2010
por
Manuel Coma,
05 de Enero de 2010
(Publicado en La Razón, 4 de enero de 2010)
El año estará dominado por los dos grandes fenómenos del anterior: la crisis y Obama, y no es seguro que ninguno de los dos alcance su resultado geopolítico definitivo. A pesar de los brotes verdes en USA, no se puede todavía descartar el fenómeno japonés de la «década perdida» de los 90: la economía toca fondo, pero se mantiene en él, en la parte baja de la L. Los errores de política anti-crisis de Obama y sus costosísimas reformas sanitarias crean un enorme déficit que pesa como una losa sobre la recuperación. Los efectos sobre el papel de EEUU en el mundo son un enigma. La apuesta menos arriesgada es que por este costado no se produzcan cambios sustanciales. Más importante es si se mantendrá el buenismo pacifista de Obama, de consecuencias derrotistas, o si su discurso de aceptación del Nobel de la Paz, con su reconocimiento de la legitimidad del recurso a la guerra y la exaltación del papel enormemente positivo de su país en el siglo XX, representa en sus posiciones un giro de 180º, que recoge la falta de éxito de su retórica y la urgencia de las amenazas a la paz. Estas amenazas seguirán proviniendo de Oriente Medio. En la persistente cuestión israelo-palestina, la continuidad es lo más probable. Los problemas se localizan en Afganistán, donde podría esperarse un cierto retroceso de los talibán, en Pakistán, donde cualquier mala sorpresa se mantiene al acecho desde hace años, sin que podamos predecir cuándo va a explotar, y sobre todo en Irán, que muy probablemente tendrá su año en el 2010, a escala universal. Muy cerca de alcanzar el combustible suficiente (uranio enriquecido) para construir su bomba, el ataque contra sus instalaciones nucleares es una hipótesis pensable. La caída del régimen, también. Las repercusiones, enormes.
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