Después de Irak

por Thomas Sowell, 26 de julio de 2007

“¿Y luego qué?” Ésa es la pregunta que se les debería hacer a los que están exigiendo que nos retiremos de Irak ahora mismo.
 
No se debería esperar ninguna respuesta sincera de parte de políticos cínicos como Harry Reid, líder de la mayoría demócrata del Senado de Estados Unidos, que han apostado todo a que Estados Unidos será derrotado en Irak ya que es el pasaporte demócrata para ganar las elecciones de 2008.
 
Pero esa pregunta debería contestarla gente que honesta y sinceramente piensa que una retirada de tropas es la respuesta al problema de Irak. ¿Qué piensan ellos que sucederá si lo hacemos?
 
Esa pregunta es diligentemente evitada por aquellos dentro de la política y en los medios de comunicación que insisten en que nos retiremos.
 
Aquellos que van repartiendo los lemas a repetir puede que crean, o que digan creer, que no habrá otras repercusiones. Pero los que tienen que enfrentarse al mundo real saben que retirarse ahora es la fórmula para un desastre aún mayor que cualquier cosa ya sucedida en Irak.
 
¿Deberían permanecer las tropas americanas en Irak indefinidamente?
 
Nadie ha querido nunca tal cosa. Toda nuestra historia muestra que las tropas americanas se han retirado de países en el mundo entero cuando las guerras llegan a su fin y se ha restaurado el suficiente orden como para entregar el país a su propia gente. 
 
El conflicto político de hoy está entre gente que piensa que la retirada debería depender de las condiciones en Irak, a medida que esas condiciones se vayan dando, en lugar de que sea en calendarios arbitrarios creados por políticos sin experiencia militar y con un horizonte de tiempo que no va más allá de las elecciones de 2008.
 
Los que dicen que la guerra de Irak no tiene nada que ver con la guerra contra el terrorismo parecen no darse cuenta que los propios terroristas obviamente piensan de otra manera.
 
Los terroristas están llenando Irak de hombres y equipamiento militar, con la ayuda de Irán, y por alguna razón están utilizando terroristas suicidas allí. 
 
Los terroristas reconocen lo que se juegan en el resultado de esta guerra, incluso cuando un creciente número de gente en Estados Unidos se niegue a hacerlo.
 
Sacar de Irak a Estados Unidos sería una victoria enorme para los terroristas, que atraería reclutas y apoyos alrededor del mundo y provocaría que países del mundo entero reconsiderasen sus vínculos con Estados Unidos.
 
La cooperación internacional es esencial para frustrar y afectar las actividades terroristas, por ejemplo compartiendo inteligencia entre naciones y con la toma de duras medidas de control en los flujos internacionales del dinero que financian actividades terroristas.
 
¿Pero cuántos países continuarán cooperando con Estados Unidos cuando saben que los terroristas están metidos en esto a largo plazo, mientras que Estados Unidos puede abandonarlos a su suerte en cualquier momento, siempre que se convierta en algo políticamente conveniente en el terreno doméstico?
 
El control terrorista o iraní de Irak les daría una enorme influencia sobre otros países de Oriente Próximo, poniendo el control del petróleo, la savia de las economías occidentales, en las manos de enemigos implacables y despiadados.
 
Con más recursos para financiar más terrorismo internacional, ¿hay alguien que se crea que los terroristas tendrán piedad con Estados Unidos?
 
Se ha hecho mucho alboroto con el asunto de cuánto tiempo hemos permanecido ya en Irak, las bajas y los errores cometidos. Pero tanto las bajas como los errores han sido siempre inherentes a la guerra en general.
 
Y respecto a cuánto tiempo hemos estado en Irak, el coste de una guerra no se mide en tiempo. Se mide en vidas perdidas.
 
Mientras nuestros medios están esperando impacientemente la baja americana número 4,000 en Irak para poder pregonarlo y restregárnoslo por la cara - en nombre de “rendir tributo a las tropas” - hace falta que entendamos que el número de bajas en Irak es bastante inferior en lo concerniente a conflictos bélicos.
 
Si llega o cuando llegue esa baja americana número 4.000 en Irak, debemos recordar que se perdieron muchos más marines capturando una sola isla en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Durante la Guerra de Secesión americana, murió más del doble de soldados de la Unión  - en un solo día - en la batalla de Shiloh y en Gettysburg.
La “guerra contra el terrorismo” es una frase que lleva a la confusión. Es la guerra de los terroristas contra nosotros - y no es algo que nosotros podamos detener unilateralmente. Lo único que podemos escoger es dónde librarla, allá o aquí.

 
 
Thomas Sowell  es un prolífico escritor de gran variedad de temas desde economía clásica a derechos civiles, autor de una docena de libros y cientos de artículos, la mayor parte de sus escritos son considerados pioneros entre los académicos.  Ganador del prestigioso premio Francis Boyer presentado por el American Enterprise Institute, actualmente es especialista decano del Instituto Hoover y de la Fundación Rose and Milton Friedman
 
 
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