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Gees.org Opinión Dictadores árabes… y socialistas
Dictadores árabes… y socialistas

Dictadores árabes… y socialistas

por Pedro Fernández Barbadillo, 24 de Febrero de 2011

(Publicado en Semanario Alba, nº 313 del 18 al 24 de febrero de 2011)
 
La Internacional Socialista ha acogido durante décadas a Ben Alí y Hosni Mubarak.
 
Cuando empezó la descolonización, Gran Bretaña y Francia eran las potencias que dominaban casi todos los países árabes. En el siglo XIX, se hicieron con el norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto) y después de la Primera Guerra Mundial, se repartieron el territorio del Imperio Otomano (Siria y Líbano para Francia y Jordania, Palestina e Irak para Inglaterra).
 
Para no perder influencia, los ingleses, más inteligentes que los franceses, aceptaron retirarse sin empeñarse en guerras, como la de Francia en Argelia, y dejaron tras de sí una serie de monarquías adictas. Por ejemplo, los príncipes Hussein bin Talal y Qabus bin Said estudiaron en la academia militar de Sandhurst (donde también lo hizo el príncipe Alfonso de Borbón, futuro Alfonso XII de España) y se convirtieron, respectivamente, en rey de Jordania y sultán de Omán. Varias de esas monarquías duraron poco, como las de Egipto (hasta 1953), Irak (hasta 1958) y Libia (hasta 1969); las derrocaron militares nacionalistas árabes.
 
Los actores políticos en esos años se dividían en dos bandos: por un lado, los reyes, los grandes propietarios y comerciantes y los embajadores francés y británico y, por otro lado, militares y civiles nacionalistas educados en Europa. El golpe de Estado de los Oficiales Libres en Egipto en julio de 1952, cuyo líder era el coronel Gamal Abdel Nasser, desencadenó una oleada de nacionalismo que sacudió el mundo árabe y musulmán. Sólo en 1953, en el Irán persa, la CIA, con respaldo británico, derrocó al primer ministro Mossadeq y restauró al sha Mohamed Reza Pahlevi; y en Marruecos, Francia depuso al sultán Mohamed V, mientras España apoyaba a éste en su zona del protectorado.
 
A partir de la derrota árabe en la guerra de los Seis Días, en 1967, entró un nuevo actor: los integristas, desde los Hermanos Musulmanes al imán Jomeini, que en parte fueron promovidos por Occidente y por los gobernantes árabes para acorralar a los comunistas.
 
Laicos y socialistas
 
Todos estos líderes nacionalistas, los egipcios Nasser y Anuar el-Sadat, el tunecino Habib Burguiba, el libio Muamar al-Gadaffi, el argelino Hamed Ben Bella, el sirio Hafez al Assad y el iraquí Sadam Hussein, eran musulmanes o reconocían la importancia del islam en sus países, pero, a la vez, eran laicos. Junto al nacionalismo árabe, adoptaron una especie de socialismo, la ideología de moda en los años 60 y 70.
 
Los militares egipcios prohibieron todos los partidos políticos, incluso el Wafd, que había combatido a los británicos en los años 20 y 30, y en la Constitución de 1956 establecieron un partido único, la Unión Nacional, que agrupaba a todos los egipcios y tenía como modelo el partido del Pueblo, del dictador turco Kamal Ataturk. En los años 60, ese partido se convirtió en la Unión Socialista Árabe. El socialismo desarrollado por los egipcios tenía como características el de ser cooperativista, científico (empleaba el marxismo como ciencia económica, pero no como filosofía política ni moral) y árabe.
 
El Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Partido Baaz), fundado en 1947 por un cristiano oriental, Michel Aflaq, se definía como panarabista, laico y socialista, y se extendió desde Mauritania a Irak. Sólo alcanzó el poder en Siria, donde lo mantiene, y en Irak, donde está prohibido desde la invasión anglosajona de 2003. El Frente de Liberación Nacional de Argelia, aunque socialista, rechazó el comunismo y se decantó por la autogestión, practicada ya en Yugoslavia y que consistía en la gran promesa de desarrollo de muchos grupos de izquierdas en Europa.
 
En Túnez, el partido dominante fue el Destour, fundadobajo la dominación francesa. Habib Burguiba lo rebautizó en los 60 como Partido Socialista Destour. Ben Alí, que derrocó a Burguiba en 1987, volvió a cambiarle el nombre: Reagrupamiento Constitucional Democrático. Y con esa denominación fue miembro de la Internacional Socialista durante décadas, en pie de igualdad con el PSOE, el Partido Laborista británico, el SPD alemán y el PS francés.
 
El RCD organizó congresos, visitas y reuniones para los socialistas europeos del Mediterráneo, y ninguno de ellos vio nada antidemocrático en Túnez. En este país encontró refugio el ex primer ministro italiano Bettino Craxi, que escapaba de los tribunales. Cuando Ben Alí tuvo que huir de su país, entonces, los socialistas se dieron cuenta de que el general tunecino era un dictador y un corrupto. A los tres días de la huida, la Internacional Socialista, en una carta reservada a sus miembros, comunicó la expulsión del RCD.
 
Hosni Mubarak fue presidente desde el asesinato de Sadat en 1981. El presidente muerto había re-fundado el partido único socialista con el nombre dePartido Nacional Democrático para lavarle la cara. Así fue miembro de la Internacional Socialista desde 1989 hasta el 1 de febrero pasado. Los socialistas no quisieron que les ocurriera lo mismo que con el RCD.



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