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Gees.org Opinión Frentes de batalla del yihadismo salafista: ¿compromiso o victoria?
Frentes de batalla del yihadismo salafista: ¿compromiso o victoria?

Frentes de batalla del yihadismo salafista: ¿compromiso o victoria?

por Carlos Echeverría Jesús, 05 de Octubre de 2009

(Ponencia impartida en FAES, el 14 de septiembre de 2009)
 
La ampliación y profundización de los frentes de batalla del yihadismo salafista y las concesiones que en muchos escenarios se están haciendo a dicho actor con múltiples facetas en aras a lograr la pacificación hacen de esta realidad, tradicionalmente encapsulada en límites concretos, una amenaza que deberíamos preguntarnos si podemos calificar ya de estratégica. Para ello deberíamos de considerar no sólo sus acciones violentas, que aún cuando se producen de forma simultánea en múltiples lugares del mundo no deberían de constituir por sí mismas una amenaza global, máxime ante el hecho de que muchas de ellas pasan desapercibidas, sino lo que suponen en términos de producir la fatiga o incluso el agotamiento de Estados y de organizaciones internacionales a la hora de hacerle frente con sus medios políticos y militares, de dividir a los mismos entre sí y a sus líderes de sus opiniones públicas y, finalmente pero no por ello menos importante, por la fractura ideológica que está creando en dos ámbitos: por un lado entre sus seguidores y sus detractores dentro del orbe islámico y, por otro lado, entre musulmanes y no musulmanes.
 
A continuación comprobaremos algo que debe de ser destacado en momentos en los que parecen dibujarse escenarios de conversaciones/negociaciones en teatros de conflicto como Oriente Medio, tratando de reactivar mecanismos como el Cuarteto, que agrupa a los EEUU, la Federación Rusa, la ONU y la UE. Es curioso comprobar cómo todos estos actores, dos Estados y dos organizaciones internacionales, son hoy objetivo de la violencia yihadista salafista en diversos escenarios del mundo. El sufrir dicha violencia debería de animarles a reforzarse clarificando su aproximación antiterrorista y, también, a llevar adelante una aproximación proactiva y no reactiva a la que debería de ser una cuestión central para ellas si de verdad quieren sacar adelante sus iniciativas de paz en escenarios de conflicto: derrotar al terrorismo yihadista salafista, y al islamista radical en sus otras dimensiones más nacionalistas, en todos sus frentes.
 
Los objetivos prioritarios de los grupos yihadistas salafistas
 
Si atendemos a la realidad de los escenarios donde el yihadismo salafista ha decidido actuar en estos últimos años veremos que en todos ellos, y con mayor o menor intensidad, esta amenaza perdura independientemente de que en alguno o algunos se haya logrado reducir su potencia letal e incluso llegar a considerarla como residual. Dicha perduración es grave pues denota que ha faltado y falta en ellos una clara voluntad de victoria sobre un enemigo terrorista que no incluye la derrota propia como opción y sí la de su enemigo apóstata y/o infiel, y que actúa también con medios no armados como son el proselitismo y la propaganda de diverso tipo manteniendo en todo momento activa su voluntad de combate.
 
Vamos a subrayar a continuación la relevancia de la ofensiva lanzada en tiempos recientes contra actores de peso de la comunidad internacional y para ello hemos seleccionado a los miembros del Cuarteto. Si finalmente se confirma que Washington va a hacer pública a través del Presidente Obama una ambiciosa iniciativa de paz para la región de Oriente Medio ante la Asamblea General de la ONU en septiembre (nota posterior del autor) - algo que finalmente no se produjo ante la imposibilidad de aproximar a las partes y de crear entre ellas un clima de entendimiento previo -, es evidente de los cuatro miembros de dicha estructura político-diplomática pasarán a tener una mayor visibilidad en términos de despliegue de esfuerzos por la paz. Lo que es evidente en el momento actual es que los cuatro tendrán que hacerlo en el marco de una aguda ofensiva yihadista lanzada contra ellos en diversos frentes. Cuanto antes asuman tal realidad y adopten medidas tendentes a eliminar dicha amenaza más eficaces y más creíbles podrán ser  para llevar adelante su nueva tarea.
 
La ofensiva contra los EEUU es probablemente la más visible por haber tenido manifestaciones evidentes en escenarios como Irak y por tenerla hoy de forma central en Afganistán.
 
En Irak, tras la salida en junio de las tropas estadounidenses de las ciudades y con la fijación de un calendario de retirada del grueso de las mismas del país a fines de 2011, se está dando por hecho que la exitosa estrategia del General David Petraeus y la consolidación progresiva de las Fuerzas Armadas y de Seguridad iraquíes permiten creer que la situación está controlada. Frente a tal aseveración la ofensiva yihadista salafista se hace cada vez más cruenta, particularmente a través de la realización de grandes atentados suicidas generalmente dirigidos contra miembros de la comunidad shií iraquí en el deseo de lograr el ansiado enfrentamiento entre estos y los suníes, mayoritarios en el orbe islámico pero minoritarios en Irak. Es hora de que quienes creen que este repunte de la violencia era previsible y que logrará ser sofocado más pronto que tarde asuman que ello no será así salvo que haya un empeño claro por derrotar a los terroristas y no sólo por apaciguarlos y/o dividirlos con medidas como la concesión de fondos. Irak es para los yihadistas salafistas un escenario sagrado pues ansían no sólo humillar a una superpotencia - como hicieran en el Afganistán de los ochenta del siglo XX con los soviéticos - sino hacerse con el control de un marco de combate donde las dificultades que han encontrado y aún encuentran sus enemigos para actuar son enormes. Una de ellas y nada desdeñable es la del papel de Irán, objetivo de los yihadistas salafistas como Estado shií pero a la vez enemigo enconado de los EEUU y opuesto por ello a un escenario que pueda ser interpretado como de victoria estadounidense y de incremento de su influencia. Esta realidad ha jugado y jugará también en contra - como los esfuerzos apaciguadores - de lograr una resolución pronta de este conflicto que conlleve la derrota de los salafistas.
 
