El blitzkrieg de Hamas

por Walid Phares, 10 de julio de 2007

El blitzkrieg de Hamas en Gaza fue “ordenado” por el “eje” Teherán-Damasco con el fin de hacer tambalear los procesos democráticos en Irak, en Líbano, Afganistán y Palestina. Estas tentativas de derrocar a gobiernos planeadas en secreto (así como las de Hezbolá) van en paralelo al debilitamiento percibido en la resolución de América contra los dos regímenes. Las elecciones del año pasado al Congreso fueron leídas por el eje no en términos de resultados de partidos, sino en términos de divisiones que afectan a la política exterior americana.
 
Las ofensivas encabezadas por Hezbolá y Hamas inmediatamente después de difundirse el informe Baker-Hamilton son la prueba. Cuando el círculo de asesores del presidente norteamericano recomendó “hablar” con Irán y Siria sobre “el futuro de la región”, seguido de la visita a Damasco de la portavoz de la Cámara Nancy Pelosi, el eje dio luz verde a las ofensivas de primavera.
 
El golpe de Hamas se adelantó a sus contrincantes. La brutalidad formó parte de la disuasión psicológica: decapitaciones, torturas, ejecuciones y otros horrores. Estas repugnantes imágenes nunca habían sido vistas por los palestinos antes, ni siquiera a manos de los que ellos creyeron sus peores enemigos en Israel, Jordania y el Líbano a lo largo de cuatro décadas. La masacre jihadista de los palestinos impactó entre los civiles de Gaza y más allá. Hamas quería que este estilo Talibanesco sirviera como disuasorio, pero nadie puede garantizar las reacciones futuras. Sin embargo, los Talibanes de Gaza consolidarán su poder como preludio a la desestabilización del West Bank y transformarán el enclave en un bastión de la Jihad con las siguientes acciones:
 
Generar un ejército de 60.000 guerrilleros, con Irán, Siria y Hezbolá a la espera para proporcionar armamento y entrenamiento.
 
Establecer muchas Faluyas en la franja en anticipación a una ofensiva “externa”: Sin rendición de fortalezas urbanas con el fin de disuadir a cualquier futuro atacante.
 
Desplegar baterías de misiles mientras se utiliza a la población como escudos humanos.
 
Utilizar el desplazamiento civil al West Bank para insertar células dentro de los territorios de la Autoridad Palestina.
 
Enlazar con los partidarios dentro de los campamentos del Líbano, Jordania y entre los árabes dentro de Israel.
 
Activar las células a ultramar (incluyendo Estados Unidos y Occidente) para disuadir de cualquier acción potencial americana o internacional en el futuro.
 
Y por último pero no menos importante, los Talibanes de Gaza se podrían convertir en los receptores de futuros arsenales iraníes no convencionales, incluyendo un despliegue nuclear táctico.
 
La respuesta occidental es estratégicamente imprescindible pero no necesariamente automática. La llegada de una entidad así entre Israel y Egipto con acceso al Mediterráneo es una amenaza frontal para los árabes moderados, los Estados Unidos y la presencia occidental y el proceso de paz.
 
De modo que, ¿qué puede hacerse por quién? Los israelíes tienen el poder militar, pero no deberían lanzarse a Gaza en solitario a menos que tengan lugar sucesos dramáticos - porque según las proyecciones y las lecciones del Líbano, ello daría a Hamas lo que quiere, que es legitimidad. Las unidades de la Autoridad Palestina serían lógicamente las que tendrían que entrar, pero ahora son débiles. Una fuerza internacional (con respaldo americano) se encontraría la resistencia de los jihadistas, tanto local como internacionalmente, y con terror bárbaro. Egipto tiene intereses vitales en eliminar al régimen del terror de Gaza. Los atentados del Sinaí de los últimos años apenas fueron el preludio de lo que se avecina si se establece tal “emirato”. Pero Egipto necesita del respaldo árabe, al cual se opondrá Siria, y también irónicamente Qatar - el nuevo defensor de los islamistas de la región.
 
Pero una respuesta estratégica al Hamastán es posible bajo un conjunto de condiciones, incluyendo la coordinación internacional, distintas posturas en las capitales de la región y mejora estratégica significativa en América y Europa.
 
Hamas consolidará su “adquisición” con Irán y Siria, pasando a proteger el nuevo estatus quo y desperdiciará tanto tiempo como sea posible. Se prolongarán dos juegos: Uno es mejorar las defensas de Gaza; otro es negar la amenaza. Jalid Mashal, el hampón de Hamas radicado en Siria, utiliza generosas franjas horarias de al Jazira para aplacar los miedos. “Sí, somos islamistas, pero no establecemos un estado religioso (aún)”, decía reiterando lo que dijeron los Tribunales Islámicos de Mogadiscio a comienzos de este año.
 
“Tenemos buenas relaciones con Irán y Siria, pero eso no significa nada”, continuaba. A continuación ofrecía un abanico de jugadas psicológicas: Seguir reconociendo a Mahmoud Abbás como rais palestino; “trabajar” en la liberación de un rehén británico; recibir las iniciativas árabes; izar la bandera palestina en lugar de la de Hamas; asegurarse de que “la lucha” aún continúa, al tiempo que el grupo prometía continuar la lucha contra Israel.
 
En la práctica, atacar a Israel es el seguro de Hamas frente a la contención de la Autoridad Palestina. Por tanto, es importante que el gobierno de Salam Fayyad presione por el aislamiento de Hamas. La clave de tal proceso se encuentra en manos de un esfuerzo unido Abbás-Fayyad, pero el anterior rechazo a Fatah necesita tratarse mediante reformas radicales antes de que la Autoridad Palestina alcance una sociedad plena en la guerra contra el terror.
 
El futuro inmediato del Hamastán exige habilidades firmes por parte de Washington y Bruselas, para calibrar la respuesta a la amenaza regional sirio-iraní. Y hasta que la niebla de incertidumbres levante, “Palestina” se divide en Talibanes y mujahidines.

 
 
El Dr. Walid Phares es un experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.