¿El derrotismo derrotado?

por Thomas Sowell, 14 de agosto de 2007

Si la victoria en Irak se exageró al principio, en estos momentos hay muestras de que la derrota se está exagerando de igual forma ahora.
 
Una de las primeras muestras de esto fue que Harry Reid, líder de la mayoría demócrata del Senado, dijo que él no podía ponerse a esperar por el informe en septiembre del general David Petraeus sobre las condiciones en Irak sino que intentó conseguir un mandato congresional inmediato para retirar a las tropas. 
 
Habiendo esperado durante años, ¿por qué no podía esperar hasta septiembre por el informe del general que es quien realmente está en el terreno en Irak cada día? ¿Por qué era necesario que desde una distancia de 13.000 kilómetros los políticos en Washington declarasen que el aumento de tropas era un fracaso? 
 
La respuesta más obvia es que el senador Reid temió que el aumento de tropas no resultara en fracaso; los demócratas han apostado todo, incluyendo sus probabilidades de éxito en las elecciones presidenciales de 2008, en una derrota americana en Irak.
 
El senador Reid tenía que adelantar la derrota antes de que el general Petraeus pudiera informar de progresos. El fracaso del líder de la mayoría para lograr que el Senado lo hiciera sugiere que hubo bastantes más a los que no les convenció que declarar un fracaso ahora fuera la estrategia política correcta.
 
Un optimista incluso podría soñar con que algunos de los senadores pensaran que eso era malo para el país.
 
Otra señal reveladora es que el sólido frente de los medios de comunicación filtrando fuera cualquier noticia positiva de Irak y centrándose solamente en las bajas norteamericanas - en nombre de “honrar a las tropas” - ahora está comenzando a mostrar grietas.
 
Una de las más reveladoras grietas ha aparecido, increíblemente, en el New York Times, que durante toda la guerra ha usado sus columnas de noticias así como sus páginas editoriales para socavar la guerra en Irak y pintar la situación como desesperada.
 
Pero en un editorial del 30 de julio, dos expertos de la progresista Brookings Institution - Michael E. O’Hanlon y Kenneth M. Pollack - ahora pintan una situación muy distinta basándose en sus investigaciones reales sobre el terreno en Irak después del aumento de tropas bajo el mando del general Petraeus.
 
De ningún modo es un panorama prometedor. Hay pocos panoramas prometedores en cualquier guerra. Pero O'Hanlon y Pollack hablan de progresos importantes.
 
Ellos cuentan que “hoy, las tropas norteamericanas tienen la moral alta y las víctimas mortales entre la población civil ha bajado casi un tercio desde que el aumento de tropas empezó”.
 
En las dos ciudades que visitaron al norte de Irak “los niveles de tropas norteamericanas en ambas ciudades ahora se suman solamente en centenares porque los iraquíes han tomado el control” viendo por su propia seguridad.
 
También dicen que “solamente en unos cuantos lugares encontraron a comandantes americanos que se quejaron de que sus formaciones iraquíes fuesen inefectivas - algo que era la regla y no la excepción, en un viaje anterior a Irak a finales de 2005”.
 
En los últimos 6 meses, informan O'Hanlon y Pollack, “los iraquíes han comenzado a darle la espalda a los extremistas”.
 
En Ramadi, donde los marines norteamericanos “estaban luchando por cada metro” del territorio hace apenas algunos meses, “la semana pasada dimos un paseo por las calles sin protecciones corporales”.
 
La victoria no es inevitable, no más que cuando las tropas norteamericanas y británicas desembarcaron en Normandía en 1945. El general Eisenhower incluso mantenía en su bolsillo una declaración escrita en la que se responsabilizaba por completo en caso de un fracaso.
 
Pero la victoria ni siquiera se define de la misma manera en Irak como se hacía en la Segunda Guerra Mundial. Las tropas americanas no necesitan permanecer en Irak hasta que el último vestigio de terrorismo haya sido eliminado.
 
El momento en el que sea seguro comenzar a retirar las tropas será cuando las fuerzas militares y policiales de los iraquíes estén lo bastante fuertes como para continuar la lucha contra los terroristas por sí mismos.
 
Ese punto depende de cuánto progreso y de durante cuánto tiempo ese progreso actual continúe, no cuánto necesitan una derrota norteamericana los demócratas o sus aliados en los medios de comunicación antes de las elecciones de 2008.
 
O'Hanlon y Pollack advierten que “la situación en Irak sigue siendo grave” pero concluyen que “hay tantas cosas buenas sucediendo en Irak que el Congreso debería planificar el mantenimiento de la iniciativa hasta por lo menos el año 2008”.
 
Sin embargo el año 2008 podría tener un significado enteramente distinto para los políticos que para estos expertos de Brookings.

 
 
Thomas Sowell  es un prolífico escritor de gran variedad de temas desde economía clásica a derechos civiles, autor de una docena de libros y cientos de artículos, la mayor parte de sus escritos son considerados pioneros entre los académicos.  Ganador del prestigioso premio Francis Boyer presentado por el American Enterprise Institute, actualmente es especialista decano del Instituto Hoover y de la Fundación Rose and Milton Friedman
 
 
©2007 Creators Syndicate, Inc.
©2007 Traducido por Miryam Lindberg