Adolescentes intelectuales

por Thomas Sowell, 21 de junio de 2007

El uso extendido y ferviente de la palabra 'liberación' en un amplio abanico de contextos es una de las señales de la creencia adolescente de que solamente normas arbitrarias y convenciones se interponen en el camino a hacer lo que quiera que queramos hacer.
 
Para un niño pequeño, el motivo de no poder hacer muchas cosas que le gustaría hacer es que sus padres no le dejan. Muchos años más tarde, la madurez trae la noción de que existen motivos subyacentes para hacer o no hacer muchas cosas, y que sus padres eran esencialmente canales de esos motivos.
 
El período verdaderamente peligroso de la vida es el momento en el que el niño ha descubierto los límites del control de sus padres, y cómo evadir su control, pero no ha comprendido o aceptado aún los motivos subyacentes para hacer o no hacer cosas. El período adolescente es uno que muchas personas -- intelectuales especialmente -- nunca superan. El uso extendido y ferviente de la palabra 'liberación' en un amplio abanico de contextos es una de las señales de la creencia adolescente de que solamente normas arbitrarias y convenciones se interponen en el camino a hacer lo que quiera que queramos hacer.
 
Según esta visión del mundo, los problemas de todo tipo de individuos y colectivos -- la mujer, las minorías, los homosexuales, los niños -- se han de solucionar liberándoles de los límites de las leyes, las normas, las convenciones y los raseros. Van a ser liberados hasta de la amenaza de juicios contrarios por parte de otros individuos. Todos vamos a ser 'no juiciosos'.
 
Hace dos siglos, el gran erudito legal británico William Blackstone señaló que existen algunas leyes tan antiguas que nadie recuerda el motivo de que existan o el propósito al que servían entonces o ahora. Pero las malas consecuencias de derogar algunas de estas leyes han dejado con frecuencia dolorosamente claro el propósito al que servían.
Algunas de las dolorosas consecuencias de diversas 'liberaciones' que comenzaron en los años 60 han incluido la desintegración de familias, tasas de criminalidad disparatadas, notas promedio en caída libre en las escuelas, y tasas de suicidio en la adolescencia que rompen todos los récords. Una larga tendencia a la baja en el embarazo adolescente y las enfermedades venéreas se invirtió marcadamente durante los años 60, iniciando una tendencia nueva de embarazo en la adolescencia y enfermedades venéreas en escalada, alcanzando el clímax más tarde con la epidemia de sida.
 
En ocasiones suceden cosas malas a causa de circunstancias adversas -- la pobreza o la guerra, por ejemplo. Pero nuestros desastres sociales post-años 60 tuvieron lugar durante un largo periodo de paz y prosperidad sin precedentes. Los índices de asesinato, por ejemplo, fueron mucho más reducidos durante la Gran Depresión de los años 30 y durante la Segunda Guerra Mundial de lo que llegaron a ser tras los diversos cambios 'liberadores' de los años 60.
 
Una de las señales de la madurez es la capacidad para aprender de la experiencia.
Algunos de nosotros hemos aprendido y hemos detenido o invertido algunas de las tendencias adversas. Por ejemplo, la búsqueda de esas esquivas 'causas raíz' del crimen, tan adoradas por la izquierda política, se han dejado al margen en favor de encerrar a más criminales -- y los índices de criminalidad han caído. La izquierda está enfurecida por tener a tantas personas entre rejas y lamenta lo mucho que está costando mantenerlas ahí. Ni siquiera se molestan en estimar lo mucho que costaría devolverlas a la sociedad.
 
La izquierda nunca comprendió el motivo de que los derechos de la propiedad sean algo tan importante, excepto para peces gordos que poseen muchas propiedades. A través de la legislación y los veredictos judiciales, los derechos de la propiedad se han visto erosionados con leyes de control del alquiler, conceptos expansivos del dominio público, y todo tipo de restricciones medioambientales. Algunos de los mayores perdedores han sido las personas con ingresos muy modestos, y algunos de los mayores ganadores han sido los peces gordos que pueden utilizar la presión política y a los jueces activistas para violar los derechos de la propiedad de otras personas.
 
Los políticos de ciudades de todo el país violan regularmente los derechos de la propiedad expropiando casas de vecindarios de clase trabajadora y demoliendo barrios enteros de la ciudad con el fin de entregar los terrenos a personas que construirán centros comerciales, casinos de juego y otras cosas que tributan más impuestos de los que están tributando las familias. Ese es el motivo de que se introdujeran en vigor los derechos de la propiedad en la Constitución desde el principio, impedir que los políticos hagan cosas así. Pero los intelectuales adolescentes de nuestro tiempo han promovido la noción de que los derechos de la propiedad simplemente son normas arbitrarias para proteger al rico.
 
Muchos académicos y jueces federales están lo bastante empapados de la realidad por mandato judicial que nunca serán capaces de crecer.

 
 
Thomas Sowell  es un prolífico escritor de gran variedad de temas desde economía clásica a derechos civiles, autor de una docena de libros y cientos de artículos, la mayor parte de sus escritos son considerados pioneros entre los académicos.  Ganador del prestigioso premio Francis Boyer presentado por el American Enterprise Institute, actualmente es especialista decano del Instituto Hoover y de la Fundación Rose and Milton Friedman
 
 
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