Grupo de Estudios Estratégicos RSS
Portada > Relaciones transatlánticas > Marruecos aliado preferencial de Estados Unidos





Buscar artículos publicados por el GEES
Buscar BuscarEspanol - Ingles
Marruecos aliado preferencial de Estados Unidos
Por GEES
Notas nº 17   |  25 de Junio de 2004
 
Las relaciones entre Estados Unidos y Marruecos pasan actualmente por un momento excelente reflejado en la firma del tratado de libre comercio entre los dos países, y la decisión de otorgar a Marruecos el estatus de aliado preferencial fuera de la OTAN.
 
Acuerdo de libre comercio Marruecos-Estados Unidos
 
El pasado 15 de junio se firmó un tratado que constituye una zona de libre comercio entre los Estados Unidos y Marruecos. El acuerdo había sido lanzado en abril de 2002 por parte del rey de Marruecos, Mohamed VI y el presidente de los EE UU, George W. Bush, y fue concluido oficialmente el 2 de marzo de 2004, tras 13 meses de negociación que han incluido siete rondas negociadoras. La entrada en vigor está pendiente de la ratificación por parte del Parlamento marroquí y del Congreso estadounidense, algo que sucederá probablemente tras las elecciones de noviembre. Marruecos se convertirá en el primer país africano y en el segundo árabe tras Jordania (Bahrein ha iniciado negociaciones en enero de este año) en tener un acuerdo de este tipo con los Estados Unidos. La mayoría de los analistas coinciden en considerar que la firma de este acuerdo obedece más a una lógica política que económica, ya que Estados Unidos es tan sólo el sexto socio comercial del país magrebí, con un volumen de exportaciones del 3%, comparado con el 69% de la UE. En cuanto a las importaciones, el 3,1% de las importaciones marroquíes son de origen estadounidense, frente al 74% provenientes de la UE. Marruecos pasa  a ser el sexto país del mundo que ha firmado un FTA (Free Trade Area, Zona de Libre Comercio) con los EE UU. Anteriormente tan solo sus vecinos México y Canadá y dos aliados estratégicos fundamentales de EE UU como son Israel y Jordania tenían este tipo de relación. Por su parte, Marruecos ha firmado FTAs con la UE, con la Asociación Europea de Libre Comercio y con los países árabes del Acuerdo de Agadir (Túnez, Egipto y Jordania).
 
Reacciones de los protagonistas
 
Marruecos considera que este acuerdo tendrá repercusiones en el plano institucional reflejados  en una mayor apertura de la economía marroquí sobre el mercado internacional y un apoyo para las reformas económicas en curso. Económica y comercialmente significará “una mayor penetración en el mercado americano, un incentivo para los inversores extranjeros y un refuerzo de la vocación de plataforma del país en el cruce de las grandes rutas comerciales”.
 
Finalmente en el plano político se considera que este acuerdo concederá una “neutralidad benevolente” por parte de Estados Unidos, es decir, un apoyo a las políticas marroquíes en el Sahara y un efecto de contrapeso al peso político y comercial de la UE en las relaciones con Marruecos. Dada la pequeña cantidad de intercambio comercial entre los dos países, las explicaciones oficiales han insistido en los efectos positivos del tratado a largo plazo, considerándolo un “partenariado estratégico”. Pero como indica Samir Gharbi es un acuerdo mucho más estratégico para los EE UU que para el país magrebí. Se puede considerar que más que un acuerdo bilateral es un primer paso dentro de la estrategia recientemente presentada por George W. Bush del Gran Oriente Medio y dentro del objetivo de construir una zona de libre comercio en Oriente Medio (MEFTA). Según Robert Zoellick, el representante de Comercio Exterior de EE UU, este acuerdo es “un ejemplo concreto del compromiso americano para apoyar a las sociedades musulmanas tolerantes y prósperas”. Actualmente EE UU está en negociaciones con Bahrein y ha anunciado la creación de FTAs con Egipto y Qatar. Por otra parte, existe otro tipos de acuerdos con diferentes países árabes, los denominados TIFAs (Trade and Investement Framework Agreements Acuerdos Marco para Comercio e Inversión), que pueden servir de preliminares para la creación de un FTA. Los países árabes que actualmente tienen un TIFA en vigor con los EE UU son Argelia, Arabia Saudí, Bahrein, Egipto, Kuwait, Túnez y Yemen.
 