En cualquier caso el papel de los 130.000 efectivos estadounidenses y 500 británicos se ve hoy reducido en aras a lograr la “iraquización” de la situación pero la ofensiva terrorista no cejará en su empeño de cuestionarla y de lograr que las fuerzas extranjeras abandonen el país para poder hacer de tal salida una lectura en clave de victoria, al igual que hiciera Hizbollah cuando en 2000 se retiró Israel del sur del Líbano. Quienes hoy en día se fijan tan sólo en la aritmética de las bajas civiles producidas en el escenario iraquí - 24.522 muertos en 2007, 9.214 en 2008 y 2.282 en el primer semestre de 2009, según Iraq Body Court - para insistir en la mejoría se equivocan en términos de evaluar la amenaza. No se trata tanto de hacer cuentas comprobando que el número de muertos disminuye sino de evaluar la capacidad que tienen los terroristas de ralentizar la normalización iraquí pudiendo incluso interrumpirla si su estrategia de lograr el enfrentamiento intercomunitario en el país - shiíes contra suníes - se impone en el contexto de los atentados masivos de las últimas semanas. El 20 de junio un suicida hacía estallar un camión bomba entre la multitud que abandonaba la Mezquita Al Rasul en Taza, cerca de Kirkuk, matando a 73 personas, y el 19 de agosto varias explosiones prácticamente sincronizadas sembraban Bagdad de cadáveres, con 95 muertos producidos en los primeros momentos. La ofensiva terrorista en Bagdad no estaba dirigida contra la comunidad shií sino contra símbolos del Gobierno pero en cualquier caso demuestra la capacidad ofensiva de los terroristas, dispuestos a todo para hacer fracasar la normalización del país.[1] El triunfalismo del Gobierno de Nuri Al Maliki, quien tras la salida de las tropas estadounidenses de las ciudades hizo retirar irresponsablemente las murallas de seguridad de cemento, debería ser revisado y el papel de las fuerzas extranjeras redefinido si la situación no mejora pues el mundo no puede permitirse una derrota en Irak.
 
En Afganistán los enfrentamientos con los yihadistas salafistas son muy importantes, ponen en juego a muchos actores, llevan a creer a quienes los combaten que logran avances, arrancan concesiones por parte de aquellos y contribuyen a dinamizar el frente común y global del yihadismo salafista por su posición central en términos operativos y también propagandísticos. Aquí destacaremos que frente a la política de aproximación a sectores “insurgentes” a través de recursos financieros hecha en Irak, en Afganistán se ha venido dando desde 2005 una aproximación en términos conciliadores, siendo ambas aproximaciones arriesgadas dada la naturaleza del interlocutor. En 2005 comenzaba a actuar en Afganistán la Comisión de Refuerzo de la Paz o Comisión de Reconciliación Nacional, pieza central de una estrategia gubernamental de apaciguamiento que recuerda mucho a la argelina y en 2007 el Parlamento afgano aprobaba una propuesta de ley de amnistía general.[2] En la segunda mitad de 2008 la Comisión afirmaba haber contribuído a liberar a 721 prisioneros afganos y a la “reconciliación” de unos 6.000 pero nadie es capaz de explicar la eficacia de dichas medidas en términos operativos. Con la celebración de las elecciones presidenciales y regionales de 20 de agosto los anuncios de medidas de gracia y de aproximación a la visión más rigorista defendida por los radicales islamistas y las invitaciones a la reconciliación se han intensificado consolidando la imagen de entreguismo y claudicación. La presencia de cuadros del Hizb Islami (Partido Islámico) fundado por Gulbudin Hekmatyar - líder yihadista que luchó contra los soviéticos y que aparece vinculado a los Talibán y a Al Qaida - entre los sectores que apoyan al Presidente Hamid Karzai y que mantienen una extensa red social en todo el país dice mucho sobre las contradicciones que pretendemos subrayar en este estudio. El Hizb Islami tiene a su líder Hekmatyar en busca y captura mientras conspira en Kabul, algunos de sus dirigentes conceden entrevistas, dicen apoyar a Karzai pero deslegitiman su poder hablando de la corrupción y de la necesidad de expulsar a las tropas extranjeras y tal statu quo tan contradictorio es el que la comunidad internacional se esfuerza por apoyar.[3]
 
