Fusiones en televisión: buenas oportunidades en época de crisis

por Ana Ortiz, 29 de abril de 2009

Hace pocas fechas, el GEES ponía de relieve el cambio radical de actitud del Gobierno de Zapatero en relación a la política de medios que defendía hasta hace muy poco tiempo (http://www.gees.org/articulos/nueva_ley_audiovisual_polemica_y_todavia_no_ha_visto_la_luz_6350).
 
Señalábamos que las medidas que se han tomado con urgencia y que han servido para señalar la hoja de ruta de lo que será el panorama audiovisual dentro de un año, tienen un doble objetivo: ayudar al sector audiovisual en tiempos de crisis y sobre todo, ir conformando un panorama de medios que pueda contribuir a los intereses políticos del actual Gobierno.
 
La explicación es muy sencilla: de repente, el manido argumento de diversidad y pluralidad que se esgrimió cuando se crearon las condiciones para el nacimiento de dos nuevos canales de televisión en abierto, esto es Cuatro (Prisa) y La Sexta (Mediapro), ahora no es válido. Entonces, las quejas del resto de canales de televisión y los argumentos del nuevo horizonte de TDT, que dejaba sin sentido el alumbramiento de estas dos televisiones, no se tomaron en cuenta.
 
Hoy, es preciso crear las condiciones necesarias para que se lleven a cabo las fusiones necesarias de plataformas y canales de televisión. Fusiones que protagonizarán estas cadenas, que están en busca y captura de un buen empresario que las integre. Una cadena que ya tenga su segmento de audiencia bien delimitado y consolidado. A la vez, las privadas tradiciones verán compensadas sus pérdidas a causa de la publicidad.
 
Este último aspecto, que en un mercado liberal como el que defendemos en estas líneas sería lo normal y deseable, chirría precisamente por la manera en que las dos últimas cadenas de televisión han nacido.  Si, como se decía entonces, la existencia de dos televisiones más no perjudicaría al sector, ni entonces ni en unos años, ¿Por qué ahora urge abrir el mercado, cambiar las condiciones, para que las televisiones privadas se fusionen unas con otras?, ¿Cómo quedaría el panorama ideológico en la televisión, con la integración de estas dos cadenas en los grupos grandes y fuertes ya consolidados?
 
Es verdad que la crisis y las nuevas tecnologías están poniendo contra las cuerdas la supervivencia del sector, tal y como lo conocemos hoy. Pero no es menos cierto que no se han tomado las mismas mediadas, ni para la prensa en papel, que ha enviado multitud de SOS, ni para la radio. En marzo de 2009, los responsables de las principales cabeceras pidieron ayuda al Gobierno. Este se ha interesado casi en exclusiva por la situación de la televisión.
 
Defendemos que el mercado audiovisual español debe regirse por leyes de mercado, en el que la oferta y la demanda son la columna vertebral del sistema, y no, la subvención y las diferentes obligaciones de aporte de dinero a otros sectores como el cine, que es siempre el hermanito menor al que tiene que proteger el sector público y el privado.
 
Pero también es verdad que esta reforma llega justo en el momento en el que el presidente Zapatero necesita el cariño de los afines, como él mismo dijo en el último congreso de UGT.  La televisión es capital y los medios amigos han de sobrevivir. Unas buenas fusiones en las que Cuatro y La Sexta queden bien cobijadas representan un cambio de rumbo nada desdeñable.
 
Nietzsche decía: “Tiene que haber caos en uno mismo para dar a luz una estrella danzante”. “Detrás de lo que en la vida se nos presenta a veces bajo la apariencia de una crisis, de una tragedia, de un revés inesperado, puede encontrarse una puerta abierta a un cambio necesario, a una nueva oportunidad para modificar y rectificar un rumbo equivocado en nuestras vidas o en la sociedad, y que, de otra forma no llegaríamos a apreciar nunca”.
 
El refranero popular español dice: “a la sombra de los gitanos, hay muchos que roban burros”.
 
