Hay un dicho referido a los atroces costes de los entusiasmos revolucionarios. Relativo a uno de los más traumáticos, el acontecido en Rusia en 1917, y jugando con el nombre de guerra y el nombre real de uno de sus protagonistas, dice así: Los Trotskys hacen las revoluciones, los Bronsteins pagan las consecuencias.
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Es fundamental contar con un modelo político real alternativo al aplicado por Zapatero, con un discurso moderno en las formas y adaptado a las circunstancias pero firme en los principios y valores que el Partido Popular sustenta.
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Que Mariano Rajoy tenga el apoyo mediático del grupo pro gubernamental, a saber El País, cadena SER, Público, El Plural, CNN+…etc, puede llegar a preocupar a sus votantes, simpatizantes y seguidores, pero que la nueva dirección política del PP tenga el apoyo del periódico proetarra Gara demuestra que algo se está haciendo no mal sino muy mal desde la sede central del principal partido de la Oposición.
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No constituye ninguna sorpresa que el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) que lidera el dictador Teodoro Obiang Nguema haya ganado las elecciones legislativas y municipales celebradas el 4 de de mayo en la antigua colonia española, y que lo haya hecho por goleada.
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“Derecha radical”, “derecha extrema” y “ultraderecha” son los términos que unen a ETA y PSOE, y bien que lo dijo Barrena en abril del 2007: “el PSOE debe atreverse a romper amarras con el fascismo y la ultraderecha, y para eso sí contará con la izquierda abertzale”.
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A principios de septiembre de 2007 el anterior ministro de Defensa destacaba que las FAS iban a contar por primera vez en su historia con un sistema integrado y global que permitiría su crecimiento armónico y la mejor racionalización de la toma de decisiones. Siete meses después siguen como estaban.
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La terca realidad es que son únicamente los musulmanes los que asesinan a sus correligionarios en nombre de Alá, del Corán, y los izquierdistas no sólo desvían la mirada sino que se tornan afónicos.
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