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Gees.org Opinión El final y el principio de Juan Pablo II
El final y el principio de Juan Pablo II

El final y el principio de Juan Pablo II

por Juan F. Carmona y Choussat, 01 de Abril de 2011

 

Dice el rumor que el teólogo americano George Weigel ha escrito una esplendorosa segunda parte a su biografía de Juan Pablo II. Es cierto.
 
El objeto del libro, además de completar, “Testigo de esperanza”, en el que Weigel había descrito la mayor parte del Papado de Karol Woytila y su transcurso vital, es contar el final y el principio del Papa más destacado de, según el autor, “los últimos quinientos años”.
 
La lectura de un libro largo difícilmente puede hacerse más amena. La riqueza de vocabulario de Weigel y las imágenes y metáforas, no sólo históricas sino teológicas, con las que ilustra la vida del Papa y su influencia en la historia, completan un texto límpido y fluido. Ello contribuye a que el autor nos lleve de la mano en un fascinante viaje por el legado de Juan Pablo II, pues todo el contenido de “El final y el principio” sirve para explicar que la continuidad de Benedicto XVI – a la que Weigel dedicó su fabuloso “La elección de Dios” – está fundada en las bases de un Papa excepcional, para los católicos y los hombres todos.
 
Los primeros capítulos están dedicados a explicar los avatares de la lucha contra el comunismo, muy especialmente en la patria del Papa, y el desmesurado interés que los servicios secretos de Polonia, la República Democrática Alemana y la URSS dedicaron a Woytila desde su ordenación sacerdotal. La documentación con la que Weigel hila un relato de novela de aventuras en la que, por desgracia, abunda el mal deseado por las potencias comunistas, es abundante y rigurosa. El uso que de ella hace el autor es extremadamente cuidadoso, minucioso y convincente. Nadie puede dudar de que, desde muy pronto, el socialismo real vio en Woytila un horrible enemigo, lo que ensalza aún más su figura, y demuestra la perspicacia de los malvados, no siempre compensada con las buenas intenciones de los inocentes.
 
El libro describe con maestría las relaciones del Papa con la herencia de Pablo VI, y, especialmente, con su política de convivencia con el bloque comunista conocida como la Ostpolitik. Las intrigas vaticanas en las que se advierte la valentía y la astucia de Juan Pablo II, quien mantuvo largo tiempo al mando de las estructuras vaticanas a los forjadores de la Ostpolitik, mientras se oponía al mismo tiempo a la tiranía que tan bien conocía, son tan sutilmente relatadas como firmemente reivindicada es la posición del Papa Woytila. Las dos primeras visitas papales a Polonia, el asesinato del padre Popieluszko y las relaciones con Solidaridad y el régimen polaco son algunos de los acontecimientos extraordinarios de la historia contemporánea que son contados de manera tan didáctica como veraz, en un extraordinario esfuerzo de honestidad intelectual.
 
“La humillación a manos del mal” con la que Juan Pablo II había descrito la relación de su pueblo con el nazismo es plenamente aplicable al sufrimiento bajo la opresión comunista de media Europa, que, a mediados del papado, iba a acabar en el basurero de la historia, sin que mediara violencia alguna.
 
Aun así la parte más extraordinaria de la obra está por llegar. Weigel cuenta los viajes de la última parte del Papado, la génesis de las Jornadas Mundiales de la Juventud, la reacción a los abusos sexuales desvelados en la “larga cuaresma de 2002”, la guerra de Irak y las relaciones con las demás religiones, con especial referencia a la judía, con destreza e interés.
 
Uno de los aspectos más formidables de esta segunda parte se refiere al relato de lo que hicieron el Vaticano y el Papa, que no fue lo mismo, durante los meses que precedieron a la guerra de Irak. Weigel aprovecha para recordar lo mucho que se ha escrito, no poco por él mismo, y por otras personas como el sacerdote e intelectual americano Richard John Neuhaus, sobre el concepto de la guerra justa. Sin separarse un ápice del Catecismo de la Iglesia Católica, que no debe andar muy lejos de la mesita de noche de Weigel, el autor desvela los entresijos de la burocracia vaticana durante aquellos tiempos. Y esta no sale muy bien parada. En especial las figuras de los arzobispos Renato Martini y Jean-Louis Tauran, que cargaron las tintas en exceso abundando en el discurso de la izquierda europea. Destaca lo que no sería necesario de encontrarnos en un entorno más ilustrado en lo que a la doctrina de la Iglesia se refiere, que mientras el Papa permaneció siempre, con la ayuda de Joaquín Navarro Valls, hasta casi el final, en el plano estricta y exclusivamente religioso, otros aprovecharon para hacer política, no siempre de la buena. Es un extraordinario recuerdo y ejemplo de cómo el “establishment”, que en todos lados existe y quizá en el Vaticano más que en ninguno, no debe tomarse nunca como el reflejo de la verdad, sino como el ámbito en el que habita el interés, no siempre matizado por la caridad.
 
De nuevo aquí, como en general en el libro todo, el aparato de notas y de explicaciones documentadas es tan abrumador como estéticamente presentado. Si la obra de Weigel no es literatura, se le acerca. Y si no es teología y filosofía es porque es sobre todo historia, pero de todo hay, y en su justa medida.
 
Los últimos años del Papa están narrados con delicadeza y meticulosidad, sin olvidar las críticas que a juicio del autor merecen algunas actitudes, como la excesiva tolerancia con el padre Maciel o la falta de suficiente firmeza en el ejercicio de la autoridad con ciertos mandos eclesiales, incluso de la conferencia episcopal americana.
 
En suma, Weigel ha escrito un libro pleno, y no exenta de plenitud era la figura cuya excepcional vida trataba de relatar, y que protagonizó algunos de los momentos más significativos de la historia contemporánea. Para quien quiera conocer la personalidad del Papa Woytila, como los jóvenes, o para quien quiera rememorarla, o conmemorarla, la obra de Weigel es una joya de deliciosa y fácil lectura.
 
Una última palabra sobre el autor, que, en honor a su calidad intelectual y humana, permanece en un humilde segundo plano al contar tan formidable historia. Weigel es además un extraordinario divulgador. Es, sin duda, uno de los escritores e historiadores - uno trata de evitar la palabra intelectual, tan llena de connotaciones negativas para los admiradores de Paul Johnson -, más notables de los Estados Unidos del presente. Junto con el sacerdote convertido del luteranismo Richard John Neuhaus es también uno de los más valientes defensores de la vida, la tradición y el pensamiento católico en numerosísimos libros de distintas materias – desde la condición preocupante de la Europa del presente hasta la reacción occidental frente al yihadismo –. Sigue colaborando con la notable revista First Things y se puede considerar integrado en el movimiento más amplio identificado como neoconservadurismo.
 
En definitiva, un libro que hay que leer, de un autor intelectualmente atractivo y con un objeto – sujeto - del relato tan necesario como actual, no sólo por la continuidad benedictina, sino por su próxima beatificación. Un libro tan completo, riguroso y lleno de sorpresas, incluso para los conocedores de Juan Pablo II, como bien conjuntado, y decorosamente presentado. Si en estos tiempos de crisis la traducción no está al caer, es que los editores han perdido el juicio.
 
 
Juan F. Carmona y Choussat es Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.


 

 



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