Pese a éxitos parciales de las fuerzas estadounidenses en suelo paquistaní,[4] que deben de añadirse a las logradas por las fuerzas del país en su ofensiva contra los talibán propios y contra combatientes extranjeros de Al Qaida y otros grupos, iniciada en abril de 2009, lo esencial sería lograr cambios estructurales en la política de seguridad y de defensa de Pakistán que hoy por hoy no se vislumbran: Islamabad sigue percibiendo como principal amenaza a India, sigue considerando como causa sagrada la de Cachemira - excusa esta para que yihadistas de diversos orígenes se muevan con facilidad por el país - y ve a Afganistán como su necesaria retaguardia con respecto al conflicto indo-paquistaní. Tales percepciones, que llevan directamente al diseño de las políticas que hoy por hoy lleva adelante Pakistán, no se cambian de un día a otro y la capacidad del terrorismo yihadista para bloquear el camino hacia dicha evolución es una amenaza en toda regla. Acciones terroristas como las de Mumbai (noviembre de 2008) o Lahore (diciembre de 2008) iban encaminadas a ello y es prioritario bloquear la capacidad terrorista de enfriar la aproximación entre Islamabad y Nueva Delhi iniciada en 2004 para despejar con ello una de las principales amenazas, estratégica esta, pues puede provocar la escalada entre dos potencias nucleares que han librado tres guerras entre sí desde su surgimiento a la independencia en 1947.
 
En lo que a la Federación Rusa respecta es digno de ser destacado el hecho de que de unos meses a esta parte, y sobre todo durante el verano, se está viviendo en el aparentemente ya casi pacificado Transcaúcaso ruso donde la normalización de Chechenia prometía más estabilidad al neutralizar la principal amenaza sufrida desde principios de los noventa, una importante ofensiva de dicho terrorismo y, lo que es más grave aún, manifestada en su faceta suicida lo que demuestra el salto cualitativo que dan los terroristas yihadistas liderados por Dokú Umárov.[5] Las autoridades rusas habían declarado solemnemente en abril el fin de su operación antiterrorista en Chechenia, confiando en que el poder local de Ramzan Kadirov controlaba la situación favoreciendo los intereses de Moscú. El problema para el Kremlin es que, aunque el clan Kadirov haya optado por Rusia tras haber luchado contra ella a principios de los noventa, no lo ha hecho por convicción profunda sino más bien por pragmatismo ya que ven mejor garantizados sus intereses dentro de las fronteras de la Federación que apostando por una independencia obtenida por las armas. Los Kadirov se insertan en el complejo conglomerado de clanes o tribus chechenas (taip) dotadas de milicias armadas y poseer el poder supone adjudicar a miembros del clan puestos de importancia en la Administración chechena. El caos no sólo en Chechenia estará probablemente asegurado en el futuro dada la inestabilidad del poder y de la sociedad y el empuje del terrorismo yihadista revitalizado en los últimos meses a juzgar por su activismo. El 25 de agosto, un día después de la visita a la provincia del Primer Ministro Vladimir Putin, un suicida mataba a cuatro policías a tan sólo 20 kilómetros de Grozni y el atentado lo cometía un terrorista que había sido detenido en 2004 pero fue posteriormente puesto en libertad para volver a su actividad anterior. El 21 de agosto cuatro policías y una civil morían en varios atentados suicidad en la capital chechena y el 17 de agosto otro suicida había hecho estallar un camión bomba ante una comisaría en la capital de la vecina Ingushetia, Nazrán, matando al menos a 20 policías - luego la cifra se elevaría hasta los 24 - en el peor atentado cometido en suelo ruso desde 2004, y ello en un verano que comenzaba con el ataque también suicida contra el Presidente de la provincia, Yunus-bek Yevkurov, quien el 22 de junio a punto estuvo de morir en un ataque en el que murió su chófer y un escolta quedando otros dos malheridos. De nuevo en Chechenia, el 19 de agosto morían cuatro terroristas y un agente del FSB - antiguo KGB - y el 13 del mismo mes morían acribilladas 11 personas en Grozni, cuatro de ellas policías. El 26 de julio habían muerto aunque esa vez en un atentado suicida producido también en la capital chechena otros cuatro policías, dos civiles (ambos extranjeros, uno turco y el otro georgiano) y el propio terrorista en un atentado contra un espectáculo en el que se contaba con la presencia del Presidente provincial Ramzan Kadirov. En la también vecina Daguestán, el 14 de agosto dos policías eran asesinados por francotiradores en la capital, Majashkalá, mientras que el 9 de junio otros dos policías habían sido asesinados por yihadistas dos días después de que el Presidente Dmitri Medvedev hubiera visitado la provincia para animar la lucha contra el islamismo violento, idéntico objetivo que el buscado luego por la visita del Primer Ministro Putin a Chechenia.[6] Cabe destacar también aquí, que la ofensiva se intensifica tras haber considerado las autoridades que se había producido una mejora substancial de la seguridad: en abril el Kremlin decidía poner fin a su operación antiterrorista en Chechenia, vigente en este territorio desde los años noventa, al considerar que con Kadirov como hombre fuerte en Grozni y tras las últimas ofensivas antiterroristas se había conseguido enderezar la situación.[7] La ofensiva concentrada en Chechenia, Ingushetia y Daguestán está conectada al esfuerzo declarado de los yihadistas salafistas por construir un emirato islámico del Cáucaso y destacaremos que al atentado suicida del 26 de junio en Grozni, posiblemente organizado contra el propio Presidente Kadirov, este contestaba con dureza pero señalando, como suele suceder en Argelia cada vez que hay un atentado y queriendo las autoridades engañarse a sí mismas, que estos ataques no son sino las “acciones agónicas” de los terroristas.[8]
 