Números
 
Se da la paradoja de que, en el último trimestre de 2008,  las cadenas de televisión tuvieron más publicidad pero menos dinero. Se emitieron más de 600.000 minutos de publicidad, aunque los ingresos tocaron fondo con 626 millones, según afirma la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. Esto ha supuesto un 31% menos de ingresos en relación al mismo trimestre de 2007 y una caída media del 11% en el conjunto del año pasado.

 
Según el último informe publicado por la CMT, la cosa queda como sigue:
 
 
 
 
 
 
 
 
Por cadenas de televisión, el panorama  de pérdidas totales influenciadas el descenso de ingresos publicitarios queda así: Telecinco ha mermado su beneficio neto un 40,2%: 211 millones en 2008. Antena 3 ha caído el 54,5%, es decir, 91 millones. TVE calcula que la diferencia entre ingresos y gastos, según una estimación provisional, arroja un déficit de 98 millones.
 
A La Sexta y Prisa no les ha ido mucho mejor. Los últimos datos auditados que se dispone de La Sexta son del cierre del  ejercicio de 2007. Arroja de 110 millones y una facturación de 117 millones de euros. En 2008, logró una audiencia media del 6,5%, por debajo de sus expectativas, por lo que, la compañía retrasa  su previsión de beneficios hasta 2011. 
 
Nada que ver con las previsiones de la cadena de Mediapro, que pensaba incrementar un 30% los ingresos publicitarios. Y eso que Red.es, organismo adscrito en las competencias del Ministerio de Industria cuyo titular es Miguel Sebastián, adjudicó a Publiseis Iniciativas Publicitarias -empresa perteneciente a La Sexta- un contrato de 2,4 millones de euros para promocionar la transición a la TDT.
 
La situación económica por la que atraviesa Prisa, dueña de Cuatro, ya la conocemos, especialmente delicada por la cuestión de Sogecable. El crédito puente que por importe de 1.950 millones de euros sirvió para financiar la OPA sobre Sogecable y que vencía el pasado 31 de marzo, fue renovado por un mes ante la negativa radical de dos de los bancos extranjeros que forman el sindicado (HSBC y BNP Paribas) a conceder el año de prórroga que pedía Prisa, negativa que obliga a ir renovando mes a mes hasta que se halle una solución. No obstante, Cuatro es lo único que ahora otorga algo de satisfacción a Prisa: duplicó sus ingresos publicitarios hasta los 293 millones de euros. Un dato a tener en cuenta.
 
En el caso de la radio, la crisis no afectó de igual manera a este sector, ya que sus beneficios publicitarios se situaron en 117 millones de euros, un 5% menos en relación con el último trimestre de 2007 (hasta los 124 millones de euros).
 
Así las cosas, el Gobierno propone facilitar las fusiones que no defendía hace algunos años, como ya sabemos, algo que ha puesto en pie de guerra a los anunciantes. Consideran que la nueva normativa obstaculizará las negociaciones con los medios a la hora de comprar espacios publicitarios y planteará  a los anunciantes serios problemas para llegar a su público objetivo.
 
El  director general de la Asociación Española de Anunciantes (AEA), entidad que agrupa y defiende los intereses de los anunciantes de España, Juan Ramón Plana, afirma que “El Real Decreto es contrario a los principios de competencia y plantea a los anunciantes serios problemas a la hora de optimizar su inversión publicitaria”.
 
“Queremos que nuestros mensajes se transmitan de la forma más libre y económica posible, pero esta norma es contraria a la competencia y obstaculiza las negociaciones entre anunciantes, agencias y medios. Los anunciantes necesitamos un mercado abierto, con más pluralidad y gente con la que poder negociar los contratos”.
 
