El primer atisbo de justicia en el Petróleo por Alimentos

por Claudia Rosett, 31 de enero de 2007

(Publicado en National Review Online, 17 de enero de 2007)

En lo que ciertamente se califica como el esfuerzo de reforma de Naciones Unidas más prometedor con diferencia, la fiscalía federal de Nueva York, conjuntamente con el Fiscal del Distrito, acaban de anunciar el procesamiento del hombre que capitaneaba el antiguo programa de la ONU Petróleo por Alimentos: Benon Sevan. Acusado de conspiración para cometer un fraude y de aceptar 160.000 dólares en sobornos vinculados a contratos del Programa, Sevan, si es condenado, podría afrontar una pena de hasta 50 años de cárcel. El procesamiento es, a su manera, un golpe seco a las tentativas del antiguo jefe de Sevan, el exsecretario general Kofi Annan, de rebajar la categoría del fraude Petróleo por Alimentos en términos de 'si es que hubo escándalo alguna vez'.
 
Sevan, que niega cualquier práctica fraudulenta, no se encontraba por supuesto en las proximidades del tribunal federal cuando se dictaminaba el procesamiento. Han pasado casi dos años desde que se fugase discretamente de Nueva York y volviera a su Chipre natal, mientras el portavoz de Annán estaba ocupado diciendo la prensa que el principal sospechoso del Petróleo por Alimentos estaba 'bajo control'. En Chipre, Sevan encuentra protección de cualquier extradición norteamericana, y parece que allí es donde está ahora mismo. Tras anunciarse el procesamiento el martes, llamé a su teléfono móvil de Chipre. Sevan respondió diciendo que no podía hablar, porque 'Estoy entre el tráfico, conduciendo'. Cuando volví a llamar más tarde, dijo 'Hable con mi abogado por favor' -- y me colgó el teléfono.
 
Así comienza el siguiente capítulo de esta saga iniciada por la lucrativa y corrupta colaboración de la ONU con uno de los peores tiranos del mundo, el difunto Saddam Hussein. Anunciado como un programa humanitario controlado por la ONU de cara al Irak de Sadam sancionado por la ONU, el Programa Petróleo por Alimentos 1996-2003 evolucionó en una anomalía de talla mundial de contrabando, sobornos y contraprestaciones, granjeando a Sadam más de 17.000 millones de dólares en fondos ilegales, según investigaciones del Senado de los Estados Unidos.
 
La ironía de la mayor parte de las investigaciones del Programa hasta la fecha ha venido siendo que gran parte de los peores autores materiales nunca han encontrado castigo ninguno. Mientras que las autoridades de naciones democráticas tales como Estados Unidos, Australia, La India o incluso Francia han estado investigando presuntas violaciones ilegales por parte de sus propios ciudadanos, los gobiernos represivos de países como Rusia, China o Siria -- todos los cuales jugaron papeles cruciales en el quimérico negocio del Programa de Sadam -- simplemente ni se han molestado.
 
En la propia ONU, la institución que controló el Programa y donde la Secretaría de Annán percibió 1.400.000.000 dólares de Irak en concepto de cubrir los costes de administración del programa, ni un solo funcionario ha terminado despedido siquiera. Sevan se jubiló, y ha estado recibiendo toda su pensión de la ONU a pesar de las alegaciones de sobornos planteadas en su contra en el 2005 por la investigación del Petróleo por Alimentos de Paul Volcker - con mandato de la ONU. Cuando yo pregunté al portavoz de Annán el año pasado si la ONU estaba retribuyendo los gastos de transporte aéreo y mudanza de Sevan a Chipre, la respuesta fue 'no'. 'Normalmente no desvelamos al público ninguna información personal sobre las prestaciones individuales”. En realidad, la ONU sí lo hizo.
La condena de Sevan desafía 'la cultura de impunidad' de Turtle Bay, como algunos de los propios auditores de la ONU la llaman. A lo largo de los dos últimos años, las investigaciones federales han conducido a una declaración de culpabilidad y un buen número de procesamientos de funcionarios de la ONU relacionados con la procuraduría; así como a una redada antidroga en la oficina de correo de la ONU. Pero nada de esto ha involucrado a figuras tan cercanas a la cima como Sevan. El mensaje que subraya su procesamiento es que funcionarios de la ONU aún más elevados, seleccionados a dedo por el Secretario General para controlar programas de varios billones de dólares, podrían querer pensarse dos veces antes de juzgarse por encima de la ley.
 
En caso de que Sevan alcance un acuerdo con la fiscalía, podría arrojar más luz sobre las prácticas del Programa en el despacho ejecutivo de la ONU -- donde Annán y sus principales ayudantes dejaron mucho que desear y un montón que explicar. Entre los misterios se encuentra cómo es que Annán, qué pasó gran parte de su larga carrera en la ONU manipulando la gestión financiera y el personal hasta sus últimas consecuencias, logró a iniciativa propia interrumpir la cadena de mando y pasar por alto el monumental fraude del Programa que él estaba encargado de administrar.
 
El puesto de Sevan como director del Programa Petróleo por Alimentos de 1997 al 2003, al que sólo le faltó cubrir los primeros diez meses del programa, le coloca en buena posición para cantar información que quizá de alguna manera nunca llegó a la investigación encabezada por Paul Volcker. Sevan dejó de cooperar con el equipo de Volcker antes de que terminase su trabajo. Y Volcker, por su parte, dejó un montón de cabos sueltos, así como una prohibición de hablar durante 7 años a uno de sus principales investigadores, Robert Parton — que desertó durante la investigación alegando antes de ser silenciado legalmente que el comité Volcker no iba a decir todo sobre Annán.
 
