Contentar a Obama

por Rafael L. Bardají, 11 de diciembre de 2009

 

(Publicado en ABC, 11 de diciembre de 2009)
 
Muchos europeos creen que complacer a Obama es una buena estrategia. Con todo, el llamamiento del presidente a sus aliados de la OTAN no ha sido del todo satisfactorio. Cierto, ha logrado cerca de 7.000 soldados más para Afganistán (aunque pidiese 10.000), pero vuelven a salir de la nueva Europa, no de la vieja. Frente a los 1.000 georgianos que partirán hacia suelo afgano, sin ser de la OTAN ni, posiblemente, poder serlo en mucho tiempo, franceses y alemanes han dicho que esperaran a ver.
 
Y es que la guerra del premio Nobel de la Paz dista mucho de concitar el apoyo necesario. La nueva estrategia es una apuesta incierta, mientras que lo que ve la gente de la calle es, por citar un caso, que los soldados británicos muertos en acciones de combate en Afganistán fueron 1 en 2001 y 2002, ya 40 en 2007, 56 en 2008 y 100 en lo que va de año. Y que todas esas muertes no nos han acercado al final de la guerra.
 
En una pirueta mental y política digna de elogio, el presidente español, quien siempre ha dicho que la guerra en Afganistán no se ganaría militarmente, sino a través de la ayuda civil y la reconstrucción, parece inclinado a contentar a Obama y enviar más tropas españolas a Afganistán. Pero no debería hacerlo.
 
Para ser coherentes, el Gobierno español tendría que acelerar el destacamento de funcionarios, jueces, policías, ONG y expertos de «think-tanks» como la Fundación Alternativas, para motivar a la sociedad civil. Nuestro Ministerio de Igualdad no puede quedar tampoco desaprovechado. Afganistán no necesita más soldados españoles atrincherados y sin poder combatir, lo que necesita son Calderas, Pajines y Aídos. Jugar con la vida de nuestros militares caprichosamente es la mayor irresponsabilidad que Zapatero podría cometer. Desgraciadamente está dispuesto a cometerla y busca cómplices para ello. Que vayan los suyos primero.