El terror de nuevo otra vez

por Rafael L. Bardají, 22 de noviembre de 2012

(Publicado en La Gaceta, 22 de noviembre de 2012)

 

Hacía cuatro años desde el último intento terrorista de hacer saltar por los aires a todo israelí que se pusiera por medio. Fue en el paso de Kerem Shalom cuando tres militantes de Hamas con chalecos explosivos se abalanzaron contra varios soldados. En realidad, Tel Aviv, la sede del macabro ataque de ayer, no había sufrido ningún atentado desde julio de 2004, cuando, de nuevo Hamas, colocó una bomba en la parada de un autobús.


El mensaje es doble esta vez: nadie debe sentirse a salvo porque los cohetes lanzados desde Gaza sean interceptados por el exitoso Iron Dome; y que no sólo el sur de Israel está a merced de los terroristas, la ciudad de la alta tecnología y los negocios, también. Igualmente,  la motivación a corto plazo no puede ser más evidente: forzar una reacción israelí, dinamitando las conversaciones para un alto el fuego y colocando a Israel en una situación diplomática complicada. Sólo ante el peligro. Y sin embargo, la lección debiera ser clara: con Hamas no hay paz posible y toda tregua tiene que basarse en la capacidad israelí de infligir daños inaceptables. No hay más lenguaje que el de la disuasión. Por fortuna, ese idioma se entiende bien en esta zona del mundo.