Chacón: su peso en oro

por Rafael L. Bardají, 11 de diciembre de 2008

(Publicado en Expansión, 11 de diciembre de 2008)
 
Una forma corriente de medir el peso político de los ministros es su capacidad para defender el presupuesto que se asigna a su departamento. Particularmente en tiempos de crisis como el actual. Pues bien, con este parámetro, la ministra de Defensa Carmen Chacón sale muy mal parada: junto con Italia, somos el único aliado de la OTAN que no aumenta su gasto en defensa. De hecho, este primer presupuesto de la ministra Chacón es un fuerte recorte del mismo. Mis amigos del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), que son los verdaderos expertos en descifrar el jeroglífico que Defensa envía a las Cortes como su presupuesto, estiman que la caída para el año 2009 no tienen antecedentes en nuestro país. Ni siquiera con los recortes de Felipe González de 1993, sino que habría que remontarse nada más y nada menos que a 1946.
 
Sea como fuere, las cuentas están claras y no salen. Para empezar, el gasto en defensa para el año que viene es inconsistente con lo que la ministra declara. Dice que quiere unas Fuerzas Armadas mejor equipadas, más profesionales, mejor formadas, pero la partida de personal sigue siendo altísima frente a las de material; los gastos logísticos y de sostenimiento caen a pesar del aumento de su demanda por los nuevos sistemas y, sobre todo, el encarecimiento de las misiones en el exterior; y, entre otras cosas, la formación se ve mermada según se desprende de la drástica reducción de las dietas para la misma. Igualmente, el dinero para la necesaria modernización se recorta por encima del 20% y en cuatro años, de seguir así, se deberá destinar toda esta partida a pagar la deuda acumulada que ya asciende a más de 23 mil millones a pagar de aquí al 2030. Este primer presupuesto de Carmen Chacón, además, no es creíble, porque se basa en unos parámetros macroeconómicos que parecen inspirados en Walt Disney y no en la dura crisis en la que estamos. Con todo, lo más grave es que lo que se está poniendo en peligro es tanto la capacidad de los ejércitos para modernizarse, justo en una coyuntura de gran y rápido cambio estratégico global, como para sostener los sistemas ya adquiridos. Aún peor, en un entorno donde la innovación es un valor añadido, y a pesar de la demagogia publicitaria de este gobierno, la I+D de defensa es prácticamente inexistente en estos presupuestos. Sin modernización y sin sostenimiento quien sufrirá serán al final nuestros soldados.
 
En conclusión, o bien Chacón no cuenta con la autoridad política ante su jefe que todo el mundo le atribuye o, hablando en plata, no le importa en absoluto que se le deshaga la defensa por falta de medios. El hecho de que lo que se incremente sea el gasto de esa Unidad “para-civil” que es la UME, apunta más bien a lo segundo. Bono prefería morir a matar. Carmen Chacón parece elegir matar, aunque sea de inanición y a los suyos.