Sevan también podría proporcionar más imágenes de las actividades de un hombre procesado junto a él, Ephraim “Fred” Nadler. Empresario egipcio con apartamento en la zona más cara de Manhattan, Nadler es el cuñado del exsecretario general de la ONU Boutros Boutros-Ghali. La orden de búsqueda afirma que Nadler formaba parte de una conspiración para exprimir dinero de un buen número de contratos del Petróleo por Alimentos, utilizando parte de los fondos para pagar sobornos al Bagdad sancionado por la ONU, y después transferir 160.000 dólares a Sevan de parte del régimen de Sadam. El paradero de Nadler se desconoce; según algunas declaraciones, se encuentra en Suiza; o tal vez en Egipto.
 
Nadie ha acusado a Boutros-Ghali de ninguna práctica fraudulenta, pero el cerco en torno suyo se extiende más allá de Nadler. El nombre de Boutros-Ghali también afloró en el testimonio el pasado verano del empresario surcoreano Tongsun Park. Encontrado culpable de conspiración para intentar sobornar a funcionarios de la ONU durante la era Boutros-Ghali con el fin de decantar el Petróleo por Alimentos en favor de Sadam desde el principio, Park era visitante asiduo de la residencia oficial de Boutros-Ghali. Según una información de la investigación Volcker, Park 'enviaba flores con frecuencia a la señora Boutros-Ghali” — hermana de Fred Nadler. Tongsun Park, actualmente entre rejas, está visto para sentencia del tribunal federal de Nueva York a finales de febrero.
 
Lo que suceda a continuación en este drama probablemente dependa de cómo le vaya al problemático Sevan por Chipre. Cuando le visité por sorpresa el año pasado en Nicosia, la capital de Chipre, parecía estar principalmente dando largas. Se había mudado al apartamento obrero de su difunta tía, una jubilada que murió como resultado de caer misteriosamente por el hueco del ascensor, casualmente cuando la investigación del Petróleo por Alimentos cobraba forma (Sevan la acusaba de ser la fuente principal de los fondos que presuntamente, según la investigación, había recibido él como sobornos de Bagdad).
 
El apartamento era confortable, pero los arreglos parecían provisionales de alguna manera. Cuando llamé a la puerta una lluviosa tarde del domingo, él estaba secando la colada en una secadora colocada en la sala de estar. Tenía con él un amplio abanico de documentos y souveires acumulados durante su larga carrera en la ONU por todo el mundo. Hablaba de sus planes de mudarse a otro apartamento de Chipre que dijo estar restaurando, 'con un balcón alrededor del edificio'.
 
Más tarde descubrí, por varias fuentes independientes entre sí, que la ONU había seguido en contacto con el autoexiliado Sevan. En algunos documentos de la ONU que he visto, su correo electrónico aparece en una lista masiva del año pasado que también incluye los correos de funcionarios de rango tan alto como el director del Departamento de Información Pública de Annán, el subsecretario general Shashi Tharoor. Y algunos meses después de que Sevan huyera de Nueva York, Annán ascendía de pronto a un amigo común y funcionario mediocre desde hace mucho, Michael Moller, a Representante Especial de la ONU en Chipre. Sevan y Moller han sido vistos cenando en Nicosia durante el último año. Hasta este pasado martes, parecía que todo lo que Sevan tenía que hacer para dejar atrás el Petróleo por Alimentos era perderse por Nicosia durante un año o dos más, y esperar a que las órdenes de búsqueda norteamericanas expirasen.
 
El procesamiento de Sevan no solamente altera esa ecuación. Con los cargos ahora planteados en su contra, las órdenes de búsqueda ya no expiran. Estados Unidos ha colocado un precinto en su casa de los Hamptons y presentado una orden de búsqueda y captura con Interpol para su detención -- lo que significa que será detenido si intenta atravesar fronteras nacionales. A menos que quiera arriesgarse a un juicio en Nueva York, Sevan, de 69 años, afronta una elección entre pasar probablemente el resto de su vida encerrado en Chipre, bajo la amenaza de su procesamiento, o intentar llegar a un acuerdo con la fiscalía. Para Sevan, que pasó su carrera como funcionario de la ONU viajando por todo el mundo y cuya esposa e hija llevan años residiendo en Estados Unidos, y que una vez encabezó el mayor programa humanitario lanzado nunca por la ONU, esto puede ser un giro de los acontecimientos que da que pensar.
 
El abogado de Sevan en Washington, Eric Lewis, respondía el martes a las noticias del procesamiento con una declaración pública en representación de Benon Sevan, llamando 'infundadas' a las alegaciones y diciendo que la Oficina del Fiscal utilizaba a Sevan como 'chivo expiatorio' y 'distracción' para desviar la atención de Estados Unidos en Irak frente a la ONU.
 
Pero el tema aquí no son los altibajos de Estados Unidos en Irak, que reciben suficiente cobertura en cualquier día como para eclipsar las noticias más alucinantes del Petróleo por Alimentos de todo el año. El tema aquí es la ONU, y la pregunta ahora es qué sucede cuando de un alto funcionario de la ONU se alega, tanto por parte de la investigación de la ONU como de la fiscalía federal de Estados Unidos, que ha recibido sobornos de un tirano sancionado por la ONU. La respuesta de Annán cuando Sevan era encerrado en Chipre fue seguir en silencio y no hacer nada. Pero ahora la ONU tiene un secretario general nuevo, Ban Ki-moon, de Corea del Sur, que ha hecho suya la misión de 'restaurar la confianza en la ONU'. Si Ban es serio, el modo de empezar sería pedir públicamente y con frecuencia que Sevan vuelva a Nueva York y dé la cara ante la justicia.


 

 
Claudia Rosett es periodista residente de la Fundación para la Defensa de las Democracias y colaboradora del Instituto Hudson en el grupo de Anne Bayefsky.