¿Estimulan las 'zonas libres de armas' los tiroteos en centros escolares?

por Larry Elder, 31 de octubre de 2007

Esta vez, Cleveland.
 
Un estudiante de instituto de 14 años expulsado entraba en la Success Tech Academy de Cleveland, una pistola en cada mano, y abría fuego hiriendo a cuatro. Más tarde, descubrimos que el pasado del agresor incluye confrontaciones violentas, problemas mentales y al menos una expulsión previa. Un mes antes dijo a un amigo que pretendía acribillar la escuela. Pero aparentemente nadie se tomó su comportamiento lo bastante en serio para notificar a las autoridades.
 
Mientras tanto, una profesora de instituto en Oregón, con una licencia para llevar un arma de fuego con entrenamiento, solicitaba permiso para llevar su arma a clase. Por miedo a su exmarido, contra el que presentó una denuncia y recibió dos órdenes de alejamiento, quería la posibilidad de protegerse en caso de que se presentase. Además, argumentó que incluso sin miedo a su exmarido, la Segunda Enmienda y la ley del estado de Oregón le permiten llevar a trabajar su arma. Su distrito escolar, sin embargo, le impide llevar un arma de fuego a la escuela.
 
Esto plantea una pregunta. ¿Consideran centros 'libres de armas' los que disparan? ¿Consideran improbable que alguna figura de autoridad -- ya sean los profesores o en algunos casos los guardas de seguridad -- plantee una amenaza armada? Pero en algunos tiroteos en centros escolares, las armas ayudaron a poner fin a los tiroteos y minimizar las pérdidas de vidas y los heridos.
 
Edinboro, Pennsylvania. Un estudiante de secundaria de 14 años abría fuego contra un baile de graduación, celebrado en un restaurante local. El tirador mató a un profesor e hirió a dos estudiantes y a otro profesor. El adolescente armado era capturado por el propietario del restaurante, que agarró su propio arma de su oficina y persiguió al que disparaba.
Mirando fijamente a la recortada del dueño, el adolescente soltó su arma y se rindió.
 
Pearl, Mississippi. Un estudiante de segundo año de 16 años entró en el Pearl High con un rifle de caza bajo su abrigo. Abrió fuego matando a dos estudiantes e hiriendo a siete. El asistente del director, Joel Myrick, corrió a su camioneta y sacó la 45 automática que tenía allí. Al volver corriendo, vio al tirador en el aparcamiento. Dando el alto al adolescente, el vicedirector puso su arma en el cuello del tirador y le retuvo hasta que llegó la policía.
           
Grundy, Virginia. En la Appalachian Law School, un contrariado estudiante al borde de su segundo expediente entraba en un edificio del centro y disparaba y mataba al decano y a un profesor. A continuación disparaba a cuatro estudiantes, matando a uno. Al escuchar los disparos, dos estudiantes, Michael Gross y Tracy Bridges, corrieron a sus vehículos para sacar sus armas. Con las armas apuntadas al tirador, Bridges le ordenó que soltase su arma. Cuando el tirador se volvió y vio el arma de Bridges, dejó su arma en el suelo y levantó las manos. (Mi documental pro-Segunda Enmienda, ' Michael y yo”, entra en detalles sobre este incidente, así como otros).
           
El profesor y economista John Lott comprobó 280 noticias separadas en la semana posterior al tiroteo de la Appalachian Law School, y solamente encontró cuatro que mencionasen que los estudiantes que detuvieron al tirador tenían armas. El Washington Post, por ejemplo, decía que los estudiantes 'ayudaron a reducir' al asesino. Newsday escribía que el tirador fue 'contenido por estudiantes'. El Times-Dispatch de Richmond (Va.), sin embargo, escribía que el tirador 'fue reducido al suelo por compañeros estudiantes, uno de los cuales apuntaba su propio revólver [al asesino]'. Cuatro meses más tarde, el Times-Dispatch detallaba las acciones de los estudiantes, incluyendo el uso de un arma por parte del segundo estudiante.
           
¿Qué piensan los criminales de una ciudadanía con armas? Una encuesta del Instituto Nacional de Justicia sobre criminales convictos concluía que el 74% de los criminales convenía en que, 'Un motivo de que los ladrones eviten las casas en las que hay gente dentro es que temen recibir un disparo durante el crimen'. La encuesta también pregunta a estos criminales si ellos habían abandonado al menos la escena de un crimen por temer que la víctima prevista pudiera estar armada. El 39% decía haber abandonado la escena del crimen al menos; el 8% había abandonado tal escena 'en muchas ocasiones'; el 34% admitía estar 'asustado, haber sido disparado, herido o capturado por una víctima armada'; y casi el 70% sabía de 'un colega' que había abandonado la escena de un crimen aterrorizado, disparado, alcanzado o capturado por una víctima arma en mano.
           
Una encuesta sobre 23.113 jefes de policía y sheriffs en todo el país concluye que el 62% de estos jefes de policía convenía en que 'un permiso de armas nacional reduciría las tasas de crímenes violentos'. Alrededor del 80% de los funcionarios de policía corrientes, según las encuestas, apoyan el derecho de los ciudadanos con formación a llevar armas encubiertas.
 
Israel lo entiende. Desde los años 70, en los campus universitarios de Israel, la política requiere que profesores y ayudantes de personal se procuren armas semiautomáticas.
 
¿El resultado? Los tiroteos en centros escolares han caído en picado a cero.
 
En cuanto a Cleveland, ¿permitir que las figuras de autoridad se procuren armas por su cuenta ha redundado en bajas reducidas, o quizá hasta disuadido al tirador desde el principio? Nadie puede decirlo seguro. Pero no hay duda de que al menos algunos de los padres de Cleveland creen ahora que las ventajas de adultos con armas en los campus superan a los costes.

 
 
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