El radicalismo islamista en Marruecos, hoy

por Carlos Echeverría Jesús, 31 de marzo de 2010

 

En momentos en los que el estado de la cuestión sobre el terrorismo islamista en el Magreb hace referencias a Al Qaida en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI), a los rehenes europeos – dos españoles y dos italianos - aún cautivos en el Sahel, al pago de rescates y la liberación de presos, al debate dentro de las prisiones entre presos yihadistas salafistas sobre qué futuro dar a su compromiso militante con tan destructiva ideología o a la coordinación regional para hacer frente a tales amenazas, Marruecos parece estar ausente de tales realidades pero en realidad está inmerso, aunque en su propia dimensión, en ellas.
 
Junto a un importante intento de fuga de presos yihadistas de la prisión de alta seguridad de Kenitra, la población penitenciaria de reos yihadistas salafistas está también de actualidad porque el ya manido debate en círculos penitenciarios de otros países – en especial en Libia y más recientemente en Mauritania o en Malí - sobre el futuro de esta ideología ha llegado también a Marruecos donde las autoridades parecen estar adoptando, al menos en principio, una actitud menos claudicante que otras.
 
1. Los yihadistas salafistas en las prisiones marroquíes.
 
El 9 de marzo las fuerzas de seguridad marroquíes conseguían abortar el intento de fuga de la Prisión Central de Kenitra, situado a 40 kilómetros al norte de Rabat, de una decena de presos yihadistas.[i] De esta prisión de máxima seguridad lograban huir el 7 de abril de 2008 nueve presos y antes que ellos, en diciembre de 2007, se fugaba también de ella Mohamed Usani, alias “El Nene”, un conocido narcotraficante nacido en Ceuta. Los huídos en abril de 2008 estaban vinculados a los atentados suicidas que el 16 de mayo de 2003 habían provocado 45 muertos en varios ataques sincronizados.[ii] Para contextualizar aún mejor el más reciente intento de fuga de presos yihadistas salafistas de Kenitra destacaremos que el pasado 2 de marzo las fuerzas de seguridad marroquíes desmantelaban una red terrorista de al menos 6 miembros detenidos en varias ciudades y acusados de preparar atentados dispersos por el país: en la presentación de la operación a los medios las autoridades calificaban a los detenidos de seguidores de la muy radicalizada corriente Takfir wal Hijra (Excomunión y Exilio).[iii]
 
Primero fue la revisión realizada en julio de 2009 por un número importante de presos del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL) la que abrió el debate sobre la renuncia - ¿completa? ¿y con arrepentimiento incluido? – de parte de los yihadistas salafistas encarcelados.[iv] Aunque en algunos medios se ha querido destacar el paso dado por miembros del GICL como memorable al hablar no sólo de renuncia a sus lazos con Al Qaida sino también de “revisión” de doctrina lo cierto es que la liberación masiva que se acaba de producir el 23 de abril en Trípoli es inquietante no sólo por la envergadura – 214 liberados, incluyendo el emir, su número dos y el responsable ideológico – sino porque se produce en un contexto en el que otros países han hecho lo mismo (Argelia) o están en vías de hacerlo (Malí o Mauritania).[v] Así pues, a este fenómeno continuado por liberaciones que se van a seguir produciendo en Libia le ha seguido también otro debate producido dentro de la cárcel de Nuakchott y propiciado por las autoridades mauritanas con el complejo telón de fondo de la presión sobre estas y sobre otras autoridades de los terroristas de AQMI fortalecidos con los secuestros que realizan. Como marco aún más amplio tenemos la Carta Nacional para la Reconciliación en Argelia, tercera gran amnistía aplicada en el país en los últimos quince años, que permitió la salida de las cárceles de más de 2.600 yihadistas presos en ellas en el primer semestre de 2006; los esfuerzos apaciguadores realizados en escenarios más lejanos pero próximos en términos afectivos, como son los procesos de rehabilitación de presos en Arabia Saudí y en Afganistán, o la liberación progresiva de presos del centro de detención estadounidense de Guantánamo.
 
En los debates producidos en el interior del GICL y entre presos de esta franquicia de Al Qaida y las autoridades de Trípoli, que hasta ahora son las más avanzadas y también las mejor conocidas, parece ser que lo que habría llevado a este cambio de actitud entre terroristas que por su motivación ideológica son especialmente recalcitrantes habría sido el supuesto hartazgo de algunos círculos terroristas ante la excesiva muerte de civiles, y sobre todo de civiles musulmanes, en ataques producidos en diversos escenarios.[vi] Lo chocante aquí es que estos supuestos escrúpulos no surgieran años antes, cuando por ejemplo en escenarios como Argelia se mataba a mansalva entre la aprobación o el silencio cómplice de círculos islamistas, radicales y “moderados”, de todo el mundo.
 