Marruecos como nuevo aliado prefencial
 
El pasado 8 de junio el presidente estadounidense otorgó a Marruecos el estatus de aliado preferencial fuera de la OTAN “en reconocimiento de los estrechos lazos que unen a los dos países y en agradecimiento del apoyo resuelto de Marruecos a la guerra contra el terrorismo, así como al papel del rey Mohamed VI, dirigente visionario del mundo árabe”. La satisfacción de la clase dirigente marroquí por esta concesión se veía reflejada en las palabras del ministro de Comunicación y portavoz gubernamental, Mohamed Benabdellah, quien afirmó que “esta decisión es un indicador del lugar que ocupa Marruecos, de su papel estratégico y una marca de consideración a las reformas políticas, económicas y sociales emprendidas por el rey Mohamed VI”. Este estatus ha sido concedido anteriormente a otros doce países (Argentina, Australia, Bahrein, Corea del Sur, Egipto, Israel, Japón, Jordania, Kuwait, Nueva Zelanda, Filipinas, Pakistán y Tailandia), y permitirá al reino alauita optar a algunos contratos militares estadounidenses, a investigaciones militares y a programas de desarrollo controlados por el Pentágono. La alianza marroquí-estadounidense en el terreno militar tiene una larga tradición (por ejemplo, se vienen realizando maniobras militares conjuntas en el sur del país desde hace varios años), aunque las cantidades concedidas por EE UU a Marruecos no se encuentren hasta el momento entre las más altas recibidas por los países árabes. Para el año 2004 EE.UU ha aprobado la concesión de 53,8 millones de dólares para el país norteafricano. De esta suma, 6 millones se hallan bajo el concepto de ayuda al desarrollo, veinte millones están destinados al Fondo Económico de Apoyo (concesión de microcréditos, proyectos de alojamiento y de educación), 6 millones para vigilancia aduanera y 20 millones en concepto de cooperación militar para la financiación de equipamiento (9 millones en 2004) y 1.875.000$  para formación militar (1.750.000 en 2004). El total de la ayuda militar concedida por los EE UU a Marruecos en el periodo 2002-2005 se eleva a 50 millones de dólares, lo que le convierte en el país número 22 de la lista del Departamento de Estado, muy alejado de Israel (9.000 millones de dólares), Egipto (5.000 millones), Colombia (2.000 millones), o Jordania (100.000 millones). Probablemente con este nuevo estatus, las ayudas militares se vean incrementadas, aunque sin llegar a acercarse a los niveles de los países citados anteriormente. EE UU está vivamente interesado en crear una base permanente en el sur del país o en Mauritania, ya que sus prioridades securitarias actuales en África se concentran fundamentalmente en la franja del Sahel. Desde principios de 2004 hay militares norteamericanos en Malí y en Yibuti desde 2002. Esta presencia militar se realiza en el marco de la Iniciativa Pan-Sahel y la Iniciativa Antiterrorista en África Oriental que, según Paul Wolfowitz, constituyen los elementos claves de la política securitaria americana en el continente africano. Muchos analistas han considerado este FTA y la concesión a Marruecos de la categoría de aliado preferencial en la zona como parte de esta estrategia de penetración en el continente, y dentro del plan del Gran Oriente Medio. Este tipo de iniciativas no se pararán en Marruecos, como lo demuestra el hecho de que el mismo día en que el FTA Marruecos-EE UU era concluido, el presidente George W. Bush firmaba un tratado acordando a Argelia un régimen de preferencias generalizadas.
 
Por último, hay que señalar como un paso más favorable al acercamiento entre los dos países, la dimisión de James Baker como Enviado Especial de la ONU para el Sahara. Esta renuncia puede interpretarse como un apoyo de los EE UU a las tesis marroquíes, y ha sido recogida con evidente satisfacción por Marruecos. Según el ministro de Exteriores, Mohamed Benaisa, la marcha de Baker es “un éxito de la tenacidad de la diplomacia marroquí”. Marruecos busca una solucción para el Sahara Occidental fuera del marco de la ONU y negociada con Argelia. El diario Aujourd’hui le Maroc apunta que la dimisión de Baker es sólo “el principio de una nueva negociación fuera de la ONU” entre Marruecos y Argelia bajo los auspicios de España, Francia y EE UU, aunque de momento ninguno de estos gobiernos ha hecho ningún gesto en esta dirección, y el gobierno español ha negado que se vaya a realizar una conferencia de paz en Madrid sobre este asunto. Las principales razones de este creciente entendimiento entre los dos países, tradicionales aliados desde hace décadas, provienen fundamentalmente del interés estratégico de Estados Unidos por el norte de Africa y el Sahel, y la necesidad de los Estados Unidos de reforzar sus lazos con los países árabes aliados. Marruecos obtiene a cambio un mayor margen de maniobra, diversificando sus aliados, por lo que puede equilibrar su dependencia de la UE, y un apoyo a sus tesis sobre el Sahara Occidental, si consigue que las negociaciones sobre este tema salgan del marco de la ONU y del plan Baker.


© 2003-2009 GEES - Grupo de Estudios Estratégicos
Aviso legal | Mapa Web | Lista de correo | Contactar