Forzar la estrategia de salida de los insurgentes

por Peter Brookes, 21 de diciembre de 2005

La fuerza militar norteamericana, o incluso la futura fuerza militar iraquí, no será suficiente para derrotar a la sangrienta insurgencia de Irak. La victoria en Irak va a llegar tanto - o más - del progreso político / económico como del triunfo militar.
 
Lo que significa que - en lugar de meterse en camisas de once varas en su mayor parte inútiles y políticamente motivadas acerca de “la estrategia militar de salida” de Irak del ejército norteamericano - la clase política de Washington debería concentrarse en desarrollar una estrategia político / económico / militar factible encaminada a obligar a los insurgentes a planear su estrategia de salida.
 
Como todos sabemos de nuestra aún dolorosa experiencia en Vietnam, las victorias en el campo de batalla, aunque importantes, a menudo son irrelevantes a la hora de determinar el resultado de la guerra. Las condiciones políticas y económicas “sobre el terreno” también son críticas.
 
El próximo gran hito en Irak llega en cuestión de apenas dos semanas - las elecciones nacionales del 15 de diciembre. Éstas deberían establecer el primer gobierno de Irak elegido democráticamente y con un mandato de cuatro años - otro paso clave a la hora de impulsar una estrategia completa para el éxito en Irak.
 
El primer gobierno “permanente” de Irak tendrá mayor credibilidad nacionalmente y mayor posición internacionalmente, lo que le permitirá (potencialmente) hacer más progresos en temas políticos, económicos y de seguridad relevantes en casa y en el extranjero que cualquier otro de sus predecesores (post-Saddam).
 
El desafío político más desalentador al que hace frente el nuevo gobierno será encontrar un modo de sacar a los sunníes de la insurgencia. Trabajar con los baazistas reduciría las cifras de la insurgencia en tres cuartas partes - y provocaría un incremento significativo de la estabilidad y la seguridad.
 
(Desafortunadamente, tratar con el Abú Musab al Zarqawi de al Qaeda y su banda de asesinos indiscriminados sin disuasión posible requiere una solución militar / de fuerzas del orden).
 
El nuevo gobierno iraquí también puede ser capaz de negociar un modus vivendi con sus intervencionistas vecinos sirios e iraníes, aplacando su apoyo a la insurgencia. Mientras que los americanos abandonarán Irak con el tiempo, el hecho de que las fronteras de Irak linden con ambos países no va a cambiar.

Históricamente, estos tres vecinos han sido rivales, incluso enemigos - así que tanto Irán como Siria esperan evitar que Irak reanude su papel de potencia regional. Pero a largo plazo, tratar con los nuevos árbitros del poder en Bagdad redundará en el interés de Teherán y Damasco, a menos que una vez más quieran tener un enemigo en Irak. 
 
Tampoco pase por alto la economía (es decir, la reconstrucción). La tasa de paro iraquí puede superar el 40% - una receta para el desastre: los frustrados y parados iraquíes de hoy pueden convertirse en los entusiastas insurgentes a tiempo completo de mañana.
 
Para aliviar la pobreza y promover la prosperidad iraquí, la ayuda norteamericana y la restante ayuda internacional de reconstrucción / desarrollo deberían emplear a tantos iraquíes como sea posible, en lugar de contratistas extranjeros. También necesitamos presionar a los donantes “morosos” - que sólo entregaron 3 billones de dólares de los 13 prometidos - para hacerlo bien.
 
Los ministerios iraquíes también luchan por permanecer a flote. Las presentes anécdotas de cortes de electricidad y agua y una acuciante industria del petróleo son demasiado comunes. Los ministerios nacionales necesitan mayor asistencia norteamericana e internacional para reconstruir eficaz y eficientemente.
 
El clamor por estrategias de salida limpias en Capitol Hill tampoco comenzó con Irak; las recientes operaciones militares norteamericanas en Somalia, Haití y los Balcanes también tuvieron sus críticos. Lamentablemente, mientras que somos libres de elegir nuestras intervenciones, no somos libres de dictar el tiempo y el dinero que exigirá el triunfo.

Una estrategia exitosa en Irak requiere el desarrollo del deseado estado-definitivo (es decir, un gobierno iraquí y democrático que pueda sostener su propia defensa interna / externa) y la apropiada asignación de los recursos políticos, económicos y militares encaminada a lograr el resultado deseado. Esto significa que lograremos una victoria total en Irak si, y sólo si, somos capaces de impulsar la situación en Irak política y económicamente - no sólo militarmente.
 
El apoyo del pueblo americano y la apreciación de las dificultades de ganar también son críticos para el esfuerzo. Incluso si la Casa Blanca / el Pentágono desarrollaran una estrategia de salida más digerible en general, al igual que cualquier otro plan militar, es improbable que sobreviva al contacto con el enemigo. El conflicto bélico es peligroso y altamente impredecible; la victoria en una guerra es parte ciencia y parte arte - y parte buena suerte.
 
Lo que es seguro es que los riesgos en Irak son enormes. El fracaso podría significar el desarrollo de un asilo seguro de al Qaeda; que el sur de Irak sea absorbido en un “super-estado” iraní chi'í; o una guerra civil de base étnica / religiosa que podría extenderse a Turquía, Irán, y hasta a Jordania.
 
A pesar de los pesimistas, la victoria - y una retirada honorable de las fuerzas norteamericanas - se encuentra aún al alcance de la mano en Irak con holgura. No arrebatemos la derrota de las mandíbulas de la victoria.

 
 
 
Peter Brookes ha sido Vicesecretario Adjunto de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos y actualmente es investigador decano de la Fundación Heritage, Analista Senior de la Fundación Heritage, columnista del New York Post y Director del Centro de Estudios Asiáticos.
 
©2005 The Heritage Foundation
 
GEES agradece a la Fundación Heritage y al Sr. Brookes el permiso para publicar este artículo.