Las otras experiencias dialoguistas podemos encontrarlas en países como Mauritania y Malí y en buena medida se han visto impulsadas por la obligada gestión de los cada vez más frecuentes secuestros de occidentales en la zona del Sahel, ‘in crescendo’ desde hace dos años. En enero de 2010 la Prisión Central de Nuakchott era escenario de un diálogo de una misión dirigida por el prestigioso ulema Mohamed El Hassen Ould Dudu y conformada por 8 imames con los presos yihadistas en el que la mayoría de estos – 65 de de un total de 68 – se mostraron partidarios del diálogo y muchos medios se regocijaron por ello.[vii] El diálogo se había iniciado el 18 de enero e iba dirigido a la totalidad de la población yihadista salafista encarcelada, incluyéndose pues entre sus componentes a los presuntos asesinos de una familia de turistas franceses de cuatro miembros, muertos en Aleg en diciembre de 2007, o de un ciudadano estadounidense muerto en Nuakchott en junio de 2009.[viii] Aunque las autoridades insistían en que este ejercicio no era una negociación el tiempo nos dirá si los que al final del proceso firmaron sus declaraciones de arrepentimiento verán reducidas sus penas o si son simplemente excarcelados.[ix] En Malí, el país de la zona que más tarde empezó a encarcelar a yihadistas, en 2008, el Consejo Islámico del país ha hecho saber al Gobierno de Bamako que está dispuesto a iniciar un diálogo con los presos por terrorismo yihadista con vistas también a desmontar sus argumentos extraídos de su interpretación de la religión musulmana.[x] El problema con respecto a este último es que los esbozos de experiencias dialoguistas se producen en unos momentos en los que más evidente es la debilidad del Estado de Malí.[xi]
 
Como vemos, es tal la aceleración de acontecimientos y, sobre todo, el ensimismamiento de autoridades y también de analistas ante lo que se empeñan en considerar como una magnífica noticia – la desactivación progresiva del yihadismo salafista - que es bueno mantenerse fríos y, más aún, dedicarle atención a un país, Marruecos, que aparentemente ha permanecido ajeno a estas corrientes pero donde un muy bien organizado mundo islamista radical quiere aprovecharse, dentro y fuera de las prisiones, de la nueva moda. Es curioso que de entre los líderes del terrorismo yihadista salafista marroquí encarcelados quien destaca ahora haciendo declaraciones componedoras es nada menos que Mohamed Abdelouahab Rafiki (alias Abu Hafs), uno de los inspiradores de los susodichos atentados suicidas de 2003 en Casablanca y quien ahora, concretamente el pasado 29 de septiembre, escribía desde su celda en la que cumple 20 años de condena por incitación a la violencia, a favor de los sectores críticos del GICL. Se permitía incluso pedir copias del texto de los críticos libios para ser distribuidos entre los presos marroquíes de la Yihadiya Salafiya para que cundiera el ejemplo.
 
2. ¿Cómo evaluar estos movimientos?
 
Aunque aún es pronto para hacer una evaluación sí es posible hacer un balance de estos movimientos que en lo que a Marruecos respecta son como vemos muy recientes. La reacción de Abu Hafs provocaba al poco tiempo la publicación de un comunicado titulado “Prisioneros del Tawhid y del Yihad en las Prisiones Marroquíes” en el que otros presos de la nebulosa Yihadiya Salafiya y del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICM) se desmarcaban de las posturas acomodaticias y dialoguistas y predicaban el mantenimiento de la unión en el combate contra apóstatas y contra infieles. A partir de ahí la guerra de comunicados ha seguido adelante siendo los partidarios de Abu Hafs los agrupados bajo el título de “Prisioneros de opinión y de doctrina en las cárceles marroquíes”. El problema, obviamente, es que no es posible poner una cifra o hablar de porcentajes al referirse a unos y a otros. Es evidente que el discurso componedor y conciliador es bueno porque surge desde el interior del Islam pero también es cierto que ha llevado, por su contenido provocador, a manifestarse a los más radicales blandiendo para ello sus mejores argumentos. Si el planteamiento de los dialoguistas fuera sincero y sostenido en el tiempo y si evitara la lógica tentación de los islamistas de imponer su modelo sagrado – algo que dudamos sinceramente – se trataría de un avance estructural, pero si lo que vamos es a ser testigos del imparable avance islamista la situación creada merecería otros calificativos. Desde luego es difícil de digerir que quienes coadyuvaran a la realización de los atentados suicidas de mayo de 2003 hagan ahora referencia en sus comunicados a la vía política y al respeto de los derechos humanos, algo de lo que por principio han abominado hasta hoy. Más bien parece un movimiento táctico para desmarcarse de la “siniestra sombra de AQMI” que una verdadera conversión democrática. Además si por “siniestra sombra de AQMI” – que nosotros entrecomillamos – entendemos la impronta argelina, es decir, ante todo y sobre todo el antiguo Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) argelino que a día de hoy y más de tres años después de haber surgido oficialmente AQMI sigue constituyendo su columna vertebral, se trataría de mantener impoluta la imagen de marca marroquí del grupo frente a un AQMI argelino y enfangado en sus secuestros sahelianos.
 
