Cortinas de humo y fuego amigo del que padece su propia crisis

por Ana Ortiz, 12 de diciembre de 2008

 
Si yo fuera José María Aznar, estaría cada vez más crecido. Eso de haber decidido por uno mismo no volver a presentarse a unas elecciones y que, después de cinco años alejado del poder, el PSOE y los media afines sigan obsesionados con él, es como para sentirse importante.
 
Hay más de uno que sigue temblando ante la posibilidad de que pudiera regresar, dado que desde su apariencia adusta y detrás de su bigote, ganó las elecciones al todopoderoso en imbatible Felipe González, otro por el que siguen suspirando millones de españoles, que viendo lo que está cayendo con el actual Gobierno Socialista, piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor.
 
Pero no solo temen a Aznar, que es el primero de la lista de los “temidos”. Esperanza Aguirre le pisa los talones en tan particular ranking. Si no, que se lo digan a Pepe Blanco, que ha comprobado que la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene siete vidas. La imagen de Esperanza Aguirre con sus calcetines y su equipo de gobierno cerrando filas detrás de ella es algo que no se puede soportar desde un PSOE que no tiene partido en la perla de la Corona: Madrid. La presidenta se tenía que haber quedado allí, combatiendo a pecho descubierto con los terroristas hasta doblegar la voluntad de los violentos y conseguir alzar las torres gemelas de Nueva York con tan solo el pensamiento.
 
El tercero en este lance es el mismo jefe de la oposición, Mariano Rajoy, quien ha optado por callarse ante la posibilidad de que un comentario que a todas luces tiene que ver con otra jornada de domingo sin ver a sus hijos, se interpreta como la ofensa más terrorífica hacia la maltrecha patria española, de la que al paso que vamos, ya solo va a quedar la bandera en el sueño de muchos españoles de bien.
 
Pero, ¿por qué ocurre todo esto? Sencillamente porque el Gobierno está pasando por sus peores momentos. Moncloa no ha sabido medir sus tiempos y se ha visto atrapado en una crisis económica de proporciones dantescas, para la que no tenía planes, ni parece que vaya a tenerlos, o al menos, llegan tarde. Ya se rumorea una remodelación del Gobierno y solo han pasado ocho meses desde las Elecciones Generales. Mal asunto.
 
Hace algunos meses anunciábamos desde estas líneas que si las elecciones se hubieran celebrado por estas fechas, o en marzo de 2009, ahora Zapatero estaría muy probablemente en la bancada de la oposición y no Mariano Rajoy, quien llevaba razón al anunciar la crisis que se venía encima.
 
Se avecinan comicios y las encuestas, hasta las más cocinadas, no arrojan los resultados esperados por el Gobierno de Zapatero, que previsiblemente tendrá que negociar con unos nacionalismos cada vez más radicalizados y sabedores de que tienen la llave del castillo en su poder.
 
Antes tamaña perspectiva, los medios amigos han puesto la maquinaria a funcionar a toda pastilla. Has los más dolidos por la falta de deferencias que está teniendo el César con ellos, se han puesto manos a la obra.
 
Desde los calcetines de la presidenta Esperanza Aguirre, pasando por sentencias polémicas como la del crucifijo, sin olvidar a la pobre Sor Maravillas, que se ha hecho tristemente famosa por protagonizar una historia que bien podría haber escrito Jardiel Poncela.
 
El caso es que los españoles se enzarcen entre ellos en discutir sobre la Memoria Histórica- o ¿histérica?- con el juez Garzón a la cabeza, que por fin ha descubierto que Franco ha muerto. Parece que no ve Cuéntame.
 
El último capítulo desesperado por salir a matar mosquitos a cañonazos ha ocurrido cuando se ha sabido que tenemos ya casi tres millones de parados. Para no haber crisis no está mal. Entonces se recurre al manido truco de siempre: se saca a Aznar a pasear y se publica en El País durante varios días una noticia relacionada con los vuelos de presos hacia Guantánamo: “EE UU avisó a Aznar del paso por España de presos para Guantánamo”.
 
Al final, se acaba descubriendo que la cosa no era exactamente así, que los documentos que lo inculpan no aparecen... pero da lo mismo. El caso es publicar algo contra el ex presidente del Gobierno un domingo, que es el día que más periódicos se venden.  Sin embargo, el buque insignia de Prisa se ha negado a publicar la carta de rectificación enviada desde la fundación Faes, presidida por José María Aznar, siendo el único medio que se ha negado a hacerlo.
 
