Corea, inquietante

por Manuel Coma, 30 de noviembre de 2010

 

(Publicado en La Razón, 28 de noviembre de 2010)
 
Inquietante, sí, pero imprevisible, no tanto. Nunca sabemos con exactitud cuándo ocurrirá la próxima locura, pero sabemos que se producirá. Sorpresa táctica, pero no estratégica. Es locura no ya de líder, sino de régimen, porque se aparta de todo lo que consideramos normal. Pero dentro de sus anormales parámetros, tiene racionalidad, y mucha. Sus amenazadoras actuaciones, para los demás demenciales, no son fruto del arrebato, si no de un minucioso y frío cálculo, que raramente les resulta fallido. De lo contrario no existirían desde hace mucho.

Nixon, negociando sobre Vietnam, defendía la conveniencia de que te tengan un tanto por loco, para que vivan en el temor de la posibilidad de una locura. El régimen norcoreano lo hace muy bien porque le sale muy espontáneo. Está en su naturaleza, como en la del alacrán el clavar el aguijón.

¿Qué se proponían atacando una isla surcoreana, meses después de que, con similares procedimientos, hundieran una corbeta del vecino meridional? Al margen de alguna peculiaridad de circunstancias, muy difícil de adivinar, la apuesta segura es que buscaban lo que han conseguido: ocupar durante dos o tres días la actualidad mundial y mantener vivo el temor de que pueden hacer eso y mucho más. Lo específico del momento elegido es que acaban de anunciar que, pese a todo lo dicho, redicho y archiprometido en sentido contrario, su programa nuclear sigue gozando de buena salud, y que se habla de reabrir una nueva ronda de negociaciones.

Desde el punto de vista doméstico, el régimen se complace en recordar a sus siervos su importancia internacional, y la sucesión desata una lucha por el poder.