAM),del Ministerio de Defensa, que suele decir la última palabra en todos los contratos. Una estructura que es un verdadero galimatías y que sería rechazada en cualquier escuela de negocios o de organización y métodos, cuya principal virtud es la de permitir tener más vacantes de general.
 
Todo ello ha llevado, en suma, a un colapso generalizado de la estructura de gestión, y de adquisiciones, en la que ningún organismo respeta las competencias y responsabilidades que tiene atribuidas, y que obliga constantemente a improvisar. No hay vehículos suficientes,  ni armamento adecuado -y mucho menos municiones, una carencia endémica-, ni dinero suficiente para mantener las operaciones en el exterior. Los escasos niveles de efectivos obligan a desmontar las unidades como si fuesen mecanos, se recortan los fondos, la munición, el adiestramiento..., se compran repuestos no homologados, de dudosa procedencia, e innecesarios,… parece que todo vale ya. No nos engañemos, la logística del Ejército de Tierra es desastrosa, por muchos motivos y a casi todos los niveles. La lleva gente con poca experiencia, o desmotivada, porque su labor no tiene recompensa alguna y no ven un futuro en lo que hacen. Pero recuerden, no pasa nada: en épocas de crisis hay que apretarse el cinturón. Y lo dice nada menos que el JEMAD.
 
La participación en misiones internacionales ha obligado a que la totalidad del exiguo Ejército de Tierra actual, tenga que desarrollar misiones para las que no está realmente preparado, descuidando sus tareas esenciales y misiones en el territorio nacional, que también existen. Así, además del ejército operativo -la llamada Fuerza Terrestre, como si el resto del Ejército no fuera también terrestre-, también participan en las misiones las fuerzas de guarnición de las islas Canarias y Baleares, de Ceuta y Melilla, y hasta el Mando de Artillería, éste ultimo con unidades especialmente inadecuadas para realizar operaciones de patrulla de carreteras o controles de zonas, como es obvio. Curiosamente el personal de la Unidad Militar de Emergencia (UME) está exento de ir a misiones multinacionales. Solo podemos hacernos una pregunta ¿hay alguna mente sensata en todo el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor de la Defensa que se atreva a elevar estos problemas a la autoridad política, en lugar de repetir un y otra vez “sin novedad”?
 
Y ahora los BMRs
 
Como colofón a este marasmo, destaca la noticia ahora de que el Ministerio de Defensa ha abierto el procedimiento de contratación del mantenimiento y actualización de los vehículos BMR para los próximos dos años con un presupuesto base de licitación de cuatro millones de euros, según resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado. La resolución -dependiente del Mando de Apoyo Logístico del Ejército-, señala que las empresas interesadas en el contrato, -uno de los más esperados por la industria este año por su monto económico y relevancia, ¡y sin duda por SBS!-, tienen de fecha límite para la presentación de ofertas o de solicitudes de participación hasta el próximo 1 de junio (Expediente MT-001/09-B-8). El contrato supone la contratación pública del mantenimiento de los vehículos BMR, y su actualización a un modelo más avanzado por la Dirección de Mantenimiento del Ejército de Tierra. Ahora, cuando se ha acordado sustituir estos vehículos,... ¡inaudito! ¿Sabe el Ejército de Tierra lo que es dar de baja el material? ¿O quiere seguir conservando todo, hasta el fin de los días? ¿Es que en el Ejército no hay BMR,s que funcionen, para sobre esa base seguir haciendo el día a día? Tras el desafortunado accidente de unos cazas Mirage F1 en fecha reciente, el Ejército del Aire ha dejado prácticamente de utilizar este avión. ¿Por qué el Ejército no hace lo mismo con el BMR? ¿Por qué no se le ordena hacerlo desde superiores instancias?
 
Una vez más, no nos engañemos, la logística y política de adquisiciones del Ejército son  desastrosas, por muchos motivos y a casi todos los niveles. Somos de la opinión de que las adquisiciones de material se deben centralizar en el Ministerio de Defensa, guste o no a algunos, liberando así de farragosas cuestiones administrativas y de gestión al propio Ejército de Tierra, que ha demostrado de forma contumaz, no saber hacerlas. Como ya dicho alguien “Si el Ejército fuese auditado hoy, como se hace con la mayoría de las empresas serias de España, las conclusiones serian tremendas y la mayor parte de la estructura de dirección sería remplazada. Los españoles tienen contratada con las Fuerzas Armadas una póliza de seguro que les debe cubrir, incluso en caso de siniestro total. Se debe responder a esa exigencia y es un deber de los gobernantes, y de los ejércitos, hacer que así sea.” Es hora de que se mejore la cuenta de resultados, y se justifique el presupuesto de defensa. En tiempos de crisis no hay que apretarse el cinturón, por el contrario hay que estimular las adquisiciones, no gastar irracionalmente y eliminar lo superfluo.