El islam en la penitenciaría: cómo tomaron los musulmanes el sistema de prisiones

por Stephen Schwartz, 26 de mayo de 2006

El clero musulmán fundamentalista, formado en una ideología extranjera, licenciado en escuelas de financiación extranjera, y actuando en coordinación con el fin de imponer una agenda fundamentalista, ha logrado el monopolio sobre las actividades religiosas islámicas en las prisiones estatales, federales y locales americanas y en las cárceles.
 
Poco después del 11 de septiembre del 2001, un grupo de particulares con los que había trabajado y yo abrimos consultas sobre un problema de islam radical en la cárcel. Identificamos el cambio en las prisiones como un punto relevante en la agenda de nuestra nación a la hora de derrotar al enemigo terrorista. Algunos de nosotros hemos recibido cartas de reclusos musulmanes de las prisiones americanas denunciando que miembros radicales del clero han acosado y sometido de otras maneras a musulmanes moderados en la cárcel a humillaciones, discriminación, confiscación de literatura islámica moderada, y hasta amenazas físicas.
 
Los miembros radicales del clero musulmán han establecido un régimen islámico fundamentalista sobre los convictos musulmanes en las prisiones americanas; imagine cada comunidad carcelaria islámica como un pequeño reino saudí tras los muros de la cárcel, sin los accesorios. En la práctica han inducido a las autoridades americanas a establecer una forma de 'islam estatal' o 'islam certificado por el gobierno' en el sistema correccional.
 
Las prisiones federales, estatales y locales de América han permitido la adopción de una posición privilegiada para los misioneros del wahabismo, la secta religiosa estatal de Arabia Saudí. El wahabismo enseña el odio a todos los musulmanes no wahabíes, especialmente a los musulmanes chi'íes y a los musulmanes espiritualistas, conocidos como sufíes.
 
Los wahabíes sirven como religiosos a todos los niveles del sistema penitenciario de América. Principalmente son licenciados y entrenados como funcionarios religiosos por dos grupos: la Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA) y la Escuela de Graduados de Ciencias Islámicas y Sociales (GSISS), que se mudó a Ashburn, Virginia, tras rebautizarse Universidad de Córdoba en el 2005.
 
Tanto la ISNA como la GSISS representan formas de islam radical alineadas con el wahabismo, y ambas son objeto de investigación federal por vínculos con el terrorismo.
 
Warith Din Umar es el ex religioso musulmán jefe del Departamento de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York (DOCS). Nacido Wallace Gene Marks, Umar -- de 61 años de edad hoy -- fue una vez fiel de Nation of islam, con el alias de Wallace 10X. (La Nation of islam no es considerada una expresión auténtica de la fe islámica por los musulmanes normales).
 
Umar comenzó sus actividades como religioso de prisiones en 1975. El Gobernador de Nueva York George Pataki prohibió a Umar el acceso a las prisiones en el 2003 después de que el Wall Street Journal informase de que Umar había expresado su apoyo a los terroristas del 11 de Septiembre -- afirmando incluso que los musulmanes 'afirman estar contra el terrorismo y admiran y aplauden en secreto' a los asesinos de masas de bin Laden. (Según Umar, el Corán no prohíbe el terrorismo ni siquiera contra el inocente. 'Este es el tipo de enseñanza que no quieren en las prisiones', dijo. 'Pero es lo que hago').
 
Pero tras despedir a Umar, el estado de Nueva York no tomó medidas adicionales contra un surtido de clérigos fundamentalistas a los que él había instalado durante los más de veinticinco años que había trabajado en el sistema de prisiones. El imán Salahuddin Mohammed, el religioso del Correccional de Fishkill, en Beacon, Nueva York, fue uno de los hombres contratados por Umar.
 
En denuncias planteadas por convictos chi'íes, Salahuddin Mohammed se habría referido presuntamente a los presos chi'íes como 'intrusos y ladrones' durante sus sermones de viernes. También es uno de los muchos religiosos de prisiones que han difundido un panfleto anti-chi'í producido por los wahabíes, titulado 'La diferencia entre los chi'íes y la mayoría de los académicos musulmanes'. (Este documento fue publicado por la Asamblea Mundial de Juventudes Musulmanas, una agencia oficial saudí).
 
Existen otros personajes problemáticos que trabajan en el sistema penitenciario. En marzo del 2006, Umar Abdul-Jalil, director ejecutivo de servicios ministeriales y religioso islámico jefe del Departamento de Correccionales de la Ciudad de Nueva York, dijo presuntamente en un discurso que 'los mayores terroristas del mundo ocupan la Casa Blanca', que los judíos controlan los medios, y que los musulmanes son torturados en las prisiones de Manhattan. Abdul-Jalil arenga a los presos musulmanes en una de las prisiones más peligrosas de Nueva York, Rikers Island. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, con motivo de la libertad de expresión, rehusó despedirle.
 
Un mes antes del incidente de Abdul-Jalil, Marwán Othman el-Hindi, un ciudadano americano jordano de nacimiento fue uno de los tres particulares procesados en Ohio. En ese caso, Mohammed Zaki Amawi, un ciudadano con doble ciudadanía jordano-americana, y El-Hindi (junto con un emigrante libanés) fueron acusados de reclutar terroristas para luchar en Irak. El-Hindi había servido previamente como imán del Correccional de Toledo.
 
Las organizaciones wahabíes saudíes reconocieron que el crecimiento del islam normativo (en contraposición con grupos como Nation of islam) ofrecía una oportunidad extraordinaria para la infiltración de la ideología radical. En Estados Unidos, esta base normativa carece de una estructura institucional o comunitaria. De modo que se importaron imanes a América, y muchos procedentes de, o tras formarse en, Arabia Saudí.
 
Los radicales wahabíes y sus apologistas afirman que sólo existe una forma de islam, y está representada por el wahabismo; que el wahabismo es un movimiento reformista comparable al Unitarismo en el cristianismo; y que, por supuesto, Arabia Saudí es un aliado de Estados Unidos y objetivo de al Qaeda. Al tratar este fenómeno, las autoridades judiciales y penitenciarias norteamericanas carecieron de la experiencia legal y educativa para distinguir entre las formas de islam radical y moderada.
 
La solución es más simple de lo que parecería: identificar a aquellos religiosos que siguen y predican el wahabismo y despedirlos. Los académicos musulmanes moderados pueden proporcionar fácilmente un nuevo grupo de religiosos para cubrir el vacío hasta que entre en vigor un programa apropiado de formación y licenciatura, incluyendo un plan de estudios para religiosos que destaque las buenas prácticas cívicas y la rehabilitación penitenciaria.

 
Stephen Schwartz (Suleiman Ahmed Schwartz) es musulmán sufí y director y fundador del Centro para el Pluralismo Islámico de Washington, la principal institución islámica moderada del mundo. Formado como periodista y escritor, es autor de “Las dos caras del islam“ y columnista regular de la revista The Weekly Standard, el Globe & Mail canadiense y el diario mexicano La Reforma.