La ONU sufre la ofensiva del yihadismo salafista en diversos frentes aún cuando muchos no son conscientes de ello. En algunos la sufre de forma directa, con ataques contra sus instalaciones o bien contra estructuras que ha contribuido a poner en pie - a veces a través de organizaciones internacionales de carácter regional - en términos de paz, bien sea en Somalia, donde las exiguas fuerzas de la Unión Africana (UA) son atacadas con ahínco y se exige su salida del país o flotillas que luchan contra la piratería como la europea (Operación Atalanta) tratan de aplicar resoluciones del Consejo de Seguridad, o bien en Afganistán donde, no lo olvidemos, las fuerzas de la OTAN (ISAF) cumplen mandatos de la ONU. Siempre en términos de actualidad, en los días 21 y 22 de agosto morían en Somalia 60 personas en choques entre yihadistas de Al Shabab y fuerzas gubernamentales y de la UA (AMISON), la mayor parte de ellas en Mogadiscio. De esos muertos 22 se produjeron precisamente en el ataque de Al Shabab contra el Cuartel General de AMISON en Mogadiscio.[9] Días antes, el 17 de agosto, Al Shabab atacaba directamente a la ONU al lanzar una operación contra instalaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en el sur del país.[10] Es importante destacar aquí que el caso de Somalia es ideal para extraer lecciones aprendidas. El Gobierno de Transición actual tiene a su frente a Sheikh Sharif Sheikh Ahmad, un antiguo líder de la Unión de Tribunales Islámicos (UTI), un grupo yihadista salafista que ya se hizo con el poder en el país en 2006 y al que hubo que desalojar - gracias al esfuerzo militar de los EEUU y a la penetración de fuerzas etíopes en territorio somalí - entre fines de ese año y principios de 2007 para evitar que Somalia se convirtiera en una nueva base terrorista. Casi tres años después nos encontramos con la lamentable situación definida por: las fuerzas etíopes abandonaron exhaustas Somalia en enero de 2009 al haber tenido que hacer frente casi en solitario y durante dos años a los continuados ataques yihadistas; estos ataques habían incorporado ya la técnica del atentado suicida, como los que en octubre de 2008 se produjeron incluso en las dos regiones somalíes cuasi-independientes de Puntland y Somalilandia; cada vez hay más combatientes extranjeros entre los yihadistas como el estadounidense de origen somalí Shirwa Ahmed, muerto como suicida en Puntland en octubre de 2008, y otros que desde 2006 han sido detectados o detenidos en el país; nadie se plantea en serio la necesidad de vencer militarmente a los diversos grupos yihadistas y de evitar que estos se vean enriquecidos con personal y fondos extranjeros; se ha colocado al frente del país a un yihadista “arrepentido” en un burdo intento de dividir al enemigo y este está “islamizando” la Somalia que controla a marchas forzadas; y la situación militar no tiene salida en las condiciones actuales y no hará sino hacer endémico el derramamiento de sangre en el país y el contagio de la violencia a los vecinos.[11]
 
En cuanto a la UE la importancia del terrorismo que la amenaza se calibra estudiando no sólo los intentos de atentado en suelo europeo sino también la amenaza contra los ciudadanos e intereses de la Unión y de sus Estados miembros en diversos escenarios del mundo. Aquí hay, por supuesto, escenarios que se superponen  o solapan con los anteriores, como es Afganistán o Irak - la Embajada alemana en Kabul fue atacada en enero de 2009 por un suicida - donde hay militares y civiles europeos a los que se ataca cotidianamente, pero también hay otros cada vez más específicos, como es el del sur del Líbano y en concreto el componente europeo de la Fuerza de Interposición de las Naciones Unidas en Lïbano (FINUL), y serán previsiblemente cada vez más importantes en la medida en que la Unión se vaya haciendo cada vez más ambiciosa en términos políticos y de seguridad y, en consecuencia, más visible. También son cada vez más ilustrativas las detenciones de nacionales europeos o de residentes extranjeros en la UE como miembros de grupos yihadistas salafistas preparados para atacar fuera pero también dentro del territorio comunitario. El pasado mes de mayo los servicios de inteligencia de Suecia confirmaban que 20 ciudadanos suecos de origen somalí se habían incorporado a Al Shabab en Somalia y que varios habrían muerto en combate.[12]
 
En lo que respecta a los atentados en suelo europeo - tras los de Madrid en 2004 o Londres en 2005 - podemos destacar más las tentativas que los atentados ejecutados aún cuando algunos no se produjeron por fallos técnicos, como el planificado en la localidad alemana de Colonia contra trenes de cercanías, otros se produjeron como los realizados en Londres en el verano de 2007 y las tentativas son tan frecuentes que permiten hablar de una verdadera amenaza de carácter global en lo que respecta al continente. Alemania ha sufrido en los últimos tiempos importantes intentos de ataque en su suelo y ataques directos contra sus efectivos desplegados en terceros países, en particular en el norte de Afganistán. En términos de actualidad, el proceso que actualmente se desarrolla en la Audiencia de Dusseldorf contra una célula yihadista detenida el 4 de septiembre de 2007 está permitiendo extraer no pocas lecciones de utilidad para todos. Dirigidos por un alemán converso al Islam, su grupo, el denominado ‘Cuarteto de Sauerland’, pretendía atacar objetivos estadounidenses con los 730 kilogramos de explosivos que se les intervinieron y al haber recibido órdenes para ello desde el lejano Pakistán.[13]
 
Los frentes de batalla del terrorismo yihadista se eternizan
 
Junto a los lugares específicos donde potencias y otro tipo de actores relevantes empeñan actualmente su prestigio hemos de destacar otros en los que los terroristas yihadistas salafistas muestran a diario su voluntad de no abandonar ninguno de sus frentes y de acabar imponiéndose en todos ellos. Veamos a continuación una selección atendiendo como siempre a la actualidad.
 
