Expertos aficionados

por Thomas Sowell, 20 de septiembre de 2007

A veces siento que debo ser una de las pocas personas que quedan en Estados Unidos que no es un experto militar.
           
Por ejemplo, políticos de todo tipo han estado hablando en todo tipo de formas que debemos “reubicar” a nuestras tropas. Lo más cerca que alguna vez estuve de reubicar tropas fue marchando por la comida en compañía de marines hacia el comedor.  
 
Pero hay gente que jamás se ha puesto un uniforme siquiera y sin embargo se siente muy segura de saber cómo se debe reubicar a nuestras tropas. Éste quizá sea uno de los frutos de la “autoestima” que se enseña en nuestras escuelas en vez dar educación.
 
El aluvión más grande de declaraciones militares de los aficionados ocurrió justo momentos antes de que el general David Petraeus atestiguase ante el Congreso de Estados Unidos sobre la situación en Irak. Muchos demócratas desestimaron en público lo que el general dijo antes de que lo dijera y algunos insinuaron que era un mentiroso antes de que abriera la boca.
 
El verdadero problema es que muchos demócratas se han jugado hasta la camisa en que habrá una derrota americana en Irak y sin esa derrota se podrían encontrar en grandes apuros para las elecciones de 2008.
 
Políticamente, los demócratas están entre la espada y la pared respecto a Irak. Su base izquierdista los ha estado presionando airadamente para que corten la ayuda financiera a la guerra en Irak pero los demócratas del Congreso no se atreven a enfurecer al resto del país haciéndolo.
 
Los líderes de los demócratas en el Congreso han intentado ya varias maneras de sabotear la campaña bélica, con calendarios arbitrarios para la retirada y financiando la guerra solamente por períodos cortos, de modo que el presidente Bush se vea forzado a retirar las tropas americanas para que entonces puedan echarle la culpa de la derrota.
 
Pero eso tampoco ha funcionado porque no hay suficientes demócratas en el Congreso dispuestos a arriesgarse al suicidio político obstruyendo a los militares en formas demasiado evidentes como para salir airosos ante la opinión pública.
 
La segunda mejor opción política para los demócratas es decir que la situación no tiene remedio. Lo último que les hace falta oír es que ahora hay cierto progreso en Irak.
 
No sólo el general Petraeus está informando de progresos, también lo han hecho un par de expertos de la Brookings Institution que han estudiado la situación en Irak - y son demócratas progresistas que trabajaron para la campaña presidencial del senador John Kerry en 2004.
 
El progreso no significa victoria inevitable, mucho menos victoria rápida. Ni tampoco es fácil definir lo que significaría “victoria” en las confusas circunstancias de Irak.
 
Una de la más realistas de todas las profundas declaraciones del general Petraeus fue que “no vamos a inmolar” como salida a los problemas en Irak.
 
Nunca ha habido un momento en el que alguien del Congreso, la Casa Blanca o las fuerzas militares haya abogado otra cosa que irnos cuando llegue el momento correcto.
 
Todos los argumentos, la retórica y los gritos son por cuándo es el momento correcto.
 
Nadie piensa que las tropas americanas tengan que permanecer en Irak hasta eliminar o echar al último terrorista fuera del país. Es cuestión de llegar al punto en el que los mismos iraquíes puedan ocuparse de los terroristas y de otros problemas de su país sin tropas americanas.
 
Ésa es la dirección que parece que ya han tomado los iraquíes. No es que nos hayamos “ganado los corazones y las mentes” del pueblo iraquí.
 
Los terroristas extranjeros - a quienes nuestros medios de comunicación todavía insisten en llamar “insurgentes” - han conseguido que sunníes y chiítas se vuelvan en su contra debido a sus bárbaros ataques contra civiles inocentes.
 
Uno no puede ser un “insurgente” en el país de otro matando a la gente de ese país.
 
A los que advierten que Irak podría ser “otro Vietnam”, les hace falta revisar la historia sobre Vietnam. El gobierno de Vietnam del Sur continuó defendiéndose contra la invasión militar del Norte después de que las tropas americanas se retiraron.
 
Fue sólo después que los políticos del Congreso de Estados Unidos les retiraron su apoyo cortando toda ayuda financiera mientras que sus enemigos seguían recibiendo la ayuda financiera de otros países, que Vietnam del Sur cayó en manos de los invasores.
 
Solamente un sabotaje similar del Congreso de Estados Unidos, como respuesta a simpatizantes izquierdistas similares, puede hacer de Irak otro Vietnam.

 
 
Thomas Sowell  es un prolífico escritor de gran variedad de temas desde economía clásica a derechos civiles, autor de una docena de libros y cientos de artículos, la mayor parte de sus escritos son considerados pioneros entre los académicos.  Ganador del prestigioso premio Francis Boyer presentado por el American Enterprise Institute, actualmente es especialista decano del Instituto Hoover y de la Fundación Rose and Milton Friedman
 
 
©2007 Creators Syndicate, Inc.
©2007 Traducido por Miryam Lindberg