Chacón: no country for gender ideology

por Hernando Cortés Monroy, 17 de septiembre de 2008

Si uno visita los cementerios militares en Estados Unidos, quedará impresionado por su sencillez y pulcritud. Los que han servido a su país en las Fuerzas Armadas, hayan caído o no en combate, reciben un pequeño pedazo de suelo patrio, cubierto de césped, que los iguala ante la posteridad. Sólo se advierte diferencia si sobre la tumba se alza una cruz, una estrella de David o, simplemente, una lápida. Allí descansan desde el condecorado con la Medalla de Honor hasta el soldado desconocido, desde el veterano aviador octogenario hasta el “teenager” que quiso ser marine y contribuyó a la leyenda. Para saber si el que allí yace es hombre o mujer es necesario leer su nombre. Es el terreno de la igualdad más absoluta, el de los servidores de la patria.
 
En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, el British Army y el US Army crearon el Women Auxiliary Corps, las famosas WACs, abriendo de esta manera la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas de los países occidentales. A día de hoy el número de bajas mortales femeninas, de las fuerzas USA en Irak, suman 109, un 2,44% del total, a las que hay que añadir las heridas y mutiladas.
 
La incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas en España, se hizo a la española, ni siquiera se adaptaron los uniformes de paseo y de servicio a la realidad femenina, tampoco se adaptaron las normas de servicio a una nueva realidad. Por supuesto que no se dispuso de estudios que pusieran de manifiesto las dificultades a las que habría que hacer frente. Hoy son unas 15.000 las que se han incorporado a los Ejércitos y, después de veinte años,  no se dispone de informe público sobre su incidencia en la eficacia de las Fuerzas Armadas. Sería bueno conocerlo.
 
Señalar, como hizo la Ministra Chacón en el homenaje a la soldado Idoia Rodríguez, que somos la segunda nación europea con más mujeres en las Fuerzas Armadas es un dato que de por si no aporta nada. Habrá que efectuar un análisis comparativo con las realidades sociales en los Ejércitos más importantes del mundo. Tomemos un ejemplo: ¿por qué el Ejército israelí, no emplea mujeres en sus fuerzas de combate? ¿Acaso el Haganá no las incluyó desde su fundación? Algún poderoso motivo habrá para haber tomado esa decisión en unas de las sociedades mas igualitarias del mundo que, además, lucha permanentemente por su supervivencia.
 
Aunque parezca paradójico en una institución jerarquizada, la igualdad es la base de las Fuerzas Armadas, igualdad en deberes y en el respeto debido: “aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo en que ha de ser es ni pedir ni rehusar”. La disciplina es la base del funcionamiento militar y ello es incompatible con las discriminaciones positivas y las cuotas. Con éstas se estaría atentando contra la esencia de la institución.
 
Cuando, en la guerra de Afganistán, en el cumplimiento de su deber la soldado Rodríguez perdió la vida, otro, u otra, soldado ocupó su lugar. No se atendió a cuotas ni a otras “lindezas”, esa es la verdadera igualdad: ante el servicio a España y ante la caprichosa elección de ese jinete del Apocalipsis que es la muerte. Eso es así de simple y auténtico. Eso es todo.
 
Qué significado puede tener que el acto de homenaje sea presidido por tres mujeres del Gobierno. ¿El homenaje a la soldado Rodríguez era por su condición de mujer? ¿Vamos a convertir las Fuerzas Armadas en un campo experimental para la ideología de género? Preocúpense de integrar a la mujer en las mejores condiciones posibles. Huyan de chanchullos y exijan a todos mujeres y hombres por igual, porque en última instancias todos se van a enfrentar con el mismo jinete de la guadaña.
 
No country for gender ideology.