Plana se queja de las formas del Gobierno: “Nadie nos ha dicho nada. Ni a nosotros ni a ningún otro representante de la industria publicitaria. Simplemente nos levantamos un día y lo leímos en la prensa. Así fue como nos enteramos”. “Al fin y al cabo, los anunciantes juegan un papel clave en la financiación de las televisiones”. La AEA aboga por la competencia, por la construcción de medios de comunicación fuertes y por la implantación de los 12 minutos de publicidad por cada hora de emisión televisiva.
 
Baile de máscaras
 
El nuevo rumbo perfilado en el Real Decreto aprobado con carácter de urgencia, unido al anuncio de una reducción drástica en la publicidad en RTVE, ha favorecido que las dos grandes operadoras privadas, Telecinco y Antena 3, hayas experimentado una buena subida en sus resultados bursátiles. Nada más anunciarse estas medidas Antena 3 repuntó un 16,67%, mientras que las de Telecinco lo hizo en un 7,77%.
 
Desde que se anunció el fin del límite del 5% en participaciones cruzadas entre dos cadenas, Telecinco estudia la posibilidad de posibles fusiones y mantiene conversaciones con otros operadores, siempre que no supere el 27% de cuota. El presidente de Telecinco, Alejandro Echevarría, afirma que esta medida no es la solución a la crisis por la que atraviesa, sino que la clave está en que supondrá  la reducción de la presencia del sector público, ya sea reduciendo canales, en su participación en el mercado de contenido, o en el de la publicidad.
 
¿Quién puede ser su compañero de baile?
 
Podría ser La Sexta, que ha sido la primera cadena que se ha lanzado a la búsqueda de socio.
 
Su consejero delegado, José Miguel Contreras, afirma que “igual, hay bodas” entre las televisiones “antes de 2010” y afirma que “está abierta” a una posible fusión con otro operador del sector.
 
Una fusión de estas características daría como resultado un matrimonio de conveniencia que no dejaría indiferente a nadie: la televisión récord en audiencia, con la niña bonita del Gobierno de Zapatero. Necesita ganar tamaño y más recursos económicos para competir con las grandes cadenas analógicas de ámbito nacional.
 
No olvidemos que Mediapro ha luchado sin descanso por obtener los derechos del fútbol y de la Fórmula 1, una inversión que de aumentar exponencialmente su audiencia, permitiría recoger beneficios mucho antes, sin olvidar que generaría más audiencia y por tanto, más posibilidades de “colocar” los mensajes ideológicos que ya viene ofreciendo desde su nacimiento hace dos años. El mismo Contreras afirma que ha mantenido conversaciones con todos los grandes grupos de comunicación, excepto con Vocento. Un buen dato para apoyar esta tesis, visto que está en las antípodas ideológicas del La Sexta.
 
El consejero delegado de La Sexta lo tiene muy claro. En un año solo habrá tres grandes plataformas de televisión, con ocho canales cada una. Las seis operadoras nacionales privados de televisión -Telecinco, Antena 3, Cuatro, La Sexta, Veo TV y Net TV- empresas se transformarán en tres.
 
Los directivos de Mediapro, que ya han demostrado su buen olfato para los negocios, tienen claro que lo mejor es ser los primeros en establecer este tipo de fusiones, puesto que da un margen de maniobra extra. A medida que se vayan produciendo las fusiones, los márgenes de maniobra para elegir serán menores y por tanto, pueden derivarse otras consecuencias. Por ejemplo, que el grupo que quede no sea del gusto del que se quiera fusionar.
 
Pero La Sexta tiene otra posibilidad, además de la de fusionarse con Telecinco: fusionarse con Antena 3 y Cuatro, gracias a que el único límite legal que tiene es el  no superar el 30% del conjunto de audiencia en la suma de las cadenas fusionadas. En esta operación también gana Antena 3, que  lograría distanciarse de Telecinco y aprovechar la producción de programas de La Sexta (Mediapro/ Jaume Roures).  De hecho, ha admitido que ha mantenido conversaciones con La Sexta.
 
