El proceso virtual

por Florentino Portero, 28 de septiembre de 2010

 

(Publicado en ABC, 28 de septiembre de 2010)
 
El proceso de paz entre Israel y los palestinos no ha tenido ningún avance significativo desde el fracaso de las negociaciones en Camp David y Taba, al final de la presidencia de Clinton. Con Sharon asistimos a un proceso unilateral de «desenganche», por el que se levantaron los asentamientos en Gaza al tiempo que se levantaba un muro-valla-alambrada para garantizar la separación entre los que tenían dificultad para convivir. Hoy Gaza se ha trasformado en «Hamastán», un estado islamista estrechamente vinculado a Irán y que rechaza la sola existencia de Israel.
 
Las posibilidades de un avance negociador son mínimas, porque el campo palestino está roto y el Presidente de la Autoridad Palestina no representa a casi nadie. Los diplomáticos occidentales se aferran a la congelación de las obras en asentamientos situados en Cisjordania, pero para el gobierno israelí eso solo tendría sentido si la Autoridad Palestina tuviera algo que ofrecer a cambio y ese no parece ser el caso.
 
Para Estados Unidos y Europa la existencia de un proceso de paz es una necesidad en el marco de sus relaciones con el Mundo Árabe. Se sienten obligados a demostrar que están comprometidos con hallar una solución para el problema palestino. Pero esa solución está más lejos que nunca desde que dejó de ser un conflicto nacional entre dos comunidades para convertirse en un episodio más de la tensión entre islamistas y nacionalistas dentro del islam.
 
Cada día tiene su afán y cada época sus retos. Lo que está en nuestras manos es crear las condiciones para que el bienestar de la población en Cisjordania mejore. Concentrémonos pues en eso, al tiempo que contenemos la riada islamista que asola aquellas tierras. Cualquier otro objetivo entra en el terreno de lo ilusorio y de ilusiones no se vive.