El daño ya está hecho y El País ha conseguido dos objetivos: uno, hacer méritos ante el César, ahora que los amigos de Mediapro tampoco lucen bien- si no, no se entiende que no hayan recibido emisoras en la pedrea catalana, por estar bajo la sospecha de que ahora hacen más migas con ERC-. Algo parece que se está consiguiendo. El PSOE está contratando personal de la Cadena SER para preparar la cobertura informativa de las próximas citas con las urnas.
 
Dos, subir su tirada durante unos días, en un momento en el que las guerras internas y los problemas económicos acosan al grupo de comunicación más poderoso de España. Desde sus mismas filas se acusan de amarillismo. Javier Marías señala a Cuatro y a la SER en un artículo titulado “Relamiéndose ante las catástrofes”. Marías habla de que se regodean con la desgracia ajena. Este artículo se publica el 26 de noviembre, cuatro días antes de que el artículo contra José María Aznar vea la luz. Mal momento para críticas.
 
Algo se muere en el alma de Prisa
 
El Grupo Prisa no está pasando por sus mejores momentos.  No hay más que analizar lo que sucede en el Grupo Prisa días antes de la publicación de la ya famosa noticia, de la que sin embargo, no se admite rectificación.
 
Prisa tiene una deuda superior a 5.000 millones de euros, una descapitalización impresionante por haber realizado la compra de Sogecable con unas condiciones económicas muy alejadas de su actual valor, puesto que su valorización en la Bolsa está por los suelos.  En doce meses las acciones del Grupo han descendido un 78,3%.
 
El 6 de diciembre se sabía que las  acciones Prisa protagonizaron la mayor caída de la bolsa española, al ceder el 2,52 por ciento, después de subir algo más del 10 por ciento en las seis jornadas anteriores. Al cierre de la sesión, los títulos de Prisa cotizaron a 13,94 euros, frente a 14,30 euros del día anterior, después de que se negociaran 1,31 millones de acciones por 18,45 millones de euros.
 
Además sabemos que desde sus filas directivas se ha admitido que se avanza en conversaciones con un consorcio liderado por Vivendi-Canal+ Francia y Telefónica para la venta de Digital +, motivada por la aparición de canales y webs que transmiten gratis los partidos. Desde que en septiembre comenzara el proceso de venta, Prisa ya ha perdido dos ofertas: una de Mediaset, propietaria de Telecinco y otra de News Corp., del magnate Rupert Murdoch. Ahora, las esperanzas del grupo están puestas en Telefónica y Vivendi como posibles compradores. Hicieron sus ofertas por separado, pero parece que se unirán en una única, por unos 2.000 millones de euros. Esto no basta.
 
Sogecable sigue siendo uno de los quebraderos de cabeza del Grupo Prisa, del que por supuesto, Aznar tiene algo de culpa.  Juan Luis Cebrián afirma que la deuda de Prisa se compone de tres créditos diferentes, dos sindicados y un préstamo puente, uno de los primeros suscrito por Sogecable con motivo de la fusión con la plataforma digital de Telefónica, 'decidida en un momento en el que la presión política del Gobierno Aznar sobre la compañía se hacía cada vez más visible y en un entorno muy hostil para las actividades del Grupo'.
 
Hoy se apuesta por la fusión entre Sogecable y Prisa, puesto que parece ser que la mala situación económica del Grupo viene motivada por una mano negra. “La caída de acciones de Prisa se ha visto influida, además, con probabilidad, por el deseo de debilitarnos en un momento crucial de nuestra historia. Hace ya meses que los valores bursátiles no reconocen en absoluto ni los fundamentos reales de las compañías cotizadas ni sus expectativas de futuro'. (Cebrián dixit).
 
En resumen, el consejero delegado del Grupo justifica el aumento de la deuda de Prisa por 'el extraordinario crecimiento de la compañía durante esta década', que ha triplicado su tamaño desde que salió a bolsa en 2000 y que ha repartido desde entonces 232 millones en dividendos, hacer frente a la fusión con Vía Digital y la inversión en adquisiciones por valor de 4.900 millones de euros.
 
En la misma Junta General Extraordinaria donde se han decidido las cuestiones mencionadas también se ha acordado no pagar dividendos este año, congelar el sueldo de los altos directivos que superen los 80.000 euros al año y cesar actividades en pérdidas no estratégicas.
 
Tal es el caso de Localia TV, que ha sido la primera en sufrir la mala situación del Grupo. A mediados de octubre, Juan Luis Cebrián, consejero delegado de Prisa anunciaba que la situación económica de Localia TV era insostenible. La solución ha sido buscar reubicación de unos 300 profesionales en otras empresas del Grupo y en las filas del paro.
 
