España en primera línea

por Rafael L. Bardají, 5 de diciembre de 2011

(Publicado en La Gaceta, 5 de diciembre de 2011)

Durante décadas a los españoles eso de los conflictos internacionales les quedaba muy lejos. No es que España no tuviera enemigos, sino que la población no tenía percepción alguna de amenaza exterior. Como dice un amigo mío, infante de Marina, tal vez por eso el 11-M acabó en manos de los jueces de la Audiencia Nacional en lugar de tratarse como un ataque en toda regla. Si no se veían amenazas, era porque estas se antojaban lejanas. La URSS de la guerra fría, por ejemplo, era algo distante y que tendría que lidiar primero con media Europa antes de situarse en los Pirineos. El nuestro era un país de retaguardia. Pero en este mundo en el que vivimos, todo anda trastocado y España, por mor de su geografía, ha pasado a estar en primera línea. Hay que congratularse de que se celebren elecciones libres en el Norte de África, pero hay que lamentar que allí donde se vota libremente, salgan los islamistas los vencedores. Desde Egipto a Marruecos. Que se califiquen de moderados no ayuda mucho para entender a qué nos enfrentamos. Los llamados moderados son secundados por islamistas radicales, lo que generará una dinámica interna de progresiva radicalización. Pero aunque no fuera así, que lo será, los ‘moderados’ de Erdogan han logrado desmantelar 90 años de secularismo y modernización y poner a Turquía en la senda de la islamización sin retorno. Marruecos se aleja de nuestro modelo social y en breve veremos cómo también del económico. En el mejor de los casos habrá una mayor presión migratoria sobre nuestro país; en el peor, una mezcla incontrolable de nacionalismo y fundamentalismo a nuestras puertas. La revolución de Twitter y Facebook ha acabado en los Hermanos Musulmanes al alza en toda la región. El mito de que las monarquías eran más estables no pasa de ser eso, otro mito más. Y todo a un tiro de piedra. Y la brecha en nuestra ceja.