Prisa, propietario de Cuatro, lograría el ansiado sueño de  compartir los derechos para televisión del fútbol por los que tanto ha litigado contra La Sexta. Sería una manera de ver un horizonte a la terrible situación económica por la que atraviesa el grupo de Polanco.
 
Los intereses creados
 
Con los datos que tenemos en la mano, todo parece indicar que el sector audiovisual, tal y como lo conocemos hoy, no tendrá nada que ver con el que tendremos dentro de un año.
 
La crisis económica  ha contribuido a propiciar un panorama que dificulta el sostenimiento económico de las cadenas de televisión que tenemos ahora.
 
Es lógico, por tanto, que un Gobierno responsable se haga eco de la situación y trate de poner medidas que faciliten su viabilidad. Si además, las medidas sirven para liberalizar el sector, y que éste se mueva de acuerdo a las leyes del mercado, como lo hace la prensa escrita, por ejemplo, no podríamos por menos que reconocer el mérito.
 
Ahora bien, este nuevo horizonte que se dibuja tiene consecuencias que no pueden obviarse.
 
Hace tan solo tres años, el Gobierno de Rodríguez Zapatero puso todas las condiciones necesarias para que se crearan dos nuevos canales de televisión analógica, que a todas luces no tenía sentido, dado que caminamos hacia un mercado donde la televisión analógica dará paso a la TDT, que debería posibilitar una oferta más variada.
 
Esta operación ha sido el primer paso para que una de las dos operadoras nacidas en aquel entonces, La Sexta, se haya posicionado en el mercado muy estratégicamente: mediante la producción de programas que luego vende incluso a RTVE, y mediante la adquisición de derechos de emisión de deportes como el fútbol, que es lo que realmente levanta pasiones en este país.
 
Con la bandera de una adecuada producción por delante, y a falta de una audiencia importante, la fusión con Telecinco o Antena 3, ambas consolidadas ya en el mercado a pesar de las dificultades económicas por las que atraviesan ahora, dejaría  la cadena de Jaume Roures en una posibilidad privilegiada, y por ende, al Gobierno actual, a la hora de seguir emitiendo una programación con alto contenido ideológico.
 
Cuatro, la televisión en abierto de Prisa, se vería en la misma situación, que además, aliviaría la terrible situación económica por la que atraviesa el Grupo y que necesita medidas urgentes si quiere salir bien de ésta.
 
En cuanto a las ya consolidadas Telecinco y Antena 3, se encontrarían con unos socios que, si bien no son rentables económicamente, sí lo son en las circunstancias políticas actuales. Es claro que Zapatero se ha blindado políticamente en la última remodelación del Gobierno, y está dispuesto a echar el resto en los medios. Y a éstos, siempre les viene muy bien estar cerca del que manda, que hoy por hoy, sigue siendo Zapatero.
 
Si observamos cómo van las audiencias en abril de 2009 veremos cómo quedaría el panorama ideológico:
 
TVE: 16’5%; Antena 3: 15’5%; Telecinco: 14’3 %; Cuatro: 8’9%; La Sexta: 6’7%.
 
Es decir, que sumadas Cuatro y La Sexta a cualquiera de las otras dos grandes privadas, obtendrían más del 30% de audiencia. El doble de lo que tienen hasta ahora, algo que no supera ni la televisión pública.
 
Así las cosas, Sarkozy no ha estado acertado en sus apreciaciones en cuanto a las aptitudes del presidente Zapatero.

 

 
Ana Ortiz es Licenciada en Ciencias de la Información, Periodismo, Universidad Complutense de Madrid. Master en Radiodifusión por RNE y períto grafólogo por la Facultad de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid. Asesora política, experta en relaciones institucionales para Iberoamérica, en protocolo empresarial y liderazgo. Asesora en campañas electorales sobre comunicación en Internet y redes sociales. En el Grupo, es Analista en Inmigración y Seguridad interior y Analista de Medios de Comunicación. Ha participado en debates y entrevistas en Libertad Digital TV, Telemadrid y Radio Intereconomía en temas y cuestiones de inmigración.