Demagogia peligrosa

por Thomas Sowell, 10 de abril de 2007

(Publicado en Creators.com, 27 de marzo de 2007)

Uno de los peligros de ser un demagogo es que algunos de los propios partidarios - aquellos que le creen al pie de la letra - pueden volverse en su contra cuando éste empieza a permitir que la realidad influya sobre sus acciones en lugar de seguir la lógica de su vibrante retórica. 
 
Esto parece ser lo que le está sucediendo a la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y a otros demócratas progres del Congreso de Estados Unidos.
 
Los manifestantes del No a la guerra en Washington y a las afueras de su casa en San Francisco están denunciando a Pelosi y a otros demócratas progres del Congreso por no cortar los fondos de la guerra de Irak.
 
Si la guerra de Irak es un gasto tan innecesario e inútil de sangre y dinero como Pelosi et al., han estado diciendo, ¿por qué no acabar con ello?
 
Pero hacer eso significaría tener que aceptar la responsabilidad de las consecuencias - y esas consecuencias serían desastrosas y duraderas. Aún se sentirían probablemente cuando llegase la hora de las elecciones de 2008.
 
Los demócratas no pueden arriesgarse a eso. Se han hecho con el Congreso usando una estrategia inteligente y muy disciplinada de criticar constantemente a los republicanos sin correr el riesgo de presentar una alternativa de cuyos resultados se tendrían que hacer responsables.
 
No hay señal de que ahora quieran cambiar esa estrategia políticamente ganadora. Sus resoluciones no vinculantes contra la guerra son la perfecta expresión de esa estrategia. 
 
Con estas resoluciones se ponen oficialmente contra la guerra sin hacerse responsables por acabar con la guerra.
 
Lamentablemente para los congresistas demócratas, sus partidarios del ala izquierdista se han creído literalmente la retórica antibélica de Pelosi, Murtha, et al., y ahora consideran que es una traición que digan mucho pero no practiquen lo que predican.
 
Ha quedado penosamente claro que la presidenta Pelosi sólo hablaba en serio cuando se trataba de anotarse puntos políticos. Su gran sonrisa cuando ganó la ajustada votación de la resolución no vinculante fue grotesca considerando que el trasfondo es un tema de vida o muerte.
 
Uno no sonríe de oreja a oreja por conseguir sacar adelante una estratagema política cuando lo que está en juego es la vida de otras personas.
 
No son sólo políticos del Congreso los que están tan preocupados por anotarse puntos contra la Administración Bush que no muestran ningún tipo de preocupación por las verdaderas consecuencias que sus palabras o acciones representan para las tropas en el campo de batalla, para las naciones en Oriente Próximo o para la guerra global contra el terrorismo.
 
La mayor parte de los medios de comunicación están en el mismo juego de anotarse puntos con lo de Irak. Por ejemplo, la portada del 18 de marzo de una sección de la revista del New York Times presentaba la historia de mujeres en las fuerzas militares que contaban haber sido violadas en Irak.
 
La semana siguiente tuvieron que publicar una rectificación al descubrir que una de esas mujeres ni siquiera había estado en Irak. Pero cualquier acusación sin fundamento contra el ejército americano merece ser titular, aunque no haya sitio para algo positivo sobre Irak.
 
Parece ser que no hay espacio ni siquiera para evaluar hasta qué punto el aumento de tropas americanas en Irak ha reducido las muertes de nuestras tropas en ataques terroristas. Parece que tampoco hay mucho espacio para hablar sobre las implicaciones del regreso de iraquíes a sus casas en Bagdad desde provincias menos violentas.
 
De hecho, parece ser que nunca hay sitio para hablar sobre el hecho de que la mayoría de provincias en Irak no tiene los niveles de violencia que los medios de comunicación destacan constantemente.
 
La demagogia de los demócratas ya los ha puesto en una posición tal que una conclusión satisfactoria de la guerra de Irak antes de las elecciones de 2008 puede ser un desastre político para ellos.
 
Si el reciente aumento en el número de efectivos en Irak y la mayor libertad para hacerle frente a los terroristas allí, reduce el nivel de violencia lo suficiente como para estabilizar Irak y que las tropas puedan empezar a volver a casa antes de las elecciones de 2008, los demócratas habrán perdido la jugada.
 
Sólo una derrota americana en Irak puede asegurar la victoria política de los demócratas el próximo año. Su única estrategia es sabotear las oportunidades de una victoria militar en Irak sin que los responsabilicen por una derrota.
 
Es el callejón sin salida en el que se han metido solitos debido a su demagogia hasta un punto en el que sus propios partidarios lo notan.


 

 
 
Thomas Sowell  es un prolífico escritor de gran variedad de temas desde economía clásica a derechos civiles, autor de una docena de libros y cientos de artículos, la mayor parte de sus escritos son considerados pioneros entre los académicos.  Ganador del prestigioso premio Francis Boyer presentado por el American Enterprise Institute, actualmente es especialista decano del Instituto Hoover y de la Fundación Rose and Milton Friedman
 
 
©2007 Creators Syndicate, Inc.
©2007 Traducido por Miryam Lindberg