En Argelia el Estado hace muchos años que dio por ganada su guerra antiterrorista contra los yihadistas salafistas - una de las pioneras y simbólicamente más importantes de todas las que podemos inventariar - pero hoy asistimos a una perduración de la amenaza en términos armados y a una ofensiva cada vez más descarada de los yihadistas en términos “pacíficos”. Mientras todo esto ocurre, el Estado y algunos sectores de la política no cejan en su empeño de hacer concesiones al islamismo radical en aras a lograr la ansiada “reconciliación”. Estas concesiones al islamismo radical, junto con las anteriormente inventariadas para los casos de Irak, Afganistán o Chechenia, deberían de ser estudiados en profundidad por los pros, los menos, y los contras, los más, que encierran.
 
Sin abandonar África, el brote de violencia yihadista sufrido a fines de julio por la región noreste de Nigeria, que se ha saldado con unos 600 muertos y la eliminación del líder de Boko Haram (La Educación Es Pecado), grupo protagonista de este estallido y de otros anteriores, Mohamed Yusuf, nos pone de nuevo en evidencia que allá donde el yihadismo salafista ha decidido actuar las crisis están garantizadas pues no abandona sus objetivos.[14] Sólo con una acción decidida en términos militares y de seguridad pero también de inteligencia y de lucha contra el proselitismo se podrían lograr resultados positivos para el futuro.[15] La región noreste de Nigeria tiene fronteras porosas con países del Sahel como Níger y desde ahí y a partir de ahí se ha venido desarrollando en los últimos años un intenso tráfico transfronterizo de ideas radicales y de candidatos a la acción terrorista, tráfico que coincide con otros muchos también ilícitos que existen en esta zona y que hacen de ella un escenario de amenaza creciente no sólo con consecuencias locales y regionales sino también globales por su alcance hasta el Magreb y Europa. Los sangrientos incidentes se iniciaban el 26 de julio en Bauchi con el ataque contra una comisaría, en la misma ciudad en la que el pasado febrero murieron 14 personas en enfrentamientos intercomunitarios. En noviembre de 2008 entre 200 y 700 personas habían muerto en choques similares en el Estado de Jos, en el centro del país. Siendo Nigeria el país más poblado de África - con casi 150 millones de habitantes - y octavo exportador mundial de crudo el empeño de Al Qaida por penetrarlo se ajusta perfectamente a su estrategia de combate global.
 
En Oriente Próximo el islamismo radical de corte yihadista salafista se añade y compite con el nacionalista de Hizbollah en Líbano o de Hamas en Gaza agravando aún más la situación. El Ejército libanés anunciaba el 21 de julio la detención de diez individuos procedentes del campo de refugiados palestinos de Aïn Héloué, cercano a Sidón, que conformaban un grupo terrorista vinculado a Fatah Al Islam y que preparaba atentados dentro de Líbano contra efectivos de la FINUL en el sur del país.[16] Fatah Al Islam fue diezmado por el Ejército libanés en el verano de 2007, cuando al enfrentarse a él durante tres meses en el campo de refugiados de Nahar Al Bared mató a 400 de sus miembros, pero como vemos ha recuperado su fuerza. En Gaza, a los islamistas de Hamas se les oponen otros islamistas aún más radicalizados que ven a los primeros como entreguistas y poco ambiciosos en términos de Yihad guerrero: el último incidente de importancia tenía lugar el pasado 14 de agosto cuando tras la declaración del ‘emirato islámico’ por el predicador radical Abdelatif Musa ante las cámaras de televisión mundiales este era eliminado junto con quince de sus seguidores, miembros todos ellos del grupo Jund Ansar Allah (Guerreros de Dios), por la acción de la policía de Hamas que llegó a bombardear la Mezquita Ibn Taymiya que Musa regentaba en Rafah.
 
En la Península Arábiga la fusión entre las sucursales de Al Qaida en Arabia Saudí y en Yemen a principios de año se ha saldado hasta la fecha con una intensa actividad terrorista en el segundo país - que sirve de trampolín a algunos para cruzar el mar y luchar en Somalia - aunque también es significativo destacar el ataque suicida producido el 28 de agosto en Yeda contra un miembro de la familia real saudí y alto cargo de la lucha antiterrorista que le dejaba malherido.[17]
 
En Asia tenemos que destacar el sangriento atentado producido por dos suicidas en los hoteles Marriot y Ritz-Carlton de Yakarta el 17 de julio provocando nueve muertos y 60 heridos.[18] Aunque el número de víctimas ha sido inferior a las producidas en atentados similares anteriores en Indonesia - en Bali (202 muertos en 2002 y 23 muertos en 2005) y en Yakarta (12 muertos en el mismo Hotel Marriot en 2003 y 9 muertos en la Embajada de Australia en 2004) - lo relevante es, por un lado, el hecho en sí de la actuación de dos suicidas en el corazón financiero de la ciudad cometiendo unos atentados técnicamente muy elaborados, y por otro y más importante en términos estratégicos es que, en la línea de lo que venimos defendiendo, este ejemplo sirve para confirmar la tesis de que los yihadistas salafistas no abandonan jamás un campo de batalla.[19] Tras cinco años sin atentados ahora se producen estos, y lo hacen en el país musulmán más poblado (240 millones de habitantes), un escenario al que jamás renunciará un yihadista salafista que se precie por lo que el combate antiterrorista debe de ser proactivo y centrarse en múltiples frentes. El caso de Indonesia es además emblemático porque muchos creían que con la ofensiva antiterrorista que siguió a los atentados de la primera mitad de esta década se había conseguido neutralizar la amenaza y que los escasos votos obtenidos por los partidos religiosos en las elecciones presidenciales del pasado 18 de julio lo corroboraban; en realidad, el no haber desarticulado completamente a la Yama’a Islamiya y a sus escisiones explica claramente que la amenaza no había sido vencida.
 