Tampoco es fácil creerse que de la noche a la mañana Abu Hafs y sus seguidores puedan aceptar como ahora aseguran la figura del Monarca marroquí como “Comendador de los Creyentes”, la fórmula por antonomasia de legitimación religiosa de los sultanes marroquíes durante muchas generaciones. Es bien sabido que para poder hacer política en Marruecos hay varias líneas rojas que no hay que atravesar y las dos más sagradas son la aceptación del carácter sagrado de la Monarquía y la marroquinidad del territorio del Sáhara Occidental. Si la primera viene siendo cuestionada desde hace casi cuatro décadas y hasta hoy por el fundador y carismático líder de Justicia y Caridad, el jeque Abdesalam Yasin, un movimiento considerado por muchos sectores como islamista moderado, no vemos porqué habríamos de creer que corrientes más radicalizadas como la que desde hace años dirigen individuos como Abu Hafs, Omar Hadduchi, Hassan Kettani o Mohamed Fizazi iban a cambiar de parecer sobre cuestión tan fundamental. El caso es que estos cuatro pilares ideológico-religiosos se suben ahora al carro de los moderados y hay quien rápidamente se lo cree poniendo así el aval del experto a tan sorprendente, y rápida, transformación. Si además los presos yihadistas con estos cuatro magníficos a la cabeza siguen el juego que los moderadores profesionales de islamistas proponen, y este es el caso en cuanto a nuestro objeto de estudio, entonces todo son esperanzas que se abren ante la “clara” división dentro del yihadismo salafista entre los moderados, los más, y los radicales, los cada vez menos. Así, el que parte de estos presos utilicen la Jornada Internacional de los Derechos Humanos para pedir (exigir) mejoras en sus condiciones de vida o que una asociación de familiares de dichos presos aproveche el día de la Fiesta del Trono para pedir (exigir) la liberación de los cuatro jeques citados les parece a unos el mejor ejemplo de la aceptación del sistema mientras que a otros nos sirve más bien de ejemplo de la siempre sabia utilización de los radicales de los resquicios del sistema, de cualquier sistema, para beneficiarse de ellos. Por de pronto ya han conseguido que el Foro para la Dignidad y los Derechos Humanos dirigido por el parlamentario Mustafa Ramid, del islamista Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD), se haya convertido en la correa de transmisión o en el mensajero para trasladar a la sociedad, para hacer públicas las propuestas moderadoras y dialoguistas de dicho sector.
 
La gran operación en marcha pretendería ni más ni menos que aprovecharse de la demonización que los supuestos “moderados” van a alimentar de las minorías radicalizadas tipo Takfir wal Hijra aprovechándose del debate que han abierto los “hermanos libios”. Si de paso esto sirve para marcar distancias con respecto a AQMI – y de paso y como decíamos antes con respecto a los argelinos aprovechándose además de las rémoras político-diplomáticas del Magreb – mejor que mejor. Además las figuras visibles de entre los “takfires” siempre estarán ahí para ayudar aportando ejemplos de barbarie que hacen muy fácil el mostrarse como alejado de ellos: un ejemplo oportunamente utilizado ahora es el del líder de la corriente Takfir wal Hijra en Marruecos, Yussef Fekri, quien se habría felicitado recientemente por el asesinato de su propio tío como castigo por haber mantenido relaciones extraconyugales.[xii] Estos movimientos permiten al mismo tiempo dar visibilidad al GICM, cuyos líderes Nureddine Nafia y Saad Hussaini han declarado recientemente su incorporación a AQMI que supone de paso, y aunque sea tácita y no expresa, su fidelización a Al Qaida central como en su día hicieran los “hermanos” argelinos y libios, ambos en 2007.[xiii]
 
Todos estos desarrollos permiten efectivamente argumentar a quienes consideran que AQMI se va difuminando ante su incapacidad para dotarse de miembros y de tener tiempo para formarlos bien, o que la política preventiva de las autoridades marroquíes – reflejada en un seguimiento constante de los embriones yihadistas para evitar que germinen en células terroristas y que incluye muchas detenciones (más de un millar en el último lustro) – es eficaz, pero de ello a asumir que hay una verdadera revolución ideológico-religiosa dentro del mundo yihadista que va a hacer de buena parte de él un actor político más que se incorporará más pronto que tarde al sistema hay un abismo demasiado profundo como para no verlo.
 
