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La tentación de ZP
En letra impresa nº 299   |  28 de Marzo de 2006
 
(Publicado en el Diario Palentino, el 21 de noviembre de 2004)
 
La derrota policial de ETA fue uno de los mejores legados de Aznar a ZP. La banda no sólo ha perdido en gran medida su capacidad táctica para atentar, sino que había perdido la iniciativa estratégica. Su frente político había sido desarticulado con la ilegalización de Batasuna, su frente social se hacía cada vez más débil y las finanzas empezaban a resentirse. Tampoco disponían ya de altavoces para hacer llegar su mensaje.
 
El Gobierno socialista tiene ahora dos tareas esenciales que culminar. La primera es rematar ETA como organización terrorista. La presión policial y política tiene que evitar a toda costa que la organización pueda volver a regenerarse una vez más. La segunda tarea es convertir la derrota de ETA en la victoria de los demócratas, de sus victimas, de la Constitución y de la democracia.
 
El primer objetivo, la desaparición definitiva de ETA, dependerá de dos factores fundamentales: la eficacia de las fuerzas de seguridad y la voluntad de victoria que demuestre el Gobierno. La eficacia de la lucha policial dependerá a su vez de que no se retraigan medios de esta tarea hasta que la misión haya sido culminada, que se deje trabajar a los profesionales sin interferencias políticas, que no se emprendan reestructuraciones contraproducentes en los servicios de información y que no se desmotive a los agentes con espectáculos como los que algunos están generando en torno al 11-M.
 
La voluntad de victoria depende fundamentalmente de no dejarse arrastrar por los cantos de sirena que emanan desde el entramado terrorista, cantos que serán más intensos cuanto mayor sea su debilidad. El acto de Batasuna hace un par de semanas proponiendo sacar el conflicto de la calle para llevar a la mesa de negociaciones camina claramente en esa dirección. Me preocupa la acogida que esos cantos han tenido en el socialismo vasco y el efecto que pueda tener a más a largo plazo en el socialismo español liderado por ZP. El mero hecho de que se haya permitido a un partido ilegalizado congregar a miles de seguidores para lanzar su mensaje me parece ya contraproducente.
 
La tentación de ZP puede ser llegar a un pacto con el diablo en un intento por normalizar definitivamente la vida política en el País Vasco y precipitar un fin anticipado del terrorismo de ETA. Hay tres razones para presuponer que Zapatero morderá fácilmente la manzana envenenada que le tienda la Izquierda Abertzale. La primera es su inconsistencia consustancial, el famoso talante, que muchos consideramos incapacidad para defender con firmeza cualquier convicción. ZP ha hecho del dialogo su razón de ser y estar en política y puestos a dialogar porque no hacerlo también en el País Vasco con todos y sin condiciones.
 
La segunda razón es que para un Presidente débil no sería mala baza electoral presentarse a las elecciones anticipadas con un acuerdo de paz en el bolsillo que precipite el final de ETA y ponga fin a casi cuatro décadas de conflicto en el País Vasco. Es posible que la sociedad española, aún presa del “fundamentalismo” de Aznar, castigara más que premiara ese dialogo con Batasuna, pero el Gobierno tiene cierto margen para hacer su pedagogía del apaciguamiento.
 
La tercera razón es la presión del socialismo vasco. En el PSE se van configurando de hecho dos estrategias. Una, la de su actual Secretario General, Patxi López, que aboga por recuperar un acuerdo de Gobierno con el PNV. La segunda, patrocinada por el alcalde de San Sebastián, Odon Elorza, que pasaría por construir una alternativa de izquierdas al nacionalismo conservador juntando las fuerzas de una Izquierda Abertzale democratizada y un PSE radicalizado. El modelo está siendo ensayado con relativo éxito en Cataluña, salvando las distancias entre ERC y Batasuna, que según los datos que vamos conociendo no son tantas como parece. En todo caso, estas dos estrategias pasan necesariamente por una resurrección de Batasuna como fuerza política.
 
Mi pronóstico es que si ZP cae en la tentación, ETA tendrá una oportunidad para regenerarse, o peor aún, ETA podrá alzarse con la victoria política bajo el mandato de Zapatero a pesar de haber sido derrotada policialmente por los gobiernos de Aznar. No obstante, me niego a caer en el pesimismo. No porque tengo alguna confianza en ZP, sino porque tengo una gran confianza en que el pueblo español no consienta que se traicione la memoria de los más de mil muertos que cayeron por el mero hecho de creer en España y en su democracia.


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