Recordando el ataque de Bali de 2002, en el que de los 202 muertos 152 eran turistas extranjeros, la mayoría australianos, conviene subrayar que la amenaza permanente que sufre Australia se confirmaba el 4 de agosto con la detención en Melbourne de un comando yihadista salafista que preparaba atentados contra una instalación militar.[20] Australia es un actor de los más activos en el campo de batalla afgano y es en el sur de Asia la potencia “occidental” más visible, con sus turistas, sus diplomáticos y sus militares y por ello un objetivo accesible para células yihadistas de todo tipo. Por otro lado, la operación antiterrorista de la Policía Federal australiana de este verano ponía además de manifiesto la dimensión estratégica de la amenaza representada por el yihadismo salafista confirmando de nuevo su carácter global: los cuatro candidatos al suicidio detenidos - ciudadanos australianos de origen somalí y libanés - se habían entrenado en Somalia y tienen vínculos con Al Shabab. También en términos de amenaza global su plan no era atentar con explosivos sino actuando como los terroristas paquistaníes que atacaron en noviembre pasado la ciudad india de Mumbai: entrar con armas ligeras en un acuartelamiento y matar a todos los militares que pudieran (Urban Jihad). Australia nunca ha sufrido un ataque terrorista en su suelo pero sus ciudadanos sí lo han sido en el exterior y en diversas ocasiones las autoridades del país han realizado operaciones antiterroristas preventivas mostrando todo ello que la amenaza perdura.
 
En el subcontinente indio la amenaza terrorista pende de forma permanente sobre India y azota cotidianamente a Pakistán. En India el país aún se recupera del sangriento ataque contra la ciudad de Mumbai cometido por súbditos paquistaníes entrenados en Pakistán y transportados por mar hasta la ciudad india. Mumbai, que ya había sido atacada previamente en atentados como el que en agosto de 2003 provocaba 54 muertos,[21] sufría de nuevo una agresión en noviembre de 2008 aplicando una técnica que los especialistas califican de ‘Urban Yihad’ (‘Yihad urbana’) y que podría constituir un escenario relativamente sencillo para unos terroristas que tienen en la innovación una de las características centrales de su actividad. En Pakistán la muerte del cabecilla Baitullah Mehsud a consecuencia de las heridas recibidas en un ataque estadounidense fechado el 5 de agosto, era por fin confirmada el 25 del mismo mes por elementos talibán paquistaníes después de haberlo negado en diversas ocasiones, y aunque se ha hablado de divisiones en su movimiento la continuación del activismo terrorista está asegurada por su sucesor Hakimullah Mehsud y no decaía: el 27 de agosto un atentado suicida en la región tribal de Khyber provocaba la muerte a 22 guardias de fronteras .[22]
 
Aparte del susodicho atentado en Indonesia cabe destacar que el verano comenzaba con sangrientos enfrentamientos en la provincia de Xinjiang, en el oeste de la República Popular China, entre musulmanes uigures y compatriotas de estos pertenecientes a la comunidad han, mayoritaria en todo el país y que crece imparablemente en la región musulmana citada obedeciendo a la estrategia del régimen chino de diluir el hecho musulmán creyendo que con ello se va a reducir la amenaza que representa el yihadismo salafista.[23]
 
¿Qué hacer?
 
Los escenarios de combate aquí tratados nos permiten comprobar la incapacidad mostrada hasta hoy por los diversos actores implicados a la hora de buscar una derrota de su enemigo común yihadista salafista que se extiende por doquier y que, sobre todo, demuestra su voluntad de imponerse.
 
Así, podemos comenzar afirmando que existe una amenaza que es estratégica por la incapacidad de los diversos actores que la combaten para identificarla como tal de forma coherente, por su falta de interés en derrotarla y por su carácter global. Aunque no tiene la entidad de una superpotencia o de una gran potencia ni la capacidad destructiva de las armas de destrucción masiva, y no es por ello una amenaza existencial, sí es amenaza por su capacidad de dividir a sus enemigos y por el riesgo que comporta en términos de debilitar a las sociedades produciendo divisiones no sólo intercomunitarias sino también avances hacia la claudicación al obligar a una guerra de desgaste que tiene además una amplia cobertura mediática. A título de ejemplo, la “guerra necesaria” de Obama, Afganistán,[24] es un escenario del que cada vez más ciudadanos estadounidenses o británicos quieren que regresen sus tropas al no ver objetivos claros ni avance alguno. Julio de 2009 fue el peor mes desde el inicio de la guerra para la coalición en términos de pérdidas de vidas: 76 muertos.
 