3. La actitud de las autoridades marroquíes hoy.
 
Si nos atenemos a las declaraciones realizadas el 15 de marzo por el Ministro de Comunicación y Portavoz del Gobierno, Khalid Naciri, las autoridades marroquíes no tienen previsto dialogar con los presos yihadistas salafistas que han propuesto la susodicha fórmula de reconciliación en formatos similares o parecidos a los utilizados en Libia o en Mauritania, y menos explorar una vía más ambiciosa y legalmente más compleja como es la Carta argelina que fue sometida a aprobación por referéndum en el otoño de 2005, y citamos sólo estas dos experiencias nacionales para mantenernos dentro del ámbito magrebí.[xiv] Lo que no podemos asegurar es que esta firmeza vaya a ser la regla clara de funcionamiento en el futuro, máxime si atendemos a mensajes equívocos anteriores como el lanzado el 20 de mayo de 2009 por el Ministro del Interior, Chakib Benmoussa, cuando afirmó que los presos de la Yihadiya Salafiya podrían abandonar la cárcel bien por gracia real o bien si cambiaran su ideología y se mostraran arrepentidos. En lo que a la gracia real respecta es tradición que en fechas señaladas haya presos encarcelados por distintos motivos que se beneficien de ella, y en diversas ocasiones yihadistas salafistas han estado entre ellos. Aunque se trata de una prerrogativa del Monarca, y por ello tradicionalmente no sometida a discusión, lo cierto es que en tiempos recientes sí ha pasado a formar parte del debate público, en concreto cuando una pregunta parlamentaria dirigida al Ministro del Interior, la primera que se hacía en tal marco sobre dicho tema, provocaba la susodicha respuesta.[xv]
 
En Marruecos cabe destacarse que junto a la firmeza mostrada en detenciones y procesos judiciales existe una dimensión de trabajo, la de la gestión de la propia religión, que todo el mundo considera clave pero que pocos Estados hasta ahora han sido capaces de utilizar con la agilidad con la que en Marruecos se hace, incluso dándole publicidad. El Ministerio de Asuntos Religiosos y del Habous es el brazo del Gobierno para ello e interviene de forma activa en algo tan esencial como es el control de las mezquitas y de quienes las regentan, los imames. Así, este año se ha aprobado un nuevo código que regula las condiciones para la selección, contratación y expulsión de imames. En su esfuerzo por frenar la radicalización el nuevo código estipula que un comité encabezado por un cuadro del Ministerio y conformado por dos miembros del Consejo de los Ulemas y dos de direcciones específicas del propio Ministerio designarán a los nuevos imames siguiendo un procedimiento transparente.[xvi] Todo candidato deberá ser alguien recomendado por el Consejo de los Ulemas, deberá contar con un certificado de memorización del Corán, con un certificado de un imam y con una ficha policial limpia. Además no podrá tener más de 45 años de edad. Este código ahora aprobado es el colofón de toda una serie de medidas iniciadas en junio de 2009 con un programa modernizador de formación dirigido a 45.000 imames de todo el país.
 
Por de pronto los representantes del islamismo legalista ya han puesto el grito en el cielo y el diputado de la única formación islamista legal, el PJD, Lahcen Daoui, afirmaba que los imames van a ser burócratas, como un empleado del Ministerio más y además sometidos a presión.
 
La formación de los imames marroquíes y la proyección de los mismos al exterior es esta una cuestión también importante para el diseño de las propias estrategias nacionales del país magrebí que salen reforzadas en lo que Rabat presenta como esfuerzos dirigidos contra la radicalización islamista y que tienen un laboratorio exterior de experimentación inmediata en las Ciudades Autónomas españolas de Ceuta y Melilla. En la reciente disputa sobre la titularidad de la Mezquita ceutí de Sidi Embarek, la más importante de la Ciudad Autónoma,[xvii] los próximos al Consejo Superior de Ulemas del Reino de Marruecos consideran que la opción no puede ser más clara: frente al rigorismo del candidato perteneciente a la transfronteriza corriente Tabligh, la estabilidad del moderado candidato que dicho Consejo Superior avala. El problema es que para los intereses de España ambas opciones tienen sus pegas.

