ETA: comunicado y deshonor
por
Óscar Elía Mañú,
22 de Octubre de 2011
Pudo elegir entre el deshonor y la guerra. Eligió el deshonor y tendrá guerra
Winston Churchill, 1938
Diez consideraciones acerca del celebrado comunicado etarra del jueves 20 de octubre:
1.El fracaso de la negociación entre el Gobierno y ETA en 2006, con la enorme oposición social a los acuerdos, llevó a las dos partes a una conclusión: en el futuro, más que en los objetivos políticos, debían centrarse en las condiciones necesarias para los objetivos políticos. No de trata de abordar la independencia o la territorialidad, sino de las condiciones gracias a las cuales éstas se puedan llevar a cabo sin que ETA tenga que recurrir a las armas. Y éstas pasan por la construcción de una nueva mayoría política en el País Vasco, semejante a la que el PSOE ha tratado de llevar a cabo en Cataluña de la mano de ERC! que aborde una nueva relación con España y un nuevo status para Navarra.
2. Vía indirecta, para la cual la rehabilitación social de los terroristas y su inclusión en las instituciones es el principal instrumento. Vía que tiene tres pilares desarrollados en los últimos años: primero, la necesidad de blanquear la imagen de Bildu ante la izquierda por parte del PSOE, de El País y de medios dependientes; segundo, la utilización de la Justicia y las Fuerzas de Seguridad para debilitar a los más duros y premiar y proteger a los blandos; y tercero, la necesidad del sostén y la legitimidad internacional, que impida dar pasos atrás y haga respetable el pacto.
3. En los últimos años esto se ha concretado en actitudes y comportamientos definidos: primero, hemos asistido a la masiva legitimación social del brazo político de ETA como actor aceptable si otro brazo, el "militar" cesaba su actividad, algo en lo que se han empleado a fondo desde PRISA hasta La Sexta o TVE; segundo, en la patológica política de acercamiento y privilegios de presos, en las instrucciones dadas a los fiscales, y desde luego en los escándalos de interior, desde el Caso Faisán al paradero "desconocido" de De Juana o "Ternera"; y tercero, un trabajo a fondo entre personalidades internacionales que nadie ha sido capaz de evitar, y que ha disfrazado de respetabilidad los pactos, blindándolos ante un cambio de gobierno.
4. Por eso no es sorprendente el comunicado: ETA tiene ya la alfombra roja, y queda el difícil papel de la banda, que le exige aprovechar la oportunidad manteniendo el recurso a las armas, único que le permite ciertas garantías. Respecto al comunicado, sólo un par de cuestiones evidentes: en primer lugar, ETA no renuncia a ninguno de sus objetivos, y mantiene sus totalitarias pretensiones intactas, tanto respecto a la independencia como a la anexión de Navarra y la "cosmovisión" acerca de la represión y la lucha. Su discurso sigue siendo totalitario. En segundo lugar, ETA no da por superada la "confrontación armada", sino que supedita ésta al reconocimiento francés y español de ese "secular" conflicto político. La dualidad mostrada por la banda -suspende la actividad pero no "se suspende" a sí misma, que es la que la lleva a cabo- es la muestra más clara de que ETA sigue creyendo necesaria su supervivencia.
5. Pero el comunicado, corto, poco trabajado y poco concreto, dice más bien poco. Si vamos más allá del comunicado, no es difícil observar que en las filas etarras, desde los presos a los cabecillas de Bildu o los editorialistas de Gara, el sentimiento es de victoria y avance. Primero, certifican la defunción, a manos de Rubalcaba, de la "estrategia Aznar" contra ETA; segundo, dan la bienvenida a la nueva actitud socialista; y tercero, esperan los pactos que permitan avanzar en la "construcción nacional de Euskal Herría". Desde este punto de vista, quienes hablan de "rendición de ETA" tienen un grave problema en explicar por qué los "rendidos" celebran lo ocurrido mientras las FSE se muestran escépticas y las víctimas soliviantadas.