Las medidas conciliadoras son nefastas en lo que al tratamiento del yihadismo salafista respecta. Las amnistías en Argelia o en Afganistán, los acuerdos firmados en Irak basados en buena medida en ofertas económicas y de poder o la inclusión de sectores del radicalismo islamista en el Gobierno Federal de Transición a defender en Somalia nos demuestran que la violencia no remite sino que se incrementa pues los yihadistas salafistas extraen de todo ello la conclusión de que su enemigo es débil.
 
En Oriente Próximo es tal la frustración ante la existencia de tantos enemigos de la paz que la actuación de grupúsculos yihadistas palestinos en Gaza o libaneses en diversos lugares del País de los Cedros pueden parecer a algunos como anecdóticos, e incluso si provocan enfrentamientos con los también islamistas radicales de Hamas en la franja como positivos para demostrar las contradicciones internas palestinas, pero son muestras de una peligrosa penetración de esta ideología en un escenario ya de por sí muy complejo que puede alejar aún más las débiles esperanzas de paz que se abrigan y que puede provocar aún más radicalización pues la experiencia nos demuestra que los islamistas radicales se radicalizan aún más en lugar de moderarse ante el surgimiento de amenazas existenciales. Sólo se moderan, en apariencia, ante enemigos a los que se vislumbra que más pronto que tarde se les podrá vencer a través del engaño, utilizando para ello de entre su arsenal y de forma coyuntural herramientas políticas.
 
Aunque pueda ser ingenuo pensar que en el medio plazo podríamos tener operativa una estrategia antiterrorista compartida por el mayor número posible de actores estatales sí es necesario trabajar para que ello sea así y, sobre todo, para que algunas de sus ideas-fuerza imprescindibles comiencen a calar entre las opiniones públicas. Los EEUU y Rusia seguirán enzarzados en sus tensiones por las esferas de influencia pero deberían de avanzar hacia una reflexión común sobre el poder debilitador del activismo yihadista, dentro y fuera de sus fronteras. Ello debería de reflejarse también en una mayor operatividad de la ONU asumiendo que si estos dos actores - más la República Popular China que debería de extraer consecuencias de los sangrientos disturbios de Xinjiang de principios del verano - realizan una aproximación “ad hoc” más operativa, los dos miembros permanentes restantes del Consejo de Seguridad, Francia y el Reino Unido, no deberían de tener problema en apoyarla y compartirla. Esperemos no tener que seguir realizando pedagógicos inventarios de atentados yihadistas por doquier en el mundo - y de ofensivas ideológicas de enorme poder destructivo - para convencer a los más recalcitrantes.

 
 
Carlos Echeverría Jesús (Madrid, 26 de marzo de 1963) es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED y responsable de la Sección Observatorio del Islam de la revista mensual War Heat Internacional. Ha trabajado en diversas organizaciones internacionales (UEO, UE y OTAN) y entre 2003 y 2004 fue Coordinador en España del Proyecto 'Undestanding Terrorism' financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU a través del Institute for Defense Analysis (IDA). Como Analista del Grupo asume la dirección del área de Terrorismo Yihadista Salafista.
 
