El Nuevo Tablero de Oriente Medio

por Manuel Coma, 25 de noviembre de 2012

 Después de la actual ronda de Gaza, más de lo mismo. Sólo se habla del “acuerdo”, ni siquiera tregua, no digamos paz. Un mero alto el fuego, si las cosas se desarrollan como la vez anterior (XII.08-I.09). Depende del deterioro infligido a las capacidades militares de Hamas, pero nadie duda de que dentro de cuatro años volverá a tener otros diez mil misiles, algunos con más alcance, precisión y potencia. Sin embargo no todo siempre es igual y no ya en los próximos cuatro sino en el 13 y el 14 van a ocurrir cosas de gran trascendencia en el Oriente Medio que cambiarán el contexto del conflicto israelo-palestino. El episodio actual no deja de presentar sus novedades.

 

Frente a su imagen de super-halcón, Netanyahu ha sabido contenerse, incluso a costa de pagar un precio en la próxima cita electoral israelí de enero. El país, plural en todo menos en su derecho a sobrevivir, se ha dividido por la mitad en cuanto a la conveniencia de una fase terrestre.
 
Probablemente la erosión adicional del poder militar de Hamas no hubiera valido la pena frente al plus de sangre y a las protestas internacionales contra Israel que hubiera supuesto. El jefe del ejército, el mejor calificado por sus conciudadanos de todos los protagonistas del conflicto, se ha mostrado altamente satisfecho de lo conseguido. Cree que Hamas aún no se ha dado cuenta. Mientras tanto el estribillo de la proporcionalidad, o falta de la misma, casi no ha tenido tiempo de entonarse en esta ocasión. Israel ha usado a fondo las redes sociales para trasmitir en tiempo real el inicio de su campaña. El que primero avisa a la policía disfruta de la presunción de víctima. El gobierno israelí ha demostrado una vez más que no se le ataca impunemente, pero no se ha dejado arrastrar por la fantasía de una solución definitiva. El éxito de su sistema antimisiles ha sido una sorpresa a tener en cuanta e inmediatamente le ha proporcionado toda una cola de clientes.
 
Una nueva alineación política islamista ha avanzado su perfil y ha mostrado sus limitaciones de momento. Hamás no ha sabido medir el grado de dependencia que Egipto padece respecto a la ayuda occidental para dar de comer a 85 millones y se ha encontrado con que su hermano mayor la apoyaba con el corazón pero tirando del freno. El colapso de la economía egipcia puede estar a la vuelta de la esquina, como la nuclearización de Irán o su destrucción por las bravas.