6. En los últimos años sus avances han sido enormes: controla partes importantes del País Vasco y Navarra, y sus perspectivas son inmejorables. En términos de control etarra, de presencia y visibilidad abertzale, hemos regresado a los primeros años ochenta. Y a día de hoy, con el PNV noqueado, y el PSE ansioso a la expectativa de comunicados y declaraciones etarras, la iniciativa política en el País Vasco la lleva ETA. Conforme sus cargos políticos se sientan más seguros, adquieran mas experiencia, y vean engrosadas sus filas, su iniciativa será mayor. Su avance a día de hoy lleva aparejado, evidentemente, el retroceso del constitucionalismo en el País Vasco, además de las dificultades policiales provocadas por la hostilidad de los alcaldes de Bildu.
7. En el año 2006, el apoyo del PP a las víctimas y asociaciones cívicas fue fundamental para frenar los pactos. Hoy no es así. Las víctimas están cruelmente solas, únicamente apoyados por los restos de algunas asociaciones cívicas y un puñado de medios de comunicación. La declaración de Rajoy del mismo jueves 20 apuntaba, quizá sin darse cuenta, a tres cambios radicales en la posición antiterrorista del PP. Primero, obviar que todas las cesiones a ETA han sido y son políticas, rompiendo con la doctrina popular según la cual a ETA se la combate desde todos los frentes. Segundo, afirmar que la victoria es del Estado de Derecho, cuando en términos de escándalos, el Ministerio del Interior se parece al heredado en 1996 de Felipe González, lleno de "atajos". Y tercero, abandonar a las víctimas, que en el mismo momento en que Rajoy afirmaba eran su referente, mostraban su indignación hacia eso mismo que a Rajoy le parecía gran noticia.
8. ¿Qué va a pasar? En primer término la presión sobre el PP va a aumentar considerablemente, bajo la apariencia de proteger a Rajoy de la "derecha radical" y buscar el "consenso". La presión se tornará en agria denuncia hacia los "enemigos de la paz", recuperando la agresiva discriminación del año 2006 hacia las víctimas del terrorismo, asociaciones cívicas, y medios de comunicación disidentes del proceso. En el fondo, traer a ETA a las instituciones, insertar a los asesinos, y legitimar sus objetivos políticos -antinacionales y antidemocráticos- sólo podía traer la gran ruptura nacional que estamos viendo ya: un clima de enfrentamiento notable. Quizá acierten quienes veían en un comunicado etarra esa oportunidad para el candidato socialista: la crispación social, la poca información, el malestar y la división generada presentan las mismas características que ese marzo de 2004 donde Rubalcaba brilló con luz propia.
9. Como analogía histórica, el clima español recuerda enormemente al clima británico creado tras los Acuerdos de Munich en 1938: la euforia de Chamberlain al bajar del avión escondía la limitación de la paz a un momento, sin mirar al futuro; a un tipo de violencia, sin reparar las que se venían encima; y a un adversario que era en verdad imposible de apaciguar. En el fondo, de lo que Chamberlain se felicitaba era del alivio de no tener que declarar la guerra a Hitler, de acabar cuanto antes con la ansiedad del enfrentamiento, certificando sus ambiciones y dando muestras de debilidad. Al final, la naturaleza totalitaria de éste, sus ambiciones y la irresponsabilidad aliada desembocaron en un problema mayor.
10. ¿Problemas? El primer problema lo tenemos ya sobre la mesa y ha sido comentado arriba: la división nacional, porque toda negociación con ETA afecta a los consensos fundamentales, constitucionales y nacionales. La crispación va a alcanzar niveles insoportables, porque hay que forzar mucho a la sociedad para incrustar a ETA dentro. El segundo problema tiene que ver con la degradación democrática en el País Vasco: creer que ceder las instituciones al brazo político de ETA supondrá su conversión al civismo democrático equivale a pensar que Alemania sería administrada con liberalidad con Hitler dominando el Reichstag: sin arrepentir, sin abandono de posiciones ideológicas, y con la conciencia ebria de victoria, los terroristas continuarán su "lucha" desde las instituciones. El tercero, con la desestabilización de Navarra, que desde 1978 ha sorteado, mal que bien, la degradación nacionalista. A diferencia del País Vasco, donde Patxi López vela por los acuerdos, el Gobierno de UPN, débil por otra parte, ni puede ni debe aceptar el chantaje, lo que le llevará a una ruta de oposición en la que, por el camino, se quedarán ayuntamientos en abierta rebelión contra el Amejoramiento y la Constitución. Quizá sea aquí donde la violencia antes sustituya al deshonor.
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