(Del libro Por un futuro imperfecto. Los retos políticos en el umbral del siglo XXI de Valentí Puig. Editorial Destino. Barcelona, 2004. 253 págs.
Publicado en ABC, 2 de octubre de 2004)
Todos fuimos conscientes de que con la caída del Muro de Berlín y la descomposición de la Unión Soviética un período histórico desaparecía. Lo que entonces no fuimos capaces de entrever fue cómo sería la etapa que comenzaba. Poco a poco se fueron haciendo patentes las nuevas coordenadas y, con ellas, todo aquello que habíamos considerado normal y que dejaba de serlo. En los últimos años han ido apareciendo libros cuyo objetivo era tratar de explicar los elementos que caracterizan el naciente siglo XXI. Unos lo hacían desde la perspectiva de las relaciones internacionales, otros desde un enfoque más cultural. Nombres como los de Huntington, Kagan o Gluckmann se han convertido en referencia común por el impacto que sus obras han tenido. Al vivo debate sobre las políticas más apropiadas ante los retos de nuestro tiempo se suma un nuevo libro, el último de Valentí Puig.
Bueno es que un español relevante afronte estos temas, pero mejor aún que lo haga desde una perspectiva nacional. Con el poso de años de lectura y largas estancias fuera de España, Puig se sabe partícipe de un debate internacional desde el primer momento y lo afronta aportando la visión de un español. Muchas son las citas que el lector hallará, pero entre ellas se encontrará con Saavedra Fajardo, Romanones, Ortega o Gabriel Maura. Y es que no estamos sólo ante un problema internacional. Los retos a los que tenemos que hacer frente requieren de una revisión en profundidad de los idearios que han vertebrado durante estas últimas décadas a las sociedades occidentales, hasta comprender con precisión ante qué nos encontramos, qué riesgos corremos y cómo podemos superarlos. El debate nacional está servido y la fractura social es evidente para cualquier observador.
Puig se sitúa en los terrenos que le resultan más cómodos, los de la cultura, y desde allí va desgranando los elementos más importantes de lo que ha sido nuestra historia reciente hasta llegar a la actualidad. Con una prosa tan cuidada como precisa, el autor nos guía sin prisa, con una lectura que requiere de sosiego y atención, por los grandes temas que han marcado y continúan determinando nuestro tiempo. El impacto de las grandes guerras y la descolonización en la formación de la conciencia europea; el vínculo trasatlántico frente a los dos grandes ismos del siglo XX, el nazismo y el comunismo; el desarrollo de tendencias antiliberales y pacifistas; la globalización en todas sus vertientes; la crisis del Islam; la emergencia del
islamismo; la quiebra de las relaciones entre Estados Unidos y Europa por las diferencias sobre cómo afrontar los nuevos retos de seguridad...
Su visión es la de un liberal clásico, que valora el efecto que sobre Occidente ha tenido la progresiva implantación de las libertades individuales hasta la consecución de la democracia, un marco institucional reflejo de una cultura política. El éxito de este modelo social ha llevado a la difusión de sus valores y a un conjunto de revoluciones responsables de esa globalización que tanto irrita a los que siempre rechazaron la filosofía liberal. Puig tiene bien presente los errores cometidos a lo largo del siglo XX y teme que volvamos a caer en la fácil solución de rehuir los problemas o tratar de pacificar a quien nos amenaza.
En época de generalizada rauxa resulta gratificante recuperar el mejor seny de este mallorquín que, como su admirado e inmenso Pla, sabe ser cosmopolita desde unas raíces locales. Ciudadano del mundo y conscientemente europeo, Puig nos hace partícipes de sus reflexiones sobre el estado en que Europa se encuentra y los importantes retos que tiene ante sí. Una nueva época surge frente a nosotros y, como en cualquier otro momento de la historia, las oportunidades son tan numerosas como los riesgos. En el carnaval de ideas que la sociedad de la información nos proporciona, el primer paso es poner orden y comprender nuestro entorno. En esta tarea la lectura del último Puig puede resultar tan útil como gratificante.