El JEMAD sacrifica a las Fuerzas Armadas

por Hernando Cortés Monroy, 24 de noviembre de 2009

 

El operativo español en Somalia, a propósito del ataque al Alakrana, ha sido un fracaso. Es verdad que se trata de lo de siempre en nuestras misiones: precipitación, pocos efectivos, pocos recursos, y las rígidas reglas de siempre, han hecho que de nuevo las capacidades militares hayan sido frenadas por un Gobierno. Por todo ello, las Fuerzas Armadas no han sabido transmitir a los ciudadanos la seguridad necesaria, y su prestigio ha sufrido un duro golpe, especialmente en lo ocurrido el martes por la mañana, con los secuestradores escapando en lancha, ante la impotencia de nuestras fuerzas desplegadas para detenerles.
 
En cualquier caso el mal esta hecho, pero las responsabilidades no se deben distribuir por igual. Los militares siguieron órdenes, y el fracaso tiene que ver con ellas y con la rigidez del mecanismo de toma de decisiones. Hay que dejar claro que con otras circunstancias políticas, los piratas hubiesen sido detenidos o eliminados por nuestras fuerzas. Otros países no hubiesen fracasado. La responsable es la ministro Chacón, y eso debiera haber quedado claro desde el principio; a ella le corresponde afrontar ante la sociedad su responsabilidad en el fracaso militar contra los piratas.
 
De la tormenta desatada desde hace días no se escapa nadie. La opinión pública y los medios buscan culpables. En nuestra opinión, del fracaso en Somalia sólo hay dos alternativas: la culpabilidad del Gobierno descarga de responsabilidad a las Fuerzas Armadas, y la culpabilidad de las Fuerzas Armadas descarga de responsabilidad al Gobierno. En este caso, si hemos sufrido la hiel de obedecer las directrices políticas, esperábamos al menos que los políticos acarrearan con las consecuencias.
 
Desde luego, para los que la conocemos, era previsible que Chacón tratase de quitarse de encima la responsabilidad pasándosela a los demás. Su versión, tras las críticas, es que efectivamente sí autorizó el uso de la fuerza. Se empeña en convencer a los españoles que no es verdad que sea un gobierno cobarde que impide a los militares hacer su trabajo. Para cubrirse las vergüenzas, Chacón se llevó a la comparecencia del miércoles al JEMAD, para que reconociera que el Gobierno sí había autorizado el uso de la fuerza, y lanzase a la opinión pública en busca de otros culpables.
 
Sumisión no le faltó, y respondió a la perfección a los objetivos de la ministro, inmolando a las Fuerzas Armadas para defenderla. Narró como el dispositivo se situó demasiado lejos, se reaccionó tarde, sin información fiable, se atacó a los piratas, se fracasó contra ellos, que eludieron la persecución y escaparon con el dinero. El JEMAD, para cubrir a su ministra, reconoció graves y profundos fallos, que dejan en un pésimo lugar a las Fuerzas Armadas. ¿Era necesario que el JEMAD relatara el cúmulo de errores, fallos y equivocaciones ante los españoles? Esperábamos que Chacón las sacrificase para salvar su prestigio, pero ¡un militar desairando a sus propios hombres! Por si su nombramiento no fuese lo suficientemente polémico, y el tiempo que lleva en el puesto no hubiese dado que hablar lo suficiente, ahora el JEMAD autoinculpa a las Fuerzas Armadas  en el Alakranagate para salvar a Chacón. ¿Qué será lo siguiente?