 
Notas
[1]“Irak revive el horror en una masacre con 95 muertos” El Mundo 20 agosto 2009, p. 16.
[2]SUHRKE, Astri: “Afganistán: ¿negociar con los talibanes?” Política Exterior nº 129, mayo-junio 2009, pp. 56-57
[3]Véase la entrevista al líder del Hizb Islami Abdul Arghandiwal “Los talibanes son los reales ganadores de las elecciones” ABC 26 agosto 2009, p. 25.
[4]Una de las más recientes habría sido la muerte de Baitullah Mehsud, máximo dirigente de Tehrik e-Taliban Pakistán (TTP) y uno de los principales líderes de los talibán paquistaníes - se piensa que desde su feudo de Waziristán del Sur dirigía a unos 30.000 de estos y habría estado detrás de la inmensa mayoría de los atentados suicidas cometidos en el país - e importante apoyo para la estrategia talibán dentro de Afganistán. Mehsud, a quien ya se dio por muerto en el pasado, habría fallecido por las heridas recibidas en el bombardeo de uno de sus escondites por un avión no tripulado estadounidense el 5 de agosto. Véase “GONZÁLEZ, Ricardo: Õ“EEUU mata al líder talibán paquistaní” El Mundo 8 agosto 2009, p. 20.
[5]A Umárov se le había dado erróneamente por muerto a principios del pasado mes de junio. Véase “Las fuerzas de seguridad matan al líder de la guerrilla separatista chechena” La Verdad (Albacete) 9 junio 2009, p. 34.
[6]Sobre los citados atentados véanse “Chechenia. Cuatro policías mueren en un atentado suicida” El País 26 agosto 2009, p. 6; “Mueren cuatro policías tras un atentado suicida en Chechenia” El Mundo 26 agosto 2009, p. 24, “Una cadena de ataques suicidas en Grozni deja cinco muertos” El Mundo 22 agosto 2009, p. 24; “Cáucaso. Medvedev llama a “liquidar a los terroristas sin contemplaciones”” El Mundo 20 agosto 2009, p. 20; FERNÁNDEZ, Rodrigo: “Un atentado causa al menos 20 muertos en Ingushetia” El País 18 agosto 2009, p. 5; BONET, Pilar: “Medvedev denuncia planes para agitar el Cáucaso” El País 15 agosto 2009, p. 5; “Attentat en Tchetchénie.Kadyrov pourrait avoir été visé” Le Soir d’Algérie 28 julio 2009, p. 17; “Herido de gravedad el presidente de Ingushetia en un atentado suicida” Diario de Navarra 23 junio 2009, p. 7; “Rusia. Dos policías, muertos a tiros en Daguestán” El País 10 junio 2009, p. 11.
[7]Sobre la precipitada declaración formal del fin de la operación antiterrorista véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “Finalización de la ‘guerra contra el terror’ también en Chechenia: ¿realidad, propaganda o necesidad?” Análisis del GEES nº 335, 14 mayo 2009, en <www.gees.org/autor/251>.
[8]Sobre las declaraciones de Kadirov véase “Tchétchénie. Au moins sept morts dans un attentat-suicide à Grozny” Le Financier (Argelia) 28 julio 2009, p. 7.
[9]AMISON reune tan sólo a 4.500 efectivos, la mayoría procedentes de Uganda y Burundi, incapaces de hacer frente a la enorme tarea que tienen en este Estado fallido y dotada como está de un débil mandato. Véase “Somalia. Más de 60 muertos en combates contra los islamistas” Diario de Navarra 22 agosto 2009, p. 9.
[10]Tres atacantes morían y un guardia de seguridad resultaba herido en lo que parecía un intento, fallido, de secuestrar a los nueve funcionarios extranjeros trabajando para el PMA. Véase “Somalia. Rebeldes islamistas atacan instalaciones de Naciones Unidas” El Mundo 18 agosto 2009, p. 6.
[11]El 19 de agosto tropas somalíes arrebataban el control de la ciudad meridional de Lugh a los yihadistas del grupo Hezb al Islam, otro instrumento de la violencia islamista junto con Al Shabab, y ello provocaba cierto triunfalismo pero el tira y afloja militar no permite a las autoridades de Mogadiscio el control estratégico del territorio y, lo que aún es peor, la naturaleza islamista radical del nuevo liderazgo no permite confiar en soluciones estables. Véase “Somalia. El Ejército ocupa una ciudad que estaba en manos de los islamistas” El País 20 agosto 2009, p. 20.
[12]“Nueva ‘universidad’ para la ‘yihad’” El Mundo 15 agosto 2009, p. 24.
[13]“Juicio en Alemania contra una célula de terroristas islámicos” Diario de Navarra 11 agosto 2009, p. 7.
[14]La eliminación de Yusuf y de muchos de sus seguidores no pone fin al problema pero brote tan violento ha supuesto un aldabonazo para las autoridades de Abuya que días y semanas después han procedido a realizar redadas contra grupos islamistas en otros rincones del país. Véanse “Muere tras ser detenido en Nigeria el líder de la secta islamista antioccidental” ABC 31 julio 2009, p. 38, y “Nigeria. Detenidos cientos de seguidores de una secta islamista en Nigeria” El Mundo 17 agosto 2009, p. 22.
[15]Véanse los antecedentes de esta violencia yihadista salafista en Nigeria en ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “El desafío del yihadismo salafista a la estabilidad de Nigeria” War Heat Internacional nº 54, VII/2007, pp. 60-62.
[16]Con esta son ya siete las células yihadistas desarticuladas por las fuerzas libanesas en lo que va de año.
[17]La víctima, el Príncipe Mohamed Bin Nayef Bin Abdelaziz, es sobrino del Rey Abdullah y Viceministro para Asuntos de Seguridad del Ministerio del Interior y responsable de la lucha antiterrorista. Véase “Un príncipe de Arabia ¨Saudí resulta herido en un atentado” El Mundo 29 agosto 2009, p. 20.
[18]JIMÉNEZ, David: “El terror vuelve a Indonesia tras cinco años de tranquilidad” El Mundo 18 julio 2009, p. 28.
[19]La autoría del atentado se achacaba de inmediato al grupo dirigido por el veterano terrorista Noordin Mohamed Top, dirigente de una escisión de la Yema’a Islámica y a quien se daba erróneamente por muerto en una operación antiterrorista realizada el 8 de agosto en Java. Véanse “La Policía de Indonesia mata al principal líder terrorista” Diario de Navarra 9 agosto 2009, p. 7 e “Indonesia. El terrorista más sanguinario del sudeste asiático, vivo y en libertad” El Mundo 13 agosto 2009, p. 22.
[20]GARRIGA, Mónica: “Cae un grupo islamista que pretendía atentar en Australia” El Mundo 5 agosto 2009, p. 24.
[21]El juicio contra los autores de aquel atentado terminaba el 7 de agosto con la sentencia del Tribunal: los tres procesados fueron condenados a muerte por un Tribunal de Nueva Delhi. Véase “India. Pena de muerte para los culpables del atentado en Bombay de 2003” El Mundo 7 agosto 2009, p. 27.
[22]Véanse “Militantes talibán confirman la muerte del líder Baitulá Mehsud” El Mundo 26 agosto 2009, p. 24 y “”Pakistán. Un atentado suicida causa la muerte de 22 policías de frontera” El Mundo 28 agosto 2009, p. 26.
[23]Sobre estos enfrentamientos y sobre sus antecedentes véase nuestros análisis “Las claves de la revuelta de Xinjiang y la probable instrumentalización yihadista” Análisis del GEES nº 348, 28 julio 2009, en <www.gees.org/autor/251>.
[24]ALANDATE, David: “Obama: “Es una guerra necesaria” El País 19 agosto 2009, p. 3.



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