Argelia y Egipto. Mes electoral en África del Norte

por GEES, 11 de mayo de 2012

 Las elecciones generales en Argelia, el 10 de mayo, y las presidenciales en Egipto, el 23 y 24 del mismo mes, son el reflejo institucional de las revueltas árabes, directo en el primer caso e indirecto en el segundo. En Argelia las revueltas se desencadenaron a principios de enero de 2011, pero fueron rápidamente reconducidas a través de un esfuerzo reformista por parte del régimen. En Marruecos ocurrió lo mismo, pero allí el proceso electoral fue más rápido: el Rey puso en marcha un desbocado proceso político a partir de su discurso de 9 de marzo, el referéndum de 1 de julio y las elecciones generales de 25 de noviembre.

Los comicios argelinos que hoy se celebran han sido adelantados. Luego vendrán las elecciones presidenciales, a lo largo de 2013, pero ahora la gran incógnita es ver cómo queda el mapa político. Muchos anticipan una altísima abstención –incluso mayor que en las elecciones anteriores de 2007 (votó oficialmente el 35% del electorado, pero según otras fuentes sólo lo hizo el 20%)–. En Egipto las convocatorias a las urnas tras el impulso inicial de las revueltas han mostrado una alta participación, y ello porque los diversos grupos islamistas se han empleado a fondo para arrancar votos.
La coalición Argelia Verde se dibuja como el actor central en el gigante magrebí, y habrá que ver si es capaz de arrastrar a sus seguidores. Es ilustrativo que los mítines de los partidos principales no hayan reunido multitudes, mostrando el desaliento de muchos argelinos, pero la instrumentalización de la religión por la susodicha coalición puede dar sorpresas en una sociedad muy conservadora como es la argelina. Los 400 observadores internacionales que el régimen argelino ha invitado para supervisar todo el proceso van a legitimar las elecciones, y van a permitir aclarar las reglas de comportamiento y las sensibilidades en el país. Si Argelia Verde gana la mayoría podrá ser aún más influyente en un hemiciclo de 426 diputados de lo que ya lo son los islamistas actuales en el mismo. Tratarán, además, de seguir las inercias del Partido para la Justicia y el Desarrollo en Marruecos, de EnNahda en Túnez y de Hermanos Musulmanes y salafistas de Al Nur en Egipto. Pero incluso si el Frente de Liberación Nacional obtiene buenos resultados no hay que olvidar que este antiguo partido único tiene una corriente islamista influyente. Una vez se conforme el nuevo Legislativo, éste procederá a modificar la Constitución actual, y se ocupará también de rediseñar, o lo intentará al menos, el sistema político presidencialista que ha caracterizado al país desde su independencia.
Controlar el peso y la influencia de los Jefes de Estado es uno de los principales esfuerzos de los islamistas, tanto en Egipto como en Túnez. En Marruecos poco pueden hacer los islamistas frente al poder del Monarca, pero sí intentan plantearle situaciones cada vez más incómodas.