Al Gore o faltar a la realidad

por Mark Steyn, 22 de octubre de 2007

Un par de días antes de que Al Gore fuera laureado con el premio Nobel de la Paz, Michael Burton, un juez del Alto Tribunal británico y aparentemente agudo crítico cinematográfico, dictaminaba que Una verdad inconveniente ganadora del Oscar de Al era propensa 'al alarmismo y la exageración' e identificaba 9 faltas a la realidad importantes.
 
Por ejemplo, el ex vicepresidente predice un incremento del nivel del mar de 6 metros 'en el futuro próximo”. 'El panorama apocalíptico que predice', afirma Burton, 'no coincide con el consenso científico'.
 
Quién lo diría. El supuesto consenso científico del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático sugiere incrementos del nivel del mar a lo largo del próximo siglo en algún punto entre los 15 cm y los 60 cm, siendo alrededor de 30 cm lo más probable. Una verdad inconveniente añade despreocupadamente un cero a la cifra más elevada.
 
Y aquí no ha pasado nada. Su Señoría estaba examinando el aclamado fraudecumental del vicepresidente porque el gobierno británico, en su sabiduría, ha decidido alimentar con él a la fuerza a cientos de miles de escolares. Sería agradable pensar que será precedido de una advertencia de que cualquier parecido entre esta película y cualquier planeta real vivo o muerto es pura coincidencia, pero parece más probable que el imprimátur Nobel de la paz aísle completamente su interpretación hasta de las sutilezas más modestas.
 
Un escolar de Ontario se quejaba el otro día de que, cualquiera que sea la materia que curses, tienes que aguantar la película de Gore: aparece en biología, en geografía, en física, en historia, en inglés.
 
Sea lo que sea lo que curses, es todo lo que necesitas saber. Satisface el mismo papel en los centros escolares del mundo desarrollado corroídos por la culpa que el Corán en las madrazas paquistaníes. El ascenso de Gore es tan implacable como esos niveles del mar. Asumí que el frío apoyo de Gore haría por el movimiento ecologista lo que su atrasada aprobación había hecho por la candidatura presidencial de Howard Dean en el 2004: dejarla más muerta que un pedrusco. Pero el gobernador Dean se vio obligado por prosaicas anotaciones electorales reales en Iowa y New-Hampshire. Los eco-condríacos por el contrario parecen de lo más contentos cuando son lo más alejado de la realidad.
Aquí es donde entra en escena Gore. No importa cuánto exageres los riesgos ('se necesitarían otros 30 Kyotos', dice Jerry Mahlman, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica), San Al de los Eco-baptistas sabe exagerarlos más. El cambio climático, dice él, es la materia más importante moral, ética, espiritual y política a la que la humanidad se ha enfrentado nunca. Nunca. Y no solamente la humanidad, sino también los alienígenas. 'Estamos', advierte Gore, 'alterando el equilibrio de energías entre nuestro planeta y el resto del universo'.
 
¡Guau! No son solamente las Islas Maldivas, sino el equilibrio de energías entre la Tierra y el resto del universo. ¿No tendrá por casualidad las cifras de eso, no? ¿Los gráficos de 'equilibrio de energías' universales para 1940 y 1873? Gore es el reductio lógico de lo que el popular blogger australiano Tim Blair llama fanatismo cálido global: el peor panorama, con todos los ceros que quieras poner a la izquierda, y después unos cuantos más en concepto de agujeros en la capa de ozono no imaginados aún siquiera. Como aconsejan los ecologistas, cualquiera puede pensar globalmente y actuar localmente, pero solamente Gore piensa cósmicamente y no actúa en absoluto.
 
Uno puede perdonar las indiscreciones juveniles, como su candidatura presidencial de 1988, cuando se convirtió en el primer y único político de la historia de los Estados Unidos en contratar un rebaño de vacas para el lanzamiento de su campaña, disponiéndolas atractivamente en derredor suyo de cara al reportaje fotográfico en la presunta 'granja familiar' Gore. La contribución al calentamiento global procedente del metano extra procedente de las flatulencias bovinas en el vecindario Gore fue sin duda 'equilibrado' por las emisiones flatulentas reducidas procedentes de cualquier granja a la que contratara las vacas: en ese sentido, fue una acción “carbono-neutral”.
 
Pero desde entonces ha tenido lugar un pronunciado patrón de comportamiento. En el 2000 se daba a conocer que su arrendatario, Tracy Mayberry, ha solicitado a su distinguido propietario que arregle el saneamiento. El retrete se desbordaba y la cisterna se mantenía sujeta mediante cuerdas de bolsa del pan. Esto fue después de que Gore hubiera impuesto regulaciones sanitarias federales al resto del país en interés del ahorro de agua, pero aun así dejó que el retrete de su propio arrendatario desbordase durante meses de principio a fin. Los americanos tienen que sobrevivir con cisternas que almacenan menos que un vaso grande del McDonald's, pero el Superman del medio ambiente tenía una fuente del tamaño del Niágara discurriendo a través del baño de su arrendatario y cayendo por la escalera 24 horas al día. Después de que el Canal 5 de Nashville difundiese la noticia, con el tiempo llamó a Tracy y se autoinvitó a cenar con el fin de poder conocerse.
Pero Mayberry, Demócrata, dijo al vicepresidente que 'podía besarle el culo', lo que teniendo en cuenta el estado de las cañerías de la propiedad probablemente no era una idea inteligente.
 
¿Un incidente aislado? Bien, el hogar medio norteamericano consume 10.656 kWh de electricidad. En el 2006, los Gore engulleron casi 221.000 kWh.
 
¿221.000kWh? ¿Qué es lo que está haciendo allí dentro? Como explicaba su portavoz, su elevado consumo energético se deriva de sus valientes llamamientos en favor del bajo uso energético. Está pegando fuego a toda esa electricidad enviando faxes cada par de minutos instándonos a nosotros los derrochadores a consumir menos electricidad. En cuanto a que ha realizado alguna contribución a la paz global, ésta consiste en persuadir a enormes porciones de un mundo occidental narcisista de pasar el tiempo con no-soluciones a pseudo-crisis hasta tamaño grado de distracción que al-Qa'ida podría acabar imponiendo el califato global sin tener que disparar un solo tiro.
 
En cuanto al clima, podría coger cada dólar gastado en 'calentamiento global', gastárselo en porno en Internet, y el clima de la Tierra en el 2050 será en gran medida igual al que habría sido de todas maneras. Mientras tanto, Gore está siendo instado a subirse al vagón presidencial y salvar a los Demócratas de la presuntamente demasiado beligerante Hillary Clinton. Dudo que lo vaya a hacer.
 
Pero sabrá que lo está considerando si empieza a adelgazar más rápidamente que la capa de hielo del antártico. Cuando Al Gore empiece a hacerse carbono-neutral de verdad, estaremos en verdaderos problemas.

 
 
Mark Steyn es periodista canadiense, columnista y crítico literario natural de Toronto. Trabajó para la BBC presentando un programa desde Nueva York y haciendo diversos documentales. Comienza a escribir en 1992, cuando The Spectator le contrata como crítico de cine, Más tarde pasa a ser columnista de The Independent. Actualmente publica en The Daily Telegraph, The Chicago Sun-Times, The New York Sun, The Washington Times y el Orange County Register, además de The Western Standard, The Jerusalem Post o The Australian, entre otros.
 
 
© Mark Steyn 2007