A esto hay que sumar el declive en ventas del diario El País y de la inversión publicitaria. Cebrián reconoció que el diario estrella sufre este año una caída en la inversión publicitaria un 20%.  Ha  considerado que se prevé en los presupuestos de 2009 un descenso de los ingresos del 2%, y el mantenimiento de los márgenes de explotación. La inversión publicitaria representa en todo el grupo el 30% de los ingresos totales.
 
Gracias a la crisis, hay quien está salvando su puesto de trabajo en El País. Con un poco de suerte, los más veteranos podrán aguantar algo más. Tal es la situación y tantos los méritos que tienen que hacer ante el jefe del Gobierno, que la renovación de la plantilla vendrá muy posiblemente de las filas del diario Público, el que a su vez, se ha nutrido de profesionales de El País.
 
Si observamos lo que ocurre en la cadena SER, tampoco aquí están teniendo motivos para tirar cohetes. Hace un mes escaso que salieron mal parados del reparto de cadenas en Cataluña que hizo el CAC  (Consejo Audiovisual de Cataluña), algo a lo que no está acostumbrada.
 
La situación económica de la cadena no es muy boyante. La prueba es que despidió a ocho profesionales en un solo día, exactamente, dos días antes de que se publicara y difundiera la noticia contra el ex presidente Aznar.
 
En el afán de notoriedad de esta emisora de radio, también unos días antes, se difundió una noticia relacionada con la muerte del joven Ussía en una discoteca de Madrid, noticia que resultó ser falsa. Se decía que un juez valenciano había presenciado la agresión y denunciado los hechos. Al final se supo que este hecho no era cierto. Nadie ha querido hacerse responsable de la difusión de estos hechos que nunca ocurrieron, pero que han causado gran impacto en la ciudadanía, dadas las circunstancias terribles de la muerte de este muchacho y la repercusión política y mediática que está teniendo.
 
Cuando la necesidad confunde
 
“A grandes males, grandes remedios”, dice el refrán. Algo de esto debe estar ocurriendo en el Gobierno Socialista y en uno de sus medios afines, el Grupo Prisa, que a pesar de todos los pesares, defenderá siempre las actuaciones de la izquierda española, aunque a veces, se relama de sus heridas y muerda los tobillos del presidente del Gobierno.
 
Que el Grupo Prisa no es el que era, queda claro solo con echar un vistazo a los frentes importantes que tiene abiertos, tanto a nivel económico, como en sus relaciones con el Gobierno actual.
 
En estos momentos, la crisis manda y gracias a ella, unos y otros aúnan esfuerzos, con el fin de minimizar lo que está ocurriendo ante un electorado que está próximo a ser convocado a las urnas en dos plazas importantes: Galicia y el País Vasco, sin olvidar que las Europeas pueden suponer una suerte de plebiscito, tanto para el Gobierno, como para la Oposición que capitanea Mariano Rajoy.
 
Un recurso fácil es minar la credibilidad de aquellos a los que se teme, aunque el temor sea infundado. El ejemplo reciente lo hemos tenido con la publicación de la noticia que relacionaba al ex presidente José María Aznar y los vuelos relacionados con presos de Guantánamo. Al final, hasta el mismo Gobierno ha tenido que salir a desmentir unos documentos, cuando se ha sabido que durante el Gobierno de Zapatero, la frecuencia de los vuelos ha sido mayor.
 
El Grupo Prisa, en su afán de hacer méritos, ha errado el tiro y ha sido incapaz de publicar la carta enviada desde la Secretaría General de FAES, en la que se explicaba pormenorizadamente lo que había ocurrido en realidad.
 
Antes estas maniobras a las que ya estamos acostumbrados, hay quien comienza a preguntarse hasta cuándo los ciudadanos vamos a seguir siendo víctimas de estos espectáculos. No solo este, sino el rosario de despropósitos mencionados al principio y que si no fuera por la gravedad de los mismos, darían para el guión de un capítulo de 13 Rue del Percebe (y sin ánimo de ofender a uno de mis tebeos favoritos).
 
¿Tan mal está el equipo de comunicación del Gobierno y su partido, que no se le ocurren nuevos argumentos? Pues si uno de los mejores equipos de comunicación de este país está así, es que la crisis está afectando mucho más de la cuenta.

 
 
Ana Ortiz es Analista Adjunta en el área de Medios de Comunicación.