Carrera de armamentos. China espacial

por GEES, 22 de enero de 2007

Si hay una forma de superioridad militar a la que los americanos no están dispuestos a renunciar bajo ningún concepto esa es la que concierne al espacio. Siempre ha sido muy ventajoso dominar la cota más alta y ésta hoy día queda muy por encima de la superficie terrestre. De hecho la totalidad de los terrícolas dependemos de ella de manera creciente y ya enorme para todo tipo de comunicaciones. Quienes pastorean ese territorio donde todo el que puede instala un satélite son los norteamericanos. Éstos y los soviéticos, que por supuesto competían por el territorio, habían probado con éxito armas antisatélite, pero habían renunciado a las pruebas desde el año 85 debido a que incrementaban drásticamente lo que ya es un peligroso basurero espacial de miles de desechos que amenazan a todos los objetos orbitales activos.
 
Ahora los chinos, que llevan mucho tiempo afanándose en el tema, han irrumpido sin previo aviso. El 11 de enero destruyeron un viejo satélite meteorológico de su propiedad. El Gobierno norteamericano permaneció mudo una semana hasta que la noticia se hizo pública por otras vías. 'Los Estados Unidos creen que el desarrollo y prueba de esas armas por parte de China contradice el espíritu de cooperación al que ambos países aspiran en el área espacial civil'. Canadá, Australia, Inglaterra y Corea del Sur han expresado igualmente su descontento. El hecho es inquietante para todo el que cuenta con algún objeto girando en torno a la tierra. Pero como todos dependemos de ellos nadie se libra de la amenaza. Esos fragmentos sólidos se convierten en otras tantas armas potenciales propicias para cualquier accidente en las alturas.
 
Ya con anterioridad los chinos habían tratado de cegar experimentalmente con rayos láser satélites espías americanos. Lo que ahora parece que han hecho es destruir su objeto espacial que deambulaba por una órbita terrestre baja con un misil de alcance medio. Inicialmente se dijo que había sido con un arma cinética. Sería como derribarlo de una pedrada. Sólo que la 'piedra' en cuestión viaja a varios miles de kilómetros por hora. La potencia del impacto es imaginable. Lo difícil es la puntería. Colocar la pequeña masa atacante en una órbita de colisión con su objetivo. En realidad eso supondría un grado de avance tecnológico superior al que comporta el arma misilística.
 
Con su acción los chinos han roto a conciencia un tabú de la máxima importancia. Nadie ignoraba que estaban en ello y que el día tenía que llegar. Hace muy pocos meses, el pasado agosto, Estados Unidos aprobó una nueva política espacial. En ella reafirma su rechazo a las pretensiones de mantener el espacio desmilitarizado. Todo el que piense que el problema son las armas en sí y no quienes las empuñan dirán que los chinos tienen el mismo derecho, pero quienes razonen en términos de seguridad tendrán de qué preocuparse. Nunca fue lo mismo la talasocracia británica que la de los piratas de las Tortugas. No es que esto sea lo mismo, pero las diferencias cuentan.