 


[i] “Abortado un intento de evasión de 10 presos islamistas de una cárcel rural” El Faro de Ceuta 10 marzo 2010, p. 35.
[ii] Sobre la fuga de abril de 2008 véase ECHEVERRÍA JESÚS, C:: “Claroscuros de la lucha contra el terrorismo yihadista salafista en el Gran Magreb” Análisis del GEES nº 277, 23 abril 2008, en www.gees.org/autor/251.
[iii] “Marruecos desarticula un grupo terrorista vinculado al 11-M” La Vanguardia 3 marzo 2010, p. 17.
[iv] Sobre tal revisión véase ECHEVERRÍA JESÚS, C: “Libia y el aparente declive del terrorismo yihadista salafista en el Magreb” Análisis del GEES nº 354, 21 octubre 2009, en www.gees.org/autor/251.
[v] “Libya frees more than 200 Islamist prisoners” BBC News 23 marzo 2010, en www.temoust.org/libya-frees-more-than-200-islamist.14033 y ROBERSTON, Nic y CRUICKSHANK, P.: “In bid to thwart al Qaeda, Libya frees three leaders of jihadist group” CNN 23 marzo 2010, en www.cnn.com/2010/WORLD/africa/03/23/libya.jihadist.group/.
[vi] A estas alturas algunos terroristas se dan cuenta, y son los atentados que citan – sólo los suicidas, por supuesto -, que en Casablanca en mayo de 2003, en Estambul en diciembre del mismo año, en instalaciones de Arabia Saudí entre 2004 y 2005, o en Argel en abril de 2007, murieron muchos musulmanes y ahora dicen creer que eso no puede permitirse. Véase “La tactique d’al-Qaida suscite un débat dans les prisons marocaines” Magharebia 29 enero 2010, en www.magharebia.com.
[vii] GARCÍA, Javier: “Al Qaida pide excarcelar a islamistas para liberar a los tres cooperantes” La Razón 6 marzo 2010, p. 14.
[viii] “La Mauritanie entre les griffes d’Al Qaïda” El Watan (Argelia) 26 julio 2010, pp. 1-2.
[ix] “’Repentir’ des salafistes” Tahalil (Mauritania) 4 febrero 2010, en www.journaltahalil.com.
[x] CALVO, Erena: “El Consejo Islámico de Mali estudia dialogar con los terroristas presos” El Mundo 17 febrero 2010, p. 14.
[xi] Véase al respecto el demoledor artículo de Salima TLEMÇANI: “L’Algérie inquiète du trafic de cocaïne et des activités terroristes. Le pouvoir malien transforme le nord de son pays en poudrière” El Watan (Argelia) 6 marzo 2010, p. 4.
[xii] “La tactique d’al-Qaida suscite op cit.
[xiii] Véase ECHEVERRÍA JESÚS, C.: “The Current State of the Moroccan Islamic Combatant Group” Combating Terrorism Center at West Point-CTC Sentinel Vol. 2, nº 3, marzo 2009, pp. 22-24, en www.usma.edu/sentinel/.
[xiv] CHERKAOUI, Naoufel: “Morocco rejects dialogue with jailed Islamists. Rabat has rebuffed call for dialogue by moroccans imprisoned under the Terrorism Act” Magharebia 18 marzo 2010.
[xv] El Ministro Benmoussa señalaba en su respuesta que algunos presos yihadistas salafistas habían solicitado tal posibilidad tanto a través del Consejo Consultivo de los derechos Humanos (CCDH) como de la Delegación General de la Administración Penitenciaria y la Reinserción. El CCDH ya había recomendado en junio de 2008 y a través de su Presidente que se debía animar a los presos yihadistas salafistas a reconocer sus errores y a renunciar expresamente a la utilización del terrorismo. Véase TOUAHRI, Sarah: “Polémique autour de l’octroi de la grâce royale aux détenus salafistes au Maroc” Magharebia 26 mayo 2009, en www.magharebia.com.
[xvi] CHERKAOUI, N.: “New Moroccan code changes imam hiring standards” Magharebia 18 febrero 2010.
[xvii] “La problemática por el imán de Sidi Embarek continúa hoy viernes” El Pueblo de Ceuta 12 marzo 2010, p. 7, y “El imam Liazid acude a Sidi Embarek para oficiar el rezo de hoy” El Faro de Ceuta 12 marzo 2010, p. 13.