Crónica de un desastre anunciado

por Gregorio Cristóbal Carle, 12 de septiembre de 2007

¿A quién le puede sorprender? Con Evo Morales Bolivia ha pasado de la acostumbrada inestabilidad vivida en los anteriores gobiernos  a una situación de grave y permanente confrontación que en nada beneficia a la imagen del país, y menos aún al normal desarrollo de su economía.
 
El Presidente ha puesto la nación patas arriba logrando el más difícil todavía, pero el pueblo no es tonto, y el populismo suele acabar generando un efecto boomerang. En este sentido no es de extrañar que a medida que transcurre el tiempo la  popularidad del máximo mandatario pierda puntos porcentuales en las encuestas (si nos atenemos a  la recientemente publicada por el diario paceño “La Razón” su apoyo se ha reducido del 61 al 57 por ciento en el periodo que va desde el mes de julio hasta Agosto del presente año, aumentando el número de  bolivianos que desaprueban su gestión del 34 al 39 por ciento )
 
Lo que está claro es que el país no puede ni debe  mantener ese estatus de “conflicto permanente” por mucho tiempo. El empecinamiento del Sr. Morales por aprobar una nueva Constitución en la que los principios democráticos y el respeto a la libertad brillan por su ausencia  ha generado una respuesta inusitada que comienza a ser difícilmente controlable para los dirigentes en el poder
 
Pero Evo no da su brazo a torcer y, argumentando que Bolivia se encuentra momento histórico para que sus ciudadanos alcancen  un estadio del sumo bienestar, se ha atrincherado en su ya clásico discurso mesiánico para acusar con el dedo a los de siempre como los verdaderos culpables de la crisis político-social que atraviesa la nación andina.
 
La única realidad es que el Sr. Morales desconoce el verdadero sentido de la democracia,  y que haciendo un uso interesado del sistema que le alzó a las más altas instancias del Estado, trata de imponer sus ideas  en un escenario que parte de la premisa de que no todos los bolivianos son iguales o valen lo mismo… si no es así ¿cómo se puede explicar su descarada  manipulación de la ley para perpetuarse en el poder? o ¿Cómo se puede entender que la Asamblea Constituyente no haya sido capaz de redactar un solo artículo de la nueva Constitución, a pesar de haber logrado una ampliación del plazo establecido inicialmente para finalizar sus trabajos?
 
A todo ello hay que unir su incapacidad manifiesta para reconocer cualquier error cometido en el ejercicio de la acción de gobierno. En este sentido, el Presidente debería explicar a su pueblo los motivos que han llevado al  proceso nacionalizador de los hidrocarburos al más rotundo de los fracasos.
 
Entre otras cosas Evo estaría obligado a dar a conocer a todos los bolivianos las razones que provocaron  una demora de más de 120 días  en la  aprobación de la nueva Ley de Desarrollo Sostenible del Sector Hidrocarburos -vetada el 20 de abril por él mismo-, lo que supuso al Estado una pérdida de 32 millones de dólares. También debería explicar  por qué el país carece, a día de hoy, de gas suficiente para hacer frente a  la demanda externa, lo que ha motivado la imposibilidad de cumplir, entre otros,. el contrato de abastecimiento a Cuibá (Brasil). tan anunciado  por el oficialismo el día de su firma
 
Además, el Sr. Morales, ejercitando un cinismo carente de límites, ha adquirido - ¿o ya la tenía en su etapa de sindicalista cocalero?-   la mala costumbre de faltar a la verdad, ya sea por acción o por omisión- En su descargo habrá que decir que se trata de una mala costumbre adquirida  por buena parte de los políticos profesionales en cualquier parte del mundo.
 
Cada vez siente un mayor apego por el  malsano ejercicio de acusar sin pruebas…”difama que algo queda” dicen. Así, descubre un complot para asesinarle un día sí y al siguiente también, refiere la existencia de tropas americanas en el Chapare cochabambino, acusa a los Departamentos de la Media Luna de formar grupos paramilitares o dice, con el desparpajo necesario, que la prensa que le critica es la última consecuencia de la infiltración de agentes de la CIA americana en los medios de comunicación patrios…demasiada fabulación ¿no les parece?.
 
Lo que si es cierto es que algo huele a podrido en Bolivia, cuando seis de los nueve Prefectos del país han decidido aunar sus fuerzas para hacer frente al omnipresente Evo. Y más aún, cuando David Sánchez, prefecto de Chuquisaca electo por el MAS, ha presentado su renuncia irrevocable al cargo arguyendo que no está dispuesto a ser corresponsable de un enfrentamiento que pudiera provocar la muerte de bolivianos.
 
¿Cuál ha sido la respuesta del oficialismo ante las legítimas y democráticas reivindicaciones  de buena parte- por no decir la mayoría- de los bolivianos? Arrastrar a las masas campesinas más incondicionales a las calles de Sucre,  con la finalidad de que escenifiquen una demostración de fuerza y presión psicológica.
 
Vistos los recientes acontecimientos puede parecer que lo que está en juego es la capitalidad de la nación en Sucre o en La Paz, pero en realidad Bolivia está arriesgando, nada más y nada menos que  el futuro de la convivencia pacífica y en libertad  de todos sus ciudadanos.
 
Desde el mayor de los respetos me atrevo a recordar al Sr. Morales  que la verdadera riqueza de un pueblo se mide por su grado de libertad.

 
 
Gregorio Cristóbal Carle, es Consultor Internacionalización de Empresas. Profesor de Escuela Europea de Negocios (Bolivia). Árbitro Internacional ACAM.