El caos en el Parlamento ucraniano

por María Ángeles Muñoz, 28 de abril de 2010

El caos ha vuelto a asomar al Parlamento de Ucrania en el transcurso de un debate parlamentario. Pero este no era un debate más, se trataba de la discusión acerca de la extensión del contrato sobre la base naval que Rusia en este país. El núcleo del problema era precisamente la ratificación de la extensión de dicho contrato por parte de la cámara. 

Podemos preguntarnos por qué Volodymyr Lytvyn, presidente del Parlamento, firmaba la extensión del contrato bajo un paraguas que le aislaba momentáneamente de la lluvia de huevos y las bombas de humo. Y es que este asunto ha enfrentado de manera irreconciliable las posturas del Gobierno y de la oposición hasta tal punto que los principales partidos opositores se han unido en el rechazo a la firma. Recordemos que el partido en el Gobierno es el del candidato pro ruso Víctor Yakunovich en las pasadas elecciones de febrero. En dichas elecciones se dirimía el apoyo a este candidato vinculado a la influencia de Rusia (candidato elegido de manera fraudulenta en el año 2000 y que fue derrocado por la Revolución Naranja), o el apoyo a los candidatos pro occidentales con una visión de identidad nacional e independencia del poder de Moscú. El resultado de febrero Yakunovich salió victorioso frente a Yulia Tymoshenko por diversos motivos: falta de capacidad política y de gobierno del partido que había liderado la revolución, drástico impacto de la crisis en la economía ucraniana durante este mandato del partido opositor y presión rusa sobre la disposición del gas. El primer ministro ucraniano Mykola Azarovpuntualizaba estos días que la disminución del coste del gas tendrá su influencia en el presupuesto, asunto trascendental por la tensión del país para lograr un préstamo del Fondo Monetario Internacional. El acuerdo con Rusia significa en este sentido la “supervivencia” de Ucrania así mostrado, y por otra parte el mantenimiento de la avanzada del estado ruso en Ucrania. El factor energético y el control del precio y el suministro del gas son hoy por hoy la garantía de la fuerza de Rusia en sus maniobras de intento ejercer poder en un nuevo área de influencia sobre las regiones limítrofes desintegradas de la Unión Soviética y más allá de estas fronteras; no olvidemos los “apagones” en el centro europeo hace tan sólo unos años. Efectivamente la llegada de Yanukovich al Gobierno no deja lugar a dudas: la intensificación de los lazos entre Ucrania y Rusia es ya una realidad, a pesar de los cambios logrados a nivel de conciencia nacional durante la anterior legislatura.

La firma de esta extensión del contrato a otros veinticinco años sienta las bases del control geoestratégico de Rusia sobre la región de Ucrania durante este periodo, no olvidemos que el control del Mar Negro es un objetivo prioritario ruso. Se puede entender entonces la tensión del enfrentamiento verbal que luego llegó a las manos; la escena contiene un significado que va más allá de la firma del acuerdo, es el derrumbe de la esperanza de autogobierno de un joven país como es Ucrania. Y lo que las televisiones no han mostrado es que miles de manifestantes se agolpaban fuera del Parlamento mientras sucedía la bronca exigiendo la no ratificación de la extensión de este contrato, a sabiendas que la libertad y la independencia